Día a día lo que ocurrió en Malvinas y en el mundo, durante el conflicto armado. 2 de Abril

Comienza la Operación Rosario que llevará a la reconquista de las Islas Malvinas.
La Armada de la República Argentina:
Desembarcan los comandos anfibios. El grupo principal rodeó y capturó el cuartel de la guarnición británica ubicado en Moody Brook, al oeste de la localidad poco antes del amanecer, provocando explosiones para que fuesen vistas por los defensores de Puerto Argentino y así entraran en pánico.
Casi simultáneamente otro grupo ocupó la casa del gobernador, y luego de intimar su rendición, comenzó un fuego intenso hacia la parte superior de las ventanas de la casa buscando quebrar la voluntad de sus defensores.

 

Allí se produce la acción heroica de Giachino, quien intentó entrar a la casa, pero fue herido de muerte.

Se constituyó la Fuerza de Tareas Anfibia Número 40 bajo el Comando del Contraalmirante D. Walter O. Allara. Esta Fuerza estaba integrada por los siguientes componentes:

A. La Fuerza de Desembarco se integra con el Batallón de Infantería de Marina Nº 2 (BIM2), una Agrupación de Comandos Anfibios, una Sección de Tiradores del Ejército, un Grupo de Comandos Anfibios y una Reserva.
B. Un Grupo de Transporte, con el Buque de Desembarco de Tropas ARA Cabo San Antonio, el Rompehielos ARA Almirante Irizar y el buque Transporte Isla de los Estados.
C. Un Grupo de Apoyo Escolta y Desembarco, formado por las Fragatas Tipo 42, ARA Hércules y Santísima Trinidad, más las Corbetas ARA Drumond y Granville.
D. El Grupo de Tareas Especiales, constituído por el submarino clase Guppy ARA Santa Fe.

Las naves habían zarpado de sus apostaderos el día 28 de marzo, hallándose a bordo del ARA Santísima Trinidad, de acuerdo con lo resuelto por el COMIL, el Comandante del Teatro de Operaciones Malvinas, general de división D. Osvaldo J. García.

Debido a las malas condiciones meteorológicas, la operación se demoró 24 horas, respecto de su fecha más temprana.

La Fuerza de tareas quedó dispuesta para el asalto final el día 1 de abril a última hora. La misión de la misma establecía la reducción de la resistencia armada de la isla, constituida por 68 Infantes de Marina del Destacamento de la Marina Real Nº 8901, más algunos irregulares voluntarios pertenecientes a la población local, la ocupación de Puerto Stanley, y la toma del aeródromo para permitir el abastecimiento de las Islas con medios aéreos propios. Y por último la instalación de un gobierno militar argentino en el archipiélago.

A las 00:30 hs del día 2 de abril se inició el desembarco en la zona de Puerto Enriqueta, 4 km al Sur de la capital de las islas donde los Comandos Anfibios de la Armada iniciaron su marcha hacia las barracas de los "marines" británicos en Moody Brook.

Tres horas más tarde hacían lo propio los buzos tácticos desembarcados del submarino ARA Santa Fe en las proximidades del Cabo San Felipe, con la tarea de tomar el faro de ese lugar y preparar el desembarco del Transporte Cabo San Antonio.

Este buque desembarcó en la playa York al BIM 2 y tropas del RI 25, los que debían tomar el aeropuerto y avanzar hacia Puerto Stanley en un movimiento de pinzas que convergía sobre la residencia del gobernador, desde el Este, mientras los buzos tácticos lo hacían desde el Oeste.

La maniobra resultó exitosa, ya que hubo solamente una débil resistencia, la cual se tradujo en tres bajas propias, aunque no se infringió ninguna baja al enemigo, tal como lo establecieron los criterios operacionales impuestos por el Comité Militar.

El cese del fuego y la rendición del gobernador Hunt se realizó a las 09:15 hs, ante el General de División García.

El accionar de la Armada:

Relato del Teniente de Fragata (Buzo Táctico) Diego Fernando García Quiroga, participante de la recuperación de las Islas Malvinas el 2 de abril de 1982, incluido en "Operación Rosario", obra compilada por el Contralmirante IM (R) Carlos Busser.

"Habíamos desembarcado algo más al Este de lo previsto, lo que impidió que diéramos con el alambrado al que habíamos referido nuestro camino en la carta, por lo que prescindimos de su uso y nos dirigimos directamente hacia la sombra de Sapper Hill, que adivinábamos al frente. El camino era difícil, tanto más que no se veía nada. La vanguardia de exploración estaba compuesta por el Capitán Giachino, los Cabos Ortiz y Alegre, a quienes seguía el Cabo Flores como navegante. Atrás seguía el grupo Naranja, luego el Verde y cerraba la marcha el Teniente Alvarez con el grupo Azul.

Durante la marcha, tropecé en la turba y caí de rodillas sobre una saliente rocosa, golpe bastante doloroso que hizo que el Capitán Giachino me destacara a la cabeza de la patrulla luego de los exploradores, en razón de la lentitud a que me obligaba el dolor. Deteníamos el avance más o menos cada 50 pasos, hasta escuchar los dos silbidos de los exploradores, indicándonos el camino libre. A medida que nos acercábamos al objetivo y el reflejo de las luces del pueblo permitía ver mejor, estas distancias de 50 pasos fueron agrandándose, lo que hacía que los exploradores se ausentaran por lapsos de hasta 20 minutos, en razón de lo cual volví a ocupar mi puesto en la patrulla.

Justo antes de ascender Sapper Hill, pasó un jeep Land Rover por el camino que seguía la base de la montaña, obligándonos a ascender a marcha forzada hasta la cima, en la cual hicimos el alto más prolongado de la marcha. Desde nuestra posición se observaba claramente el pueblo, y planeamos el desplazamiento en el frío de la noche.

El último alto significativo antes del asalto final se realizó al pie de una antena de radio situada al Sudoeste de la casa del Gobernador, aproximadamente a 1.500 metros. Allí caímos en cuenta de que habíamos perdido 2 hombres de "Azul", el Suboficial Mansilla y el Teniente Alvarez.

El tiempo apremiaba y seguimos adelante con esos hombres de menos, confiando en que se reunirían luego con nosotros, como afortunadamente sucedió.
El Capitán Giachino dio las últimas recomendaciones y recordó: "Usted Naranja (Lugo), ataca por la izquierda. Verde (yo): Déjeme llegar y venga conmigo." Azul no figuraba más, por lo que los hombres que quedaban se plegaron a mis movimientos.

El Capitán Giachino se destacó y lo siguió el Teniente Lugo con su grupo. Habrían pasado unos diez minutos cuando, al ver que Rojo no volvía, inicié el descenso hacia la casa. Durante ese descenso empezamos a escuchar muchos disparos desde el lado de Moody Brook. El Capitán Sánchez Sabarots estaba atacando. Casi inmediatamente, se inició el movimiento de vehículos en el pueblo y 2 camiones (uno de ellos con Marines) estacionaron en la parte trasera de la casa.

A esa altura, aún me hallaba a 400 o 500 metros de la casa, con mi patrulla sobre una elevación. Ya se escuchaban tiros entre lo que yo suponía era la patrulla de Lugo y los defensores de la casa de quienes me llegaban, con el viento, los gritos y las órdenes. Aún estaba decidiendo por dónde aproximarme, cuando escuché los gritos del Capitán Giachino que me llamaba hacia el frente de la casa.

Tras breve vacilación (¿sería rehén, estaría herido?) bajamos a la carrera y cruzamos una arboleda para descubrir al Capitán Giachino y a su sección desplegados en abanico frente a la casa. Me acerqué, mientras a mis espaldas se destacaban el Suboficial Cardillo y el Cabo Urbina para marcar el helipuerto (un calzoncillo largo con las piernas abiertas para indicar la dirección del viento, como si fuera una flecha).

Me pegué a Giachino. Él me ordenó: -"Háblele." Hice una bocina con mis manos y con toda mi voz grité el mensaje: "Mr. Hunt, somos marines argentinos, la isla está tomada, los vehículos anfibios han desembarcado y vienen hacia aquí, hemos cortado su teléfono y le rogamos que salga de la casa solo, desarmado y con las manos sobre la cabeza, a fin de. prevenir mayores desgracias. Le aseguro que su rango y dignidad, así como la de toda su familia serán debidamente respetados."

No hubo respuesta. A una señal de Giachino, repetí el mensaje. No hubo respuesta.

"Tírele un granadazo", me dijo y tiré una granada que explotó en el jardín. Una voz contestó: "Mr. Hunt is going to get out..."

Esperamos lo que habrán sido 2 minutos y el Capitán Giachino me dijo molesto: -"¡Apúrelos, c...!" Repetí el mensaje y esta vez contestaron con ráfagas y con voces que decían: "Don't go (Mr. Hunt)."

El tiroteo se generalizó, y de pronto vi a los Cabos Flores, Alegre y Ledesma como cubiertos por una sábana color naranja. De inmediato comprendí que eran proyectiles trazantes que se originaban en el pueblo. Nos disparaban a través de la cancha de fútbol.

Nos tiramos al suelo con el Capitán Giachino y comenté: -"Jefe, si no entramos nos cocinan". Él me miró y me dijo: "sí, hay que entrar". Mientras lo decía, saltó una pequeña verja y llegó hasta la puerta. Atrás de él siguió el Suboficial Cardillo y luego los Cabos Flores, Ledesma y yo, pero no recuerdo en qué orden.

Derribada la puerta, nos enfrentamos a un pasillo largo y sin salida, salvo por una puerta lateral cercana a la entrada y que se hallaba cerrada. Cardillo trató de derribarla de una patada pero lo único que logró fue resentirse el pie, ante lo cual el Capitán Giachino rompió el vidrio con una granada y la abrió mediante el picaporte.

Esta puerta daba a una especie de sala aparentemente sin puertas, aunque luego los tres hombres que quedaron en la casa descubrieron en un rincón de la habitación una escalera que comunicaba con los altos.

A partir de este momento recuerdo todo como si fuera una película de cámara lenta: Giachino se dio vuelta y dijo -Por aquí no, hay que pegar la vuelta-. Salió con una granada en la mano (la que usó para romper el vidrio). Atrás de él, casi pegado, salí yo. Lo veía un poco más adelante, a mi derecha. Giró de pronto, como cayéndose. Gritó: -"Me dieron, Cristina, me dieron".

En ese instante sentí que me arrancaban el brazo. Fue como un hachazo, luego un empujón leve, indoloro y un fuego en el abdomen. Pensé en hablar, no sé que dije, llamé a mi mujer y me caí contra un pequeño cobertizo contra el que se incrustaban las balas. Vi el cielo, creí que me moría y pensé: ¿Será así?

El tiroteo seguía. A mi lado, mi Jefe de patrulla gemía, despacio. Me pregunté si él también moriría. Me desabroché la parka. No sentía mi brazo herido, solamente un fuerte dolor que lo anulaba. Quise moverme. Grité. Grité porque me dolía mucho y porque quería escucharme vivo. Me di cuenta de que Giachino llamaba al enfermero y empecé yo también a llamarlo a gritos, mientras me soltaba el cinto y me aflojaba el pañuelo del cuello. No dejamos de llamarlo hasta que escuchamos el grito de respuesta de ese valeroso cursante, informando que no podía, que lo habían alcanzado también.

Esperé, consciente de un dolor que crecía en mi espalda. Sentía que algo se movía detrás mío, sobre mi cabeza y alcancé a ver a un grupo de gansos, lo que aumentó mi angustia al imaginar la posibilidad de que picotearan en mis heridas, de las que no alcanzaba a ver ninguna.

De a ratos arreciaba el tiroteo y yo bajaba una pierna que tenía encogida para aliviar el dolor, consciente de que otro balazo sería demasiado.

Aparentemente (y como comprobé luego por declaraciones del Suboficial Cardillo) empecé a hablar en inglés, porque uno de los ingleses que nos había baleado me gritó que ordenase a los nuestros un alto el fuego y ellos mandarían al médico. Le contesté que no tenía aliento suficiente para gritar.

De pronto el Capitán Giachino me dijo: -"Pibe, ojo por si me desmayo, que tengo en la mano una granada sin seguro". Yo le pedí: -"Tírela, por Dios". Y él me contestó que no podía. Algo deben haber entendido los ingleses porque el que me hablaba me dijo que aquél de nosotros que tenía una granada la soltara. Al explicarle que no tenía seguro, él me dijo: -"que la ate y la deje al costado porque si no lo hace disparo. Voy a contar hasta cinco". Traduje ésto lo más rápido posible y el Capitán Giachino tomó vueltas a la granada con la correa de sus binoculares, la colocó en el suelo y giró para alejarse. Al girar, vi que tenía la espalda llena de sangre.

El resto de ese período que duró tres horas fue de una lenta espera por un helicóptero, cuyo ruido escuchamos más de una vez pero que nunca cruzó nuestro cielo. Yo escuchaba al radioperador de la casa (un inglés) pero acabé por no entender nada de lo que decía. Lloviznaba y pensé qué efecto tendría la lluvia en nuestras caras manchadas.

De pronto escuché un grito: -"Pedro, soy yo, Tito". Escuché que el Capitán Giachino contestaba: "Tito, apurate que no llego". Alguien se acercaba. Vi de pronto ante mí la cara del Almirante Büsser que me hablaba. Le dije: "El brazo no. Tengo un balazo". Vi al Suboficial Cardillo y al Cabo Ledesma que se apresuró a inyectarme. Un Marine rubio me cubría con una manta (¿Por qué? -pensaba yo- si no tengo frío). Alcancé a ver un jeep. Lo alzaban a Giachino. "Llegamos Jefe", creí decirle.

Capitán Giachino, primera baja del conflicto, condecorado Pos Mortem

Me alzaron. Me metieron en un jeep. De nuevo el dolor. Una camilla. Los techos del hospital de Malvinas y dos médicos que me tijereteaban toda la ropa, haciendo caso omiso de mis quejas. Me dicen: "You're through, baby".

Luego el helicóptero. Ya todas son caras, algunas conocidas, otras no. El Rompehielos. La enfermería y más morfina. Comienza una sensación de asfixia que no me abandonará hasta el continente. Vuelvo a Malvinas y obtengo un pantallazo de los Buzos Tácticos con mi Comandante al ser subida mi camilla al avión. Quiero dormir.

Durante el trayecto, un hombre al que le debo la vida, me golpea constantemente la cara y me repite, a sabiendas de mi apellido: "Rodríguez, no te duermas".

Llegamos a Comodoro Rivadavia, ciudad que conozco desde mi infancia. Me recibe el doctor Zeballos, del Ejército Argentino. Me pregunta cómo estoy. ¿Qué puedo contestarle? Tuve la suerte de estar allí, con un grupo de valientes y probablemente tenga la suerte de vivir para contarlo. "Estoy feliz"."
 
La fracción que había desembarcado en Mullet Creek se subdivide en dos, una al mando del Capitán de Corbeta Sánchez Sabarots , con la misión de tomar el cuartel de los Royal Marines en Moody Brook y la otra a cargo del Capitán de Corbeta Pedro Edgardo Giachino con la misión de capturar al Gobernador de las Islas que se encontraba en su residencia.

A las 05:30hs del día 2 de abril y después de recorrer 8 km aproximadamente desde el Faro San Antonio, el primero de los grupos conquista el cuartel que se encontraba abandonado. A las 06:30hs, el segundo grupo, que había alcanzado la Residencia del Gobernador intercambió disparos con el personal de guardia, quién ofreció resistencia al no aceptar la intimación de rendición. Como resultado final, si bien se conquistó el objetivo sin bajas para los ingleses, del lado argentino el Capitán Giachino fue herido de muerte.

Mientras se sucedían estos acontecimientos a las 06:30 horas, se inicio la operación anfibia, previa acción de buzos de la Armada Argentina que previo asegurar la playa, permitieron el desembarco a las 0637horas de los primeros 5 vehículos –que transportaban la 3ra Sección de la Compañía C del Regimiento de Infantería 25 a cargo del Subteniente Reyes junto con su Jefe de Regimiento el Teniente Coronel SEINELDÍN, en la costa Norte de la península del aeropuerto encontrando una débil resistencia.

Los vehículos se desplegaron rápidamente para abrir el fuego en caso de ser necesario y la fracción de infantería se desplazó inmediatamente hacia las alturas que dominaban el aeropuerto desde el sector Sureste y que se encontraban a 1500 metros de distancia aproximadamente.

A las 07:30 horas y posterior a un arduo trabajo de despeje de la pista de aterrizaje, debido a la instalación de diferentes tipos de vehículos a modo de obstáculos, el Jefe del Regimiento de Infantería 25 informó que había logrado capturar el aeropuerto quedando preparado el mismo para el aterrizaje del primer avión que encabezaba el Escalón aéreo y que había despegado desde Comodoro Rivadavia a las 06:15 horas transportando al resto de los efectivos del Regimiento.

De esta forma este Regimiento cumplía con una de las fases de su misión original y se preparaba para asumir a posteriori, de las diversas acciones previstas en la Operación ROSARIO, la seguridad de Puerto Argentino.

A las 8:30, el gobernador Hunt, después de analizar la difícil situación que vivían, resolvió rendir las Islas al contralmirante Busser a las 9:30 horas. Un avión de transporte militar traslado al gobernador británico a la República Oriental del Uruguay, desde donde posteriormente se dirigió a Londres.

 
El Ejército Argentino:

A las 00:00 hscomenzaron a ingresar a la unidad aérea, los efectivos del Ejército que serían transportados a Malvinas: el RI 25 del Ejército, a cargo del coronel Seineldín, la Compañía de Ingenieros de Combate 9 y elementos del Comando de la IX Brigada de Infantería.

A las 04:00comenzó el embarque del personal y del material. Se iniciaba así, la ejecución de la fase "Asalto", de la Orden de Operaciones Aries 82.

A las 07:00 hsFue ocupado el aeropuerto, que se encontraba obstruido para el aterrizaje, con máquinas viales y vehículos volcados. El proceso de remoción pudo hacerse sin oposición activa. La tarea, realizada por una Sección de la Compañía C del Regimiento de Infantería 25, (Comandado por Mohamed Alí Seineldín) con el apoyo de una Compañía del BIM 2, fue esforzada y, a las 07:30 estaba finalizada.

Horas antes, en las primeras de la madrugada del 2 de abril, la IX Brigada Aérea de Comodoro Rivadavia, tenía un movimiento inusitado. En la plataforma de la unidad, se hallaban estacionados tres Hercules C-130H y dos Fokker F-28. Poco después de la 01:00 arribó otro Hercules C-130H y un Hercules KC-130H.

La hora prevista originalmente para iniciar la operación, fue demorada por los ya citados obstáculos sobre la pista de Stanley y la redistribución de tareas en la operación de recuperación de las islas.
 
Por lo tanto, el Hercules C-130H TC-68, comandado por el comodoro Beltramone, despegó hacia Malvinas a las 05:15, trasladando al GOE, al Estado Mayor del Componente Aéreo del Teatro de Operaciones Malvinas (EMCATO), un Elemento Control Transporte Aéreo y el material para establecer una terminal de cargas en la nueva unidad aérea de combate.

El Hercules TC-68 se mantuvo en vuelo por espacio de una hora, orbitando al este de la pista de Stanley, mientras ésta era despejada de los obstáculos y, previo aviso, aterrizó a las 08:45, con los elementos que constituían el embrión de la BAM Malvinas que, pese a haber sido el primer blanco seleccionado por el enemigo, reconociendo su importancia vital para el sostenimiento de la guarnición argentina en las islas, resistiría cuarenta y cinco días bajo el fuego aéreo y naval y mantendría su capacidad operativa hasta el último día.

El cese de fuego y la rendición del gobernador Hunt se realizó a las 09:15 Hs, ante el General de División García. El GOE ocupó el aeropuerto y procedió a revisar sus distintas instalaciones. Verificada la ausencia de elementos que pudieran constituir riesgos para el personal y el material, fue entregando las dependencias a los encargados de establecer los servicios generales para el funcionamiento del aeropuerto y los especiales, que permitirían el control del espacio aéreo y de las aeronaves en operación, en el ámbito de Malvinas. El GOE permaneció en la base, para proporcionarle seguridad y defensa, hasta que fue relevado por una compañía específica, destacada al efecto desde la I Brigada Aérea. Siguiendo escalonadamente al primer Hercules, se trasladó desde Comodoro Rivadavia al Estado Mayor de la IX Brigada de Infantería, la masa del RI 25, y la Compañía de Ingenieros 9, con el resto de los Hercules C-130H y los Fokker F-28, ese mismo 2 de abril, antes del mediodía.

De acuerdo con lo planificado por la conducción política, evacuó en los vuelos de regreso al continente, al personal del BIM 2, relevado a las 14:00 por el RI 25, el que quedó a cargo de la seguridad en Malvinas; actividad que cumplió hasta que fue relevado, a su vez, el 7 de abril de 1982.

Asimismo, se trasladó a Comodoro Rivadavia, al gobernador Rex Hunt, su familia y comitiva y a los Royal Marines británicos, todos los cuales fueron reembarcados en un Boeing B-707 que despegó de Comodoro Rivadavia a las 23:40, con destino al aeropuerto de Carrasco en la República Oriental del Uruguay.

El Comando Aéreo Estratégico ordenó el 2 de abril, el despliegue en Malvinas, de una escuadrilla de Pucará, de la III Brigada, que había arribado el día anterior a Río Gallegos. A las 16:00 hs, aterrizaron en Puerto Argentino, los primeros aviones de combate: cuatro Pucará despegados de Río Gallegos a las 14:00 hs. Su tarea: ejecutar las operaciones aéreas que le fueran ordenadas por el comandante del Componente Aéreo Teatro de Operaciones Malvinas, en el área de las islas.

La seguridad de Puerto Argentino, quedó a cargo de la Compañía de Policía Militar 181 que arribó el día 3 de abril de 1982, transportada en el Hércules C-130H TC-64.

Las operaciones predispuestas en el plan Aries 82 se estaban cumpliendo sin mayores dificultades y para el día 4 de abril, estaban completadas. Pero la situación político-estratégica había variado y los requerimientos que se sucedieron, incrementaron el esfuerzo del transporte aéreo, en una magnitud insospechada al inicio de las operaciones.

En los enfrentamientos iníciales, cae abatido por fuego enemigo el infante de marina Capitán de Corbeta Pedro Edgardo Giachino, el mismo 2 de abril.
El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, decide tratar la cuestión. En la Plaza de Mayo se realiza un acto popular, de adhesión a la recuperación de las Malvinas.

Oficialmente se informa que las Islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur, están bajo soberanía Argentina. Londres advierte que se aplicarán sanciones económicas y resuelve el envío de la Task Force (fuerza de tareas), en acción punitiva, al Atlántico Sur.

 
Accionar del EA

El mismo día, a las 06:30 horas, se inicia la operación anfibia. Siete minutos después, los primeros 5 vehículos -en los cuales se transportaba la 3ra Sección de la Compañía C del Regimiento de Infantería 25 (3/C/25) a cargo del Subteniente Reyes y el Teniente Coronel Seineldín a la cabeza- alcanzan la playa en la costa Norte de la península del aeropuerto, sin encontrar resistencia. Los vehículos despliegan rápidamente para abrir el fuego, en caso necesario. Mientras tanto, los infantes de la 3/C/25 se lanzan a la carrera hacia las alturas que dominan el aeropuerto desde el sector Sureste.

El aeropuerto se encontraba aproximadamente a 1500 metros de ese lugar. Teniendo siempre presente la consigna y orden referidas a no matar, ni tampoco usar la violencia, esta sección se desplaza hacia el objetivo con mucho ímpetu.

A las 06:15 horas del mismo día, despega, desde Comodoro Rivadavia, el primer avión que encabeza el Escalón aéreo con efectivos del R I 25. Durante esa mañana y a través de varios vuelos, se completaron los efectivos ya que una vez conquistado el objetivo, el Regimiento quedaría a cargo de la seguridad de Puerto Argentino.

A las 07:30 horas el Jefe del R I 25 informa que ha logrado capturar el aeropuerto y que ha preparado el mismo para el desembarque de los escalones aéreos. Prácticamente no ha tenido oposición, pues los efectivos que protegían el sector se han replegado hacia la población, luego de ofrecer una débil resistencia. La tarea más complicada, como era la de despejar la pista -ocupada por aproximadamente 25 vehículos de distintos tipo (Camiones livianos y tractores)- se ha cumplido con esfuerzo, pero dentro del horario previsto. Una vez finalizada la limpieza de la pista, la sección se encarga de la seguridad de la misma, para permitir el desembarco, por modo aéreo, del resto del Regimiento.

Durante esta actividad, el Jefe del R I 25, el Jefe de la 1/CC25 y un grupo de 10 soldados se trasladan en un vehículo anfibio a Puerto Argentino, para reforzar a la vanguardia que se encontraba empeñada en combate con efectivos británicos. En su avance, la 3/C/25 captura 2 prisioneros, y cuando arriba a la residencia del gobernador -zona donde se encontraba la acción- la misma ya estaba cercada y los principales acontecimientos se habían producido. El Capitán de Corbeta Pedro Edgardo Giachino había fallecido en combate. Se pudo presenciar la rendición del enemigo.

A las 08:45 horas, aterriza el primer avión con efectivos del R I 25, continuando en forma ininterrumpida los arribos del resto de la Unidad. Rápidamente, los efectivos son desplegados hacia los lugares asignados.

A las 09:00 horas, el gobernador inglés solicita parlamentar y cesa todo tipo de resistencia.

A las 12:30 horas, en una significativa ceremonia, se produce, con las formalidades de rigor, el arrío de la bandera inglesa, y el izamiento, por primera vez desde 1833, de la enseña nacional.
 
A las 13:00 horas, el R I 25 inicia el relevo del Batallón de Infantes de Marina 2 y comienza un operativo de requisa de armas, asignándose sectores de responsabilidad a los Jefes de Compañía.

Argentina recupera las islas. Gran Bretaña ya tiene a la de "Flota de Avanzada" rumbo hacia la Isla Ascensión. La Real Fuerza Aérea, tiene desplazando a la gran mayoría de sus aeronaves, realizando un puente aéreo "Gibraltar-Ascensión".
 
Dice en la página de la Infanteria del EA:

La recuperación de la Islas Malvinas ha resultado, desde el punto de vista táctico militar, brillantemente ejecutada por cada una de las fracciones que integraron la fuerza de recuperación. La única víctima de la jornada ha sido un infante de marina argentino que cayó durante el intercambio de fuego que precedió a la rendición del gobernador ingles. A esta muerte se sumó en los días posteriores, la muerte del Cabo Primero de la Marina Patricio Guanca y de los Conscriptos de Marina Mario Almonacid y Jorge Aguila, quienes mueren en la recuperación de las Georgias del Sur. Salvo estas acciones, no hubo otra violencia ni agravio contra los isleños. El objetivo se había logrado, sin que se produjeran bajas en el enemigo, ni en la población. La historia de la guerra de Malvinas recién comenzaba.

 
- Mediante un Comunicado de la Junta Militar se anuncia al país la recuperación del ejercicio de la soberanía en todo el Territorio de las Islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur.

“La Junta Militar como Órgano Supremo del Estado comunica al pueblo de la Nación Argentina que hoy, la República, por intermedio de sus FF.AA., mediante la concreción exitosa de una Operación Conjunta, ha recuperado la Islas Malvinas para el patrimonio nacional. Se ha asegurado de esta manera, el ejercicio de la soberanía argentina sobre todo el territorio de las mencionadas islas y los espacios marítimos y aéreos correspondientes.

Quiera el país todo comprender el profundo e inequívoco sentido nacional de esta decisión, para que la responsabilidad y el esfuerzo colectivo acompañen esta empresa y permitan, con la ayuda de Dios, convertir en realidad un legítimo derecho del pueblo argentino, postergado, paciente y prudentemente durante casi 150 años.”

- Londres: Naves de guerra británicas se encuentran ya en el Atlántico Sur alertadas  para posibles “operaciones militares”, en relación con las islas Malvinas, ocupadas militarmente por la Argentina, dijo el secretario de Defensa, John Nott. Agregó que no esperaba una “guerra abierta” con la Argentina, pero no excluyó la posibilidad de  que se produjera.

- Londres: El gobierno británico rompió sus relaciones diplomáticas con la Argentina y todos los diplomáticos argentinos serán expulsados de Gran Bretaña en el término de cuatro días.

- Washington: El presidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan, mantuvo por la noche una conversación telefónica con el presidente de la Argentina, General Galtieri, y le pidió que ejercitase la contención para “evitar hostilidades” con Gran Bretaña.

- Bruselas: Las ministros de relaciones exteriores de la Comunidad Económica Europea condenaron la acción armada del gobierno argentino y solicitaron el retiro de sus fuerzas de las Malvinas.

- Naciones Unidas: La Argentina informó al grupo latinoamericano de las Naciones Unidas sobre la recuperación de las Malvinas con el entendimiento tácito de que pedía la solidaridad hemisférica, dijeron fuentes diplomáticas.

- Roma: El secretario general de las Naciones Unidas, Pérez de Cuellar, expresó que “deplora los últimos sucesos'' en las Malvinas.

- Washington: Estados Unidos anunció que no ha tomado una posición respecto a los reclamos de la Argentina y Gran Bretaña sobre las Malvinas, pero al mismo tiempo inició gestiones diplomáticas a fin de persuadir a los argentinos a que retiren sus fuerzas que ocuparon esos territorios.

- Gran Bretaña: solicitó al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que “demande a la República Argentina el inmediato retiro de las islas Malvinas”. El representante argentino, Eduardo Roca, respondió a esa demanda: “Estamos dispuesto a negociar sobre los intereses de los isleños, sobre los intereses de Gran Bretaña, pero la soberanía no es negociable”.

- Washington: El presidente del Consejo Permanente de la OEA, Francisco Bustillo del Campo, informó que la OEA sigue atentamente los acontecimientos en el Atlántico Sur, pero que la Argentina no pidió la convocatoria de ninguno de los órganos del sistema interamericano.

- El General Mario Benjamín Menéndez, actual Jefe de Operaciones del Estado Mayor del Ejército, ocupará el cargo de Gobernador militar de las islas Malvinas, confirmó el ministro del Interior, general Saint Jean.

 
Comunicados de la Junta Militar
 

COMUNICADO DE LA JUNTA MILITAR Nº 1
La Junta Militar como Órgano Supremo del Estado comunica al pueblo de la Nación Argentina que hoy, a las 07:00 horas, la República por intermedio de sus FF.AA., mediante la concreción exitosa de una Operación Conjunta, ha recuperado las ISLAS MALVINAS y SANDWICH DEL SUR para el patrimonio nacional. Se ha asegurado de esta manera, el ejercicio de la soberanía argentina sobre todo el territorio de las mencionadas islas y los espacios marítimos y aéreos correspondientes.
Quiera el país todo comprender el profundo e inequívoco sentido nacional de esta decisión, para que la responsabilidad y el esfuerzo colectivo acompañen esta empresa y permitan, con la ayuda de Dios, convertir en realidad un legítimo derecho del pueblo argentino, postergado, paciente y prudentemente durante casi 150 años.
Se lleva a conocimiento de la población que próximamente será difundido un mensaje de la Junta Militar referido a la marcha del conflicto que la Nación mantiene con Gran Bretaña por la recuperación de las Islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur.

 
COMUNICADO DE LA JUNTA MILITAR N° 2
La Junta Militar, como Organo Supremo del Estado, comunica al pueblo de la Nación Argentina que sus Fuerzas Armadas en una acción conjunta han recuperado para el patrimonio nacional los territorios de las islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur.
Poseídos por el mismo espíritu y valor que aquellos que hicieron nuestra Patria grande hemos de extremar nuestros sacrificios por la consecución del objetivo que nos hemos impuesto.
Que Dios Nuestro Señor, quiera bendecir nuestra empresa.

 
COMUNICADO DE LA JUNTA MILITAR N° 3
Ante versiones propaladas con la información de que el buque británico «Endurance» habría sido hundido, la Junta Militar comunica que en ningún momento se han producido acciones contra el mencionado buque.

 
COMUNICADO DE LA JUNTA MILITAR N° 4
La Junta Militar, ampliando la información referida a la recuperación de las Islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur, comunica a la población que siendo las 06:35 horas del día de hoy, 2 de abril de 1982, el comandante del teatro de operaciones Malvinas interfirió la frecuencia de radio Stanley que servía de coordinación, enlace e intercambio de información entre gobierno y población de las islas difundiendo el siguiente comunicado, transmitido en idioma inglés:
«A las autoridades del Gobierno Colonial Británico en las Islas Malvinas, de las Fuerzas Armadas Argentinas en cumplimiento de directivas del Gobierno Argentino estamos ante vuestros ojos con una fuerza de tareas numerosa. Fieles a los principios rectoresoccidentales y cristianos y a fin de evitar derramamiento de sangre y daños a la propiedad de los pobladores malvinenses, esperamos actuéis con prudencia por el bienestar y seguridad de esos pobladores. Esta es nuestra preocupación».

 
COMUNICADO DE LA JUNTA MILITAR N° 5
La Junta Militar comunica que siendo las 10:20 horas de este 2 de abril de 1982, la ex radio Puerto Stanley emite como Radio Nacional Malvinas. Inició su transmisión propalando el Himno Nacional Argentino.

 
COMUNICADO DE LA JUNTA MILITAR N° 6
La Junta Militar comunica que siendo las 11:20 horas de este histórico 2 de abril de 1982, el comando del teatro de operaciones Malvinas informó que:
«El gobernador inglés de las Islas Malvinas se rindió incondicionalmente ante las Fuerzas Armadas de la Patria. Flamea nuevamente la bandera argentina en las Islas Malvinas. Misión cumplida».

 
COMUNICADO DE LA JUNTA MILITAR N° 7
La Junta Militar comunica que, de acuerdo a la información disponible, no se habrían producido bajas civiles ni militares por parte de los súbditos británicos que se encuentran en las Islas Malvinas.

 
COMUNICADO DE LA JUNTA MILITAR N° 8
La Junta Militar, para conocimiento de la Nación, transcribe el mensaje cursado al comandante del teatro de operaciones Malvinas, para todos los comandos y unidades en operaciones. Este es: «En nuestro carácter de comandantes en Jefe de las Fuerzas Armadas saludamos a oficiales, suboficiales y conscriptos de aire, mar y tierra que constituyen la avanzada de toda la Nación, que serena y altiva ha recuperado y redimido las tierras, mares, y espacio aéreo que legítimamente le pertenecen.
Dios y la Patria os bendigan.
Vistiendo el uniforme de la Patria para acompañaros espiritualmente, sentimos el pesar de no poder estar personalmente entre vosotros y participar del orgullo que ha de embargar a cada argentino que haya compartido vuestra gloria».

 
COMUNICADO DE LA JUNTA MILITAR N° 9
La Junta Militar informa que el Comandante del Teatro de Operaciones Malvinas, de acuerdo a las directivas recibidas, ha dispuesto la evacuación del personal y funcionarios británicos que tuvieron asiento en las Islas Malvinas. La misma se efectuará con medios de la Fuerza Aérea Argentina, desde Comodoro Rivadavia, a partir de las 20:00 horas, y serán entregados ante un embajador de Gran Bretaña en país sudamericano a determinar.

 

 

Conquista de Puerto Argentino

Triunfo de "Operación Rosario"

La noche era cerrada cuando comenzó el desembarco de las primeras fuerzas argentinas en las Malvinas: eran las 21:30 hs del 1° de Abril, y las unidades de, vanguardia, la Agrupación de Comandos Anfibios y Buzos Tácticos, conducidos por el capitán Pedro J. Giachino que partían del destructor ARA Santísima Trinidad.

"El 1º de abril, aproximadamente a las 21 horas, el ARA Santísima Trinidad detuvo su marcha en la boca occidental de Bahía Enriqueta -dice el capitán de corbeta de IM Guillermo Sánchez Sabarots-. Allí comenzó la maniobra de arriado de los botes neumáticos que en número de 21 debían transportar a los Comandos Anfibios hacia la costa. La alta borda del buque y el fuerte oleaje residual del temporal que azotara la zona el día anterior, hacían difícil y peligrosa la maniobra".

Una hora después llegó el primer hombre a tierra alcanzando la playa el último de los botes alrededor de las 23:30 hs.

El destacamento se dividió en dos grupos: el más, numeroso, al mando de Sánchez Sabarots, comenzó una larga y penosa marcha de 8 km hacia el cuartel de los Royal Marines en Moody Brook; el segundo, liderado por Giachino, buscó la casa del gobernador. La invasión argentina estaba en marcha.

¿Qué enfrentan las fuerzas argentinas? Ante todo un enemigo alerta: "Allara me informó -dice el contralmirante Busser- que se había perdido la sorpresa, que las autoridades británicas en las islas estaban alertadas, nos estaban esperando y en consecuencia, habían adoptado una serie de medidas de prevención y de defensa, que descartaban totalmente nuestra idea de lograr sorpresa táctica y hacían muy improbable conseguir el éxito sin combatir".

"En consecuencia -agrega Busser- (...) en lugar de los cuarenta y cuatro hombres que normalmente constituían la guarnición encontraríamos el doble de efectivos militares, es decir, alrededor de 80 o 90 hombres". Y además la Falkland Island Defense Force (FIDF), organización de isleños con capacitación y adiestramiento militar.

El equipo de Sánchez Sabarots llegó a las 5:30 hs al cuartel de los Royal Marines en Moody Brook, capturándolo de inmediato al comprobar que había sido desocupado. Poco después, a las 06:30 (la "hora H") comenzaron los disparos en la localidad: eran Giachino y sus hombres que asaltaban la casa del gobernador.

Giachino había desplegado sus hombres en abanico frente a la sede gubernamental; a su lado el teniente Diego Fernando García Quiroga, que domina el inglés: "Me pegué a Giachino -dice García Quiroga-; él me ordenó: hábleles.

Hice una bocina con mis manos y con toda mi voz grité el mensaje: 'Mr. Hunt (gobernador británico), somos marines argentinos, la isla está tomada, los vehículos anfibios han desembarcado y vienen hacia aquí; hemos cortado su teléfono y le rogamos que salga de la casa solo, desarmado y con las manos sobre la cabeza, a fin de prevenir mayores desgracias. Le aseguro que su rango y dignidad, así como la de toda su familia, serán debidamente respetados".

No hubo respuesta a la intimación de los marines argentinos. García Quiroga repitió el mensaje, sin resultado. Giachino decidió abreviar: "Tírele un granadazo", le ordenó a García Quiroga, quien lanzó una granada que explotó en el jardín. "Mr. Hunt is going to get out", dijeron desde adentro. Pasaron 2 minutos y nada. Insistió García Quiroga; esta vez la respuesta fueron ráfagas de ametralladora.

"Jefe -le dijo García Quiroga a Giachino- si no entramos nos cocinan". "Sí, hay que entrar", afirmó Giachino; y de un salto llegó hasta la puerta de la gobernación, que fue derribada dando lugar a un largo pasillo; allí cayó Giachino al entrar, mortalmente herido, atrás cayó también el teniente García Quiroga. "Sentí que me arrancaban el brazo -dice García Quiroga-. Fue como un hachazo, luego un empujón leve, indoloro y fuego en el abdomen. Pensé en hablar, no sé qué dije, llamé a mi mujer y me caí contra un pequeño cobertizo contra el que se incrustaban las balas".

También el cabo enfermero Ernesto Urbina fue herido gravemente al socorrer a sus jefes. "Me encontraba cruzando fuego con el enemigo -dice Urbina- cuando escuché que alguien pedía un enfermero, llamándome por mí apellido; era el Capitán Giachino (... ) que estaba malherido. Tomé la decisión de ir". Allí fue herido Urbina: "Corrí tres o cuatro pasos -dice- y de pronto sentí un golpe a la altura de la cintura que me levantó en el aire y caí de espalda". Así pasaron tres horas, hasta que los heridos pudieron ser retirados.

El gobernador inglés, mientras tanto, había decidido parlamentar: se comunicó por radio con el destructor Santísima Trinidad y pidió encontrarse con el jefe de las fuerzas argentinas frente a la Iglesia Católica de Puerto Stanley. El Contralmirante Busser aceptó la invitación y partió acompañado de los capitanes Roberto Roscoe y Oscar Monnereau, los tres desarmados. "En ese momento -cuenta Busser- se acercó el Teniente Coronel Seineldín ofreciéndose voluntario para ir conmigo. Con todo gusto hubiera deseado llevarlo a Seineldín, no sólo por él, sino porque siendo un oficial del Ejército hubiera querido que me acompañara. Pero Seineldín estaba vestido como un comando, con su cara pintajarreada de negro y con un chaleco cargado de granadas. Su aspecto era lo menos tranquilizador que podía imaginarse. Le dije que por ese motivo no lo llevaba. El lo comprendió''.

Busser, Roscoe y Monnereau se dirigieron entonces a la casa del gobernador portando bandera blanca y acompañados, a mitad de camino, por el vicecomodoro Gilobert y el secretario general de la gobernación británica.

"Tuve una extraña sensación -dice Busser, al entrar en la residencia del representante la Corona-, me parecía estar sentado en la butaca de un cine viendo una película con un tema colonial del imperio británico, una película del período colonial inglés en la India".

Busser, Monnereau y Roscoe entraron en el despacho de Mr. Hunt, completamente desordenado por el combate y con las máquinas de cifrar y las claves destruidas. El gobernador se negó a darle la mano e intimó a Busser a abandonar las islas. "No pude menos que admirar -dice Busser- la sangre fría que demostraba este hombre y el perfecto adiestramiento que tenía para estas situaciones de crisis". Busser también fue preciso: "Desembarcamos -dijo- en la misma forma en que ustedes lo hicieron en 1833, y mis órdenes son desalojarlo a usted y a las tropas británicas para restituir el territorio a la soberanía argentina".

Hunt hizo un gesto de duda; miró luego a los mayores Norman y Noot de la Infantería de Marina inglesa y las tropas británicas: la "Operación Rosario" había terminado con una victoria y las islas Malvinas volvían a la soberanía argentina luego de 150 años.

El Capitán Giachino moriría poco después en el hospital de Puerto Stanley, ahora y también gracias a él Puerto Argentino. García Quiroga Urbina, en muy grave estado, fueron evacuados hacia territorio continental.

¿Qué es lo que sorprendió del 2 de abril en términos militares? La capacidad de autocontrol de las fuerzas argentinas; del poder militar le exige usar la violencia, no evitarla. Omitirla, en otros términos, lo obliga a ir en contra de su propia naturaleza, lo que significa un éxito de orden superior. "Creo que al gobernador Hunt lo convenció el hecho de encontrarse ante una clase muy especial de guerreros -dice el , capitán Monnereau de la Infantería de Marina argentina-; (... ) ellos sabían de nuestra superioridad y sin embargo nuestros soldados habían arriesgado sus vidas para recuperar lo que era nuestro sin ocasionar daños ni muertes al enemigo. De esto no conozco antecedentes en ningún conflicto armado".

Testimonio de Ernesto Ismael Urbina

"Me siento un hombre nuevo, como si hubiera vuelto a nacer. Llegué anímicamente decaído, me emocionaba fácilmente, dolía recordar. Pero aquí me mimaron y me ayudaron tanto, que el día que me den el alta tendrán que exigirme que me vaya..."

Involuntariamente, el cabo enfermero Ernesto Ismael Urbina se ha convertido en la estrella del Hospital Naval de Puerto Belgrano. El no puede recordarlo, pero los médicos que lo atienden dicen que llegó el 2 de abril, sonriente y adormilado todavía por la anestesia. Un avión de la Fuerza Aérea lo trasladó desde Puerto Argentino inmediatamente después que le practicaron una operación abdominal que duró 3 largas horas. Urbina fue herido gravemente en el enfrentamiento con los marines en la casa del gobernador inglés, cuando corría a socorrer al capitán Pedro Edgardo Giachino.

"Elegí ser enfermero porque me gusta ayudar a la gente. Ingresé a la Marina el 2 de febrero de 1977. Ese día no lo puedo olvidar nunca, porque estaba solo y lejos de casa. En la Escuela de Mecánica de la Armada, en Buenos Aires, estuve 10 meses, y regresé a Puerto Belgrano para seguir el curso de enfermería. Aquí viven mis padres en Punta Alta, y están mis 3 hermanos mayores. Uno de ellos también es enfermero. Ahora estaba en la Base Naval de Mar del Plata, siguiendo el curso de comandos anfibios. El jueves 25 de marzo me dijeron que haríamos un ejercicio, y a las 05:30 del sábado embarcamos en aviones hasta Puerto Belgrano. El domingo zarpamos en el buque "Santísima Trinidad". A mi me designaron enfermero del grupo Techo, el que comandaba el Capitán Giachino."

Con su voz pausada seguirá haciendo memoria y dará más precisiones: que desembarcaron a las 10 de la noche del 1° de abril, después de 3 días de navegación, en 21 botes de goma. Que al llegar a la playa tuvieron que sacarse el "traje seco" (un mameluco de goma color verde, que protege la ropa) e iniciaron la marcha divididos en 3 columnas. Que el grupo de Giachino se dirigió a la casa del gobernador.

 
"Giachino, el Teniente Lugo y 6 hombres fueron a reconocer la parte posterior de la casa. Llegó un camión con marines, se detuvo, apagaron las luces y descendieron varios de ellos. Se abrió el fuego inmediatamente. Nosotros teníamos orden de no atacar si no recibíamos fuego primero, pero Giachino ya intercambiaba los primeros proyectiles. Yo estaba con los otros hombres a unos 200 metros de la casa. Cuando el fuego amainó, avanzamos. El teniente García Quiroga gritaba en inglés que se entregaran, y hubo cese de fuego. Pero cada 5 minutos proseguíamos para que se rindieran.

Fui a marcar la zona de aterrizaje de helicópteros en una cancha de fútbol que había detrás de la casa, tal como estaba planeado, y cuando volvía empezamos a recibir fuego muy intenso. No hubo respuesta desde la casa, y el capitán Giachino decidió entrar por asalto. Momentos después cayó, alcanzado por el fuego. Yo escuché que pedía al enfermero, y comencé a bordear el cerco de ligustrines y chapas de fibrocemento que dividía el patio. Identifiqué enseguida a Giachino por su voz. Siempre se destacaba por su voz, había en ella arrojo, capacidad de mando. Traté de pasar por un boquete, donde faltaba una chapa de fibrocemento, y me sorprendieron un grupo de patos y gansos asustados por el tiroteo. No alcancé a llegar hasta una casilla de chapas, y fui alcanzado por las balas."

Tiene una mirada atenta, directa y trasunta más madurez que la que corresponde a alguien de su edad (22). Ya puede recordar sin que el dolor se vuelva insoportable, sin que la voz amenace quebrarse.

"No pude llegar a socorrer al Capitán Giachino ni al Teniente García Quiroga. Estuve caído varios minutos, aturdido, hasta que me tranquilicé. El dolor era terrible. El instinto me llevó a abrir mi mochila, buscar las ampollas de Demerol (un calmante fuerte, similar a la morfina) e inyectarme. Sabía más o menos dónde estaba herido, me abrí la ropa y me coloqué un apósito. Después de operado supe que se trataba de una herida de abdomen con salida al exterior de las vísceras. Mis compañeros recibían fuego cruzado cuando perdí el conocimiento."

El cabo enfermero Urbina permaneció en esas condiciones desde aproximadamente las 07:30 horas hasta una hora y media después. Con el cese del fuego fue trasladado al hospital de la isla y operado por el doctor Gattica, de la Fuerza de Apoyo Anfibio, y el cirujano Rosas, miembro del destructor Hércules, ayudados por el médico inglés. Cumplió rigurosamente 48 horas en terapia intensiva en el Hospital Naval, y le fue asignada la Sala de Recuperación, que todavía ocupa:

"Todos me ayudaron a superar mi estado emocional, fueron días difíciles. Giachino era un hombre recto, de mucha hombría, él me inscribió en el curso de comandos anfibios y fue quien me tomó el examen de ingreso. Su muerte fue un trago muy amargo."

Ansía volver a su casa de Punta Alta, y a penas su salud lo permita, retornar al curso de comandos anfibios.

"Pero siempre seguiré siendo enfermero. Esa especialidad no la cambio por nada. En estos días he tenido mucho tiempo para recapacitar. Meditar acera de todo lo que sucedió. Jamás se me cruzó por la cabeza los momentos que tuve que afrontar, pero no estoy arrepentido; y tampoco me lamento. Ante todo, tengo en claro 2 cosas: que ése es mi camino, y que estoy orgulloso de haber contribuido a recuperar un pedazo de tierra que siempre fue argentina. Aunque para ello haya sido necesario derramar sangre de los nuestros."

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- Día a día lo que ocurrió en Malvinas. 2 de Abril

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