• 13 de Junio


    =Día a día lo que ocurrió en Malvinas y en el mundo durante el conflicto armado =Comienza la Batalla de Puerto Argentino =Montes Wireless Ridge – Tumbledown – Williams =Cañones y misiles en la Guerra de Las Malvinas =Tumbledown, la última y sangrienta batalla que duró dos días =El ataque aéreo al comando de campaña británico -La situación en el teatro de Operaciones Malvinas -Ataque aéreos en apoyo a las fuerzas terrestres -Relata: Cap. Carlos Varela -Relata : Teniente “Tucu” Cervera -Relata: Teniente Sergio Mayor =Ingenio argentino: Los bombarderos Canberra llevaban señuelos antimisiles de fabricación casera durante la Guerra de Malvinas -Los "Chaff" para los Canberra =La Última Batalla Aérea =C-130 Hércules en Malvinas: “El primero y el último” -Relato del Com.(R) Roberto F. Mela =La situación en el teatro de Operaciones Malvinas -Ataque en apoyo a las fuerzas terrestres -Los últimos ataques de la Fuerza Aérea Sur =Comunicados del Estado Mayor Conjunto

Día a día lo que ocurrió en Malvinas y en el mundo durante el conflicto armado


- Luego de su visita a nuestro país, entre los días 10 y 11 de Junio, regresa al Estado Vaticano, el Santo Padre Juan Pablo II.

El día 13 amaneció claro y soleado. Desde la mañana se inició un duelo de artillería entre los dos bandos, y recibimos el fuego de contrabatería más intenso de toda la guerra, más de cientos de proyectiles de 105 mm, disparados por la artillería británica.
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- Se producen los combates en las posiciones argentinas ubicadas en los Montes Wiliams, Wireless Ridge y Tumbledown, logrando las fuerzas británicas penetrar la línea defensiva. Después de duros enfrentamientos e intensos duelos de la Artillería de Campaña el enemigo logra la captura de Mte Longdon. Todas estas acciones se sucedieron en un marco de condiciones climatológicas adversas y la presencia de las primeras nevadas.
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- En horas de la tarde, las tropas británicas despliegan desde el Monte Harriet un ataque sobre el Monte Williams y en dirección al camino que conduce a Puerto Argentino. Esta maniobra es observada por la Compañía Obra del BIM5 en Pony's Pass y rechazada con fuego de artillería propia.
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- Ya por la noche, 22,15 horas, las fuerzas británicas inician el ataque simultáneo sobre Pony’s - Williams (ocupado por la Compañía “O” del Batallón de Infantería de Marina 5) y Wirelles Ridge (ocupado por secciones del Regimiento de Infantería 7, disminuido en efectivos por las batallas del día 12).

- Mientras se produce a las 22:30 horas un ataque enemigo sobre Tumbledown S.O donde entra en acción la 4ta sección de la Compañía Mar/BIM5. Es rechazado el ataque de un Batallón Escocés en el sector S.O y se combate a su vez con un Batallón Gurka sobre el sector N.O donde se encuentra la 1ra Sección de la Compañía de Ingenieros Anfibios.

- 23,00 horas: Mientras el ataque enemigo apoyado por un violento fuego de artillería desarticula el sector de Wiriless Ridge y el RI7 del E.A. se repliega; 
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la Compañía Obra/BIM5 rechaza el ataque en Pony's Pass y a 23:26 horas, por orden del Comandante del BIM5 inicia el repliegue parcialmente aferrada y con bajas.

- La Compañía O de Batallón de Infantería de Marina 5 que había rechazado el ataque en Pony’s Pass, a las 23.26 hs recibe la orden de replegarse.

En la oportunidad y durante el repliegue encuentran la muerte en combate los Conscriptos de Infantería de Marina Clase 1962 Juan Francisco RAVA, Aldo Osmar Patrone y Godofredo Omar Iñíguez.

- 23,45 horas: Secciones de Tiradores del BIM2 y BIM3, a órdenes del Teniente de Corbeta Gazzolo y Teniente de Fragata Imboden respectivamente, rechazan por el fuego una incursión enemiga (comandos del S.B.S. y S.A.S.) lanzada en botes de goma, produciéndoles severas bajas e importantes averías en el material. Vale destacar que en estas acciones la Sección del BIM2 fue dirigida por el Guardiamarina de Infantería de Marina José Antonio Barrios.
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- En el marco de las últimas acciones de ataque aéreo, dos bombarderos MK.62 Canberra y dos aviones interceptores Mirage III L realizan un ataque en horas nocturnas, sobre posiciones británicas. En esta misión de bombardeo se debió lamentar el derribo de uno de los bombarderos con el fallecimiento de su navegante; el piloto logró eyectarse, cayendo al mar y luego alcanzando la costa, el mismo caminó durante 24 horas, siendo capturado por las fuerzas británicas.
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Pese al permanente pedido al GADA 601 del Ejército Argentino, a las órdenes del Mayor Monge, no pudo hacerse posible funcionar las piezas de artillería antiaérea solicitadas.

Sobre el filo de la medianoche la 1ra Sección de la Compañía de Ingenieros Anfibios (-) se repliega hacia el Puesto Comando de la M/BIM5 bajo fuego y presión enemiga desde su posición al N.O Tumbledown. No hay una definición en el combate.
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La Batería Bravo/BIAC ejecuta fuegos de artillería sobre las posiciones de partida para el ataque británico en Monte Harriet y el sector Sur del mismo. Esta Batería y las Secciones Morteros 106,6 y 81 mm combaten por el fuego toda la noche.

Se recibe densos fuegos de artillería terrestre y naval enemigo sobre el sector del BIM5 y CKIA

El Jefe de Subsector, que ya ha lanzado su única reserva, solicita al Jefe del RI 7, el refuerzo de sus efectivos para intentar otro contraataque sobre las fuerzas inglesas que han sido bloqueadas. El 12 de junio a las 02:00 horas arriba a su Puesto Comando el Jefe de la 1ra Sección C/RI 7, Teniente Castañeda, quien ha avanzado desde el Subsector Plata 1, hostigado por fuego enemigo. Inmediatamente es puesto en situación y se le ordena ejecutar un contraataque en dirección noroeste. Por medio de esta acción se busca envolver a los efectivos que enfrenta la Sección de Ingenieros y lo que queda de la 1ra Sección /B/RI 7.

En ese momento los Jefes de la 2da y 3ra Sección Sargento Primero González y Teniente Primero Neirotti, son heridos. El mando de sus fracciones queda bajo las órdenes de los Suboficiales más antiguos. En ambos sectores se combaten con intensidad en cada posición.

La 1ra Sección/C/RI 7 del Teniente Castañeda avanza con dificultad, pero alcanza a las 03,00 horas la línea de contacto de las tropas en primera línea. Allí choca con importantes efectivos ingleses en avance, los que aparentemente intentan desbordar por el norte a la Sección de Ingenieros para cercarla.

Se inician combates cuerpo a cuerpo y el enemigo se ve obligado a replegarse. Inmediatamente, un intenso fuego de morteros bate la zona de la Sección y obliga a los hombres a refugiarse en cualquier cubierta existente en el terreno. El enemigo reinicia el ataque su ataque con nuevos efectivos y el combate se generaliza nuevamente.
13 de Junio

Soldados del 2 Para británicos listos para la acción


A las 05,00 horas la situación de la Compañía B/RI 7 es la siguiente:

El enemigo ataca desde el norte, noroeste, oeste y suroeste con efectivos a preciados en 5 a 6 Compañías, con masivo apoyo de fuego de artillería y morteros.

Si bien la posición resiste, ha sido penetrada en varios puntos, pese a la sostenida oposición de sus defensores.

No existen efectivos propios para contraatacar, pues todas las fracciones se encuentran aferradas.

Los niveles de existencia de munición en la posición son críticos. Parte del personal ha agotado su dotación, por lo que se impone un urgente abastecimiento.

Los apoyos de artillería propios, si bien han logrado neutralizar por momentos el ataque inglés, no han podido aliviar la presión general sobre las posiciones.

Se han producido numerosas bajas especialmente entre el personal de cuadros.

A las 06,30 horas, el Comandante de la Agrupación Puerto Argentino ordena:

Ejecutar el repliegue de la Compañía B/RI 7 hacia el sector de Wireless Ridge, según los planes previstos. En ese lugar deberá reorganizarse para estar en condiciones de entrar en combate a orden.
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Apoyar el repliegue de la Compañía con el Grupo de Artillería Aerotransportado 4, batiendo las principales avenidas de aproximación del enemigo, desde el oeste y noroeste.

Ejecutar concentraciones masivas de artillería sobre la altura, una vez que la B/RI 7 la haya abandonado.

A las 06,45 horas, comienzan a desprenderse los efectivos de la B/RI 7. Ya por entonces, algunas posiciones han sido cercadas. Se combate retardantemente hasta que se alcanzan, aproximadamente a las 08:00 horas el subsector Plata 1.

Solamente 90 hombres de los 300 que habían participado en los combates descriptos alcanzan la nueva posición. El resto ha quedado herido, muerto o cercado. Dada la situación anímica y física en que se halla la tropa, después de soportar tantas tensiones y sacrificios, el Jefe del RI 7 considera necesario ordenar la marcha de los efectivos hacia Puerto Argentino, para su mayor reorganización y recuperación.




Comienza la Batalla de Puerto Argentino


Se producen las batallas de Wiliams, Wireless Ridge y Tumbledown. Las fuerzas británicas penetran las defensas argentinas. En Buenos Aires, por la noche, al saberse el epílogo de la lucha, se realiza una manifestación, solicitando la "no-rendición".

Durante el 13 de junio, la artillería británica continúa batiendo las posiciones de la artillería argentina 
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y la profundidad del dispositivo argentino con creciente intensidad, llegando (aunque aisladamente) a batir el sector Oeste del Aeropuerto. Además de los intensos y prolongados bombardeos navales, efectuados desde el Norte y el Sur de la península, los británicos realizan varios ataques aéreos.

Un ataque aéreo británico destruye parcialmente el cuartel de Moody Brook, causando bajas.
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Otro ataque consigue volcar uno de los cañones de 155 mm de la defensa, dañar a otro cañón y causar heridas al personal de servicio de la pieza. Sin embargo, el personal de artillería se repone y consigue volver a poner en servicio a una de las piezas y también a la otra aunque con limitaciones por falta de repuestos.

El general Daher y sus acompañantes viajan desde Comodoro Rivadavia hasta Río Grande (Isla Grande de Tierra del Fuego) donde se embarcan en un avión naval (F-28). Faltando diez minutos para el aterrizaje en Puerto Argentino, el piloto recibe orden de no hacerlo y regresar a territorio argentino continental porque el aeropuerto se encuentra en “alerta roja”.

Ese día arriba el último C-130 trayendo una pieza de 155 mm para reemplazar a la que fuera puesta 
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fuera de combate por uno de los ataques aéreos del enemigo permitiendo mantener tres en servicio y ochenta proyectiles para ese calibre.

La actividad enemiga (preparatoria del gran ataque de la noche siguiente) incluye un muy activo movimiento de vehículos y de helicópteros.

Entre las 15,00 y las 16,00 horas del 13 de junio, efectivos británicos inician un avance desde Monte Harriet hacia Tumbledown – William por el Sur pero son observados y batidos oportunamente por la artillería argentina causándoles, aparentemente, serias bajas, desorganizándolos y obligándolos a replegarse rápidamente bajo la protección de su propia artillería.
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Se inicia el embarque de heridos en el buque hospital Almirante Irízar, llegado recientemente a Puerto Argentino trayendo una comisión de la Cruz Roja Internacional.
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Al atardecer del 13 de junio, el Comandante de las Fuerzas Argentinas informa sobre la situación al Comandante del Vto Cuerpo de Ejército, integrante del CEOPECON. El general Menéndez hace saber su apreciación que los británicos van a lanzar su ataque durante la próxima noche y destaca que estima que las alturas de Tumbledown y Wireless Ridge son las últimas posiciones de valor táctico que quedan en poder de sus tropas expresando que si los británicos conquistan las alturas de Tumbledown y Wireless Ridge la defensa ya no tendrá perspectivas de éxito.

Poco más tarde, el general Menéndez informa igualmente al Comandante en Jefe del Ejército, 
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recibiendo la respuesta que hay que llevar todo hacia delante para detener a los británicos. El Comandante de las Malvinas contesta que todas las fuerzas que es posible colocar están en el frente y ratifica que las fuerzas combatirán haciendo todo lo posible para no ceder terreno. Su pregunta sobre el resultado de la exposición del general Daher, no recibe respuesta, pero se le ratifica que no se debe ceder frente al enemigo.






Montes Wireless Ridge – Tumbledown – Williams


A las 21,00 horas del día 13 de junio, comienza un intenso fuego de artillería sobre las posiciones argentinas.
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El ataque británico se manifiesta a partir de las 22,00 horas y, casi simultáneamente, contra el Regimiento de Infantería Mecanizada 7 y el Batallón de Infantería de Marina 5, con apoyo de ametralladoras y morteros, en especial sobre el Regimiento de Infantería Mecanizada 7. 
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Sin embargo, las fracciones más adelantadas resisten bien.

A las 23,00 horas, la Fuerza Aérea Argentina realiza un ataque sobre Monte Longdon (que había sido pedido el día anterior) y la artillería argentina bate intensamente al enemigo.

Los británicos inician fuego naval contra el Regimiento de Infantería Mecanizada 7, repitiéndolo en varias oportunidades, durante la noche, batiendo también a otras unidades (del Regimiento de Infantería 25, Regimiento de Infantería Mecanizada 6).

Alrededor de las 23,30 horas comienza el repliegue de algunas fracciones del Batallón de Infantería de Marina 5.

El general Jofre ordena adelantar las Sección de cañones sin retroceso del Regimiento de Infantería Mecanizada 3, del Regimiento de Infantería Mecanizada 6 y del Regimiento de Infantería 25 para prevenir algún intento de penetración enemiga por el valle del Moody Brook.
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También imparte órdenes para recuperar personal del Regimiento de Infantería Mecanizada 7 que ha sido localizado replegándose. Más tarde ordena capturar al personal inglés disfrazado que, hablando en castellano, estaría esparciendo rumores o dando órdenes falsas de repliegue.

Momentáneamente, la situación del Regimiento de Infantería Mecanizada 7 se hace más tranquila.
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Cerca de las 24,00 horas, la parte Norte de la posición del Regimiento de Infantería Mecanizada 7 cae en poder del enemigo. Posteriormente logra hacer pie en la cuesta del Wireless Ridge, aunque el Jefe del Regimiento debe replegar su puesto de mando. El Comandante de la Brigada ordena fuego de artillería, dispone el adelantamiento del escalón a pie del Escuadrón de Exploración de Caballería Blindada 10 
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y el apresto de la Compañía A del Regimiento de Infantería Mecanizada 3 que está en las cercanías.

A esa hora, el Jefe de la Batería del Grupo de Artillería de Defensa Aérea 101 detecta un intento de desembarco británico en la lengua de tierra que se prolonga desde Wireless Ridge hacia el Este, cerrando el puerto por el Norte.

Comienza entonces un combate que se prolonga por dos horas (aproximadamente). Los atacantes son rechazados por la acción de las fuerzas de infantería de marina que ocupan ese lugar, el fuego de los morteros pesados de los Regimientos de Infantería Mecanizada 3 y 6 que baten el sur de Freycinet y el tiro de las piezas de artillería antiaérea allí emplazadas. Después se envían efectivos de comandos para realizar el rastrillaje en ese sector.
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Pasada la medianoche, el Jefe del Batallón de Infantería de Marina 5 informa que es atacado por los británicos desde el Sudoeste, el Oeste y el Noroeste. Es autorizado para emplear la Compañía B del Regimiento de Infantería Mecanizada 6 para reforzar el Norte de su dispositivo, se dispone que se lo reabastezca de munición de morteros de 106 mm y se ordena fuego de artillería en su apoyo.

A las 02,00 horas el Escuadrón de Exploración de Caballería Blindada 10 comienza a recibir fuerte fuego de artillería. El Comandante de Brigada ordena adelantar la Compañía del Regimiento de Infantería 25 que anteriormente había dispuesto alistar.

Entre las 03,30 y las 04,00 horas el ataque británico se intensifica tanto contra el Batallón de Infantería de Marina 5 como contra el Escuadrón de Exploración y el Regimiento de Infantería Mecanizada 7. En las horas siguientes la artillería argentina dispara continuamente; pero, al mismo tiempo, es batida con gran eficacia por la artillería enemiga: las piezas pertenecientes a la Batería del Batallón de Infantería de marina 5 y al Grupo de Artillería Aerotransportado 4 van quedando fuera de servicio.
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El general Jofre ordena un contraataque de la Compañía A del Regimiento de Infantería Mecanizada 3 para aliviar la situación del Regimiento de Infantería Mecanizada 7. El Batallón de Infantería de Marina 5 sigue sosteniéndose apoyado por el fuego de la artillería. El contraataque de la Compañía A del Regimiento de Infantería Mecanizada 3 se realiza pero le resulta cada vez más difícil progresar al llegar a la cuesta Sur de Wireless Ridge. La situación es confusa, pero los efectivos del Escuadrón de Exploración y el Regimiento de Infantería Mecanizada 7 aún se sostienen.

A las 05,00 horas el Comandante de la Brigada de Infantería Mecanizada X debe ordenar el repliegue al Jefe del Regimiento de Infantería Mecanizada 7 hacia Moody Brook. Poco después el jefe de la Compañía A del Regimiento de Infantería Mecanizada 3 informa que una sección ha alcanzado la altura, flanqueando al enemigo por lo que se intensifican los fuegos de artillería al NNO de Moody Brook/Wireless Ridge.
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El Grupo de Artillería Aerotransportado 4 se queda sin munición y debe ser reabastecido.

Simultáneamente se dispone el adelantamiento del Regimiento de Infantería Mecanizado 3 disminuido a Moody Brook a fin de lanzar un contraataque.

Alrededor de las 05,45 horas, el sector Oeste de Tumbledown cae en manos de los británicos y el Jefe del Batallón de Infantería 
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de Marina 5 se dispone a lanzar un contraataque con la Compañía B del Regimiento de Infantería Mecanizada 6.

Aproximadamente a las 06,00 horas se tiene contacto con la Compañía A del Regimiento de Infantería mecanizada 3, que está a la altura de Moody Brook pero sólo con parte de su personal, ordenándole que reciba a la Compañía del Regimiento de Infantería 25. Por entonces, la niebla y el humo impiden la visibilidad al Grupo de Artillería Aerotransportado 4, que soporta un intenso fuego de morteros y de artillería. Poco más tarde, el Jefe del Batallón de Infantería de Marina 5 informa que se combate cerca de su puesto de mando.
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Alrededor de las 06,30 horas se aprecia que el enemigo ha conquistado casi todo Tumbledown y las alturas al Norte de Moody Brook. El Escuadrón de Exploración de Caballería Blindada 10 se ha replegado totalmente y la Compañía A del Regimiento de Infantería mecanizada 3 se mantiene en la zona de Moody Brook con un poco más de una sección. La Compañía del Regimiento de Infantería 25 aún no ha llegado. En la localidad empiezan a aparecer dispersos y desde el Comando se dispone su recepción y encuadramiento, mientras se modifica la orden al Regimiento de Infantería Mecanizado 3 disminuido para que ocupe una posición de bloqueo al Oeste de Puerto Argentino.
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Regimiento Gurkha en el Monte Tumbledown


Las condiciones de visibilidad son muy precarias y la nevisca cae intermitentemente. El Comandante de la Agrupación Puerto Argentino, general Jofre, dispone que fracciones reorganizadas del Regimiento de Infantería 4 ocupen algunas de las posiciones desocupadas por el Regimiento de Infantería Mecanizado 3 y que el Jefe del Regimiento de Infantería Mecanizada 7 inicie de inmediato la reunión y reorganización de los elementos dispersos de su unidad.
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Aproximadamente a las 08,00 horas, el Batallón de Infantería de Marina 5 sólo mantiene, y con dificultad, un sector entre Tumbledown y William y su contraataque ha sido rechazado.

El Jefe del Grupo pide autorización para replegar a su personal y continuar haciendo fuego con la única pieza que le queda.

Más tarde, los efectivos pertenecientes al Batallón de Infantería de Marina 5 y la Compañía del Regimiento de Infantería Mecanizado 6 deben replegarse hacia Sapper Hill bajo intensa presión del enemigo. La posición de la Compañía B del Regimiento de Infantería Mecanizado 3 cae rápidamente.

Entre las 09,00 y las 10,00 horas el Escuadrón de Exploración de Caballería Blindada 10 
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intenta avanzar y entrar en posición con los vehículos “Panhard” para batir la zona de Moody Brook pero debe replegarse por el intenso fuego de artillería británica. Por su parte, el Regimiento de Infantería Mecanizado 6 adecua su posición con frente al Oeste y ocupa también parte del sector del Regimiento de Infantería Mecanizado 3, mientras éste trata de establecer una posición de bloqueo al Oeste de la localidad.

Ese 13 de Junio de 1982, en dificultoso avance, las fuerzas británicas penetran las defensas argentinas.








Cañones y misiles en la Guerra de Las Malvinas


- En este día los británicos asaltan la segunda línea de colinas que protege la capital de las islas.
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- Un Lynx de la HMS Penelope dispara un misil Sea Skua sobre el patrullero Río Iguazú, varado cerca de Darwin, destruyéndolo.

- Sobre las 12.00hs, dos secciones (siete cazas, con tres bombas por aparato) de A4B Skyhawk del Grupo 5, atacan objetivos terrestres con bombas BRP250 en la zona de Kent/Dos Hermanas. Consiguen lanzar sus bombas sobre el Cuartel General de la 3ª Brigada británica. Cuatro secciones de Dagger (tres aparatos cada una) intentaron bombardear la misma zona, aunque solamente dos secciones llegaron sobre los blancos, sin éxito. 
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Al anochecer un Canberra Mk.62 bombardea la zona de Puerto Harriet.

Aeropuerto BAM Malvinas (06,00 hs) Llega, en un C-130, un cañón CITER de 155 mm. (se le apodó Gran Leopoldo) del GA 121 con su dotación, al mando del Subteniente Ramírez, 100 proyectiles y un juego de ruedas para la pieza averiada.

Vienen a sustituir al cañón inmovilizado del GA 101. Se incorporan a la batería D al mando del Teniente 1º Daffuncio.

Combatirán hasta la rendición del día 14, consumiendo 56 disparos completos de 155 mm. Durante la noche de este día llega el segundo cañón de esta unidad, en otro Hércules, pero ya no podrá combatir.

(Por la mañana) El Teniente 1º Caballero (jefe de la Batería A del GA 3) se embarca en el mismo helicóptero Augusta A 109 del día 11, para actuar como OAV y localizar blancos, al no disponer el grupo de ningún observador, al haber fallecido el Teniente 1º Ramos. El intenso fuego británico impide que el vuelo sea un éxito y regresan a la base después de haberse arriesgado con gran valor.

Monte Longdon (12,00hs) Dos Harrier Gr.3 de la RAF (Tcol. Squire, con dos Paveway y el Capitán Hare, 
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con dos BL755) disparan dos bombas GBU 123 de 454 kg. guiadas por láser con módulos Paveway Il. El objetivo era un puesto de mando en las laderas de monte Longdon, que fue iluminado por un FAC terrestre (Mayor Howles). Se consiguió un impacto directo con la segunda bomba.

Las Compañías A y C del 40” RM son enviadas a reforzar a los Guardias Galeses para el ataque previsto sobre Sapper Hill, una vez los Guardias Escoceses hayan tomado Tumbledown y los Gurkhas Monte William.

(13,00 a 13,45 hs) El puesto de mando del GA 3 y su Batería A reciben intenso fuego de contrabatería, falleciendo el Cabo 1º Quispe mientras reparaba el tendido telefónico. El puesto de mando recibió dos impactos cercanos de 105 mm.

Moody Brook (16,30 hs) Dos Harrier Gr.3 de la RAF (Mayor Pook, con dos Paveway y Capitán Beech) disparan dos bombas GBU 123 de 454 kg. guiadas por láser con módulos Paveway ll. El objetivo era la posición de los cañones CITER argentinos en Moody Brook, que fue iluminado con un designador laser terrestre desde la zona de Monte Tumbledown. La primera bomba impactó en la posición artillera, fallando la segunda. El día 14, a las 15.30hs, se intentó otro ataque con Paveway, pero fue suspendido al observarse banderas de rendición en la zona del objetivo, en Sapper Hill.

(17,00 hs) El GAA 4 y la Batería de la IM realizan acciones de fuego en apoyo directo de las tropas del BIM 5 en Pony Pass, donde es detenido el avance de una sección de reconocimiento de los Guardias Escoceses (Segundo Batallón) con cuatro carros ligeros Scorpion/Scimitar. El ataque era una finta británica para desviar la atención sobre el verdadero objetivo, Monte Tumbledown. Durante dos horas se combate en la zona contra la compañía O de la IMARA argentina.
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La artillería argentina los localiza y los bate con proyectiles HE con espoletas MT (a tiempos). Los británicos se retiran cubiertos por una barrera artillera de humo de los Light Gun. El fuego artillero causó dos muertos y cuatro heridos británicos. La IM argentina perdió un hombre y cinco más resultaron heridos. La pieza 1 de la IM queda fuera de servicio al quedar hundida en el terreno.

Asaltos nocturnos noche del 13 al 14. Se emprende el segundo gran ataque sobre la línea defensiva de Puerto Argentino. Se decide realizar una preparación artillera previa para minimizar bajas, al contrario que la noche del día 11. Esta vez es el turno de la 5ª Brigada de Infantería.

Las dos baterías del 4” Regimiento de Artillería serán las encargadas de apoyar el asalto en Tumbledown y Monte William. El resto del 29” Regimiento apoyara el asalto en Wireless Ridge y batirá blancos al alcance de sus piezas desde sus asentamientos del día 11. Unos 2.400 proyectiles de 105 mm. serán consumidos durante esta noche y la mañana de la rendición argentina por las piezas del 4” Regimiento, otros 3.600 proyectiles serán lanzados por los cañones del 29º Regimiento, que golpeará Wireless Ridge con gran intensidad.

Los británicos desarrollan un fuego artillero de preparación más intenso que la noche del 11 al 12 de junio. Se asalta la segunda línea de colinas que rodean el perímetro de la capital de las islas. El 2º Batallón Paracaidista (que había combatido en Goose Green), apoyado por cuatro carros ligeros de los Blues Royals y el cañón de la fragata Ambuscade, atacó al RI 7 en Wireless Ridge.
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El 2º Batallón de los Guardias Escoceses, apoyado por cuatro carros ligeros Scorpion /Scimitar y el 1ª de Gurkhas como reserva, se lanzaron sobre el Monte Tumbledown, 
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defendido por el BIM 5 (una sección de IM y otra de ingenieros anfibios), dos pelotones de infantería del ejército (grupos reducidos del RI 4/RI 12) y una compañía del RI 6 agregada a la defensa.

Los Gurkhas tenían que atacar Monte William después de la conquista de Tumbledown, pero lo encontraron abandonado. Las bajas en esta última fase de la guerra fueron de: 3 británicos y 25 argentinos muertos en Wireless Ridge; 10 británicos y 30 argentinos muertos en Tumbledown; En Monte William los Gurkas sufrieron 13 heridos, sobre todo por fuego de artillería.

- A las 18,45 hs comienza el asalto sobre Wireless Ridge, estribaciones al este de Longdon. En el asalto a Wireless, asignado al 2º Batallón Paracaidista, veterano de Goose Green, 
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y ahora al mando del Tcol. Chaundler (que había saltado en paracaídas sobre el Atlántico para llegar a las islas), se despliegan dos baterías de apoyo, la 7ª y la 8ª del 29 Regimiento. Cuatro carros ligeros Scopion/Scimitar de los Blues Royals apoyan el avance terrestre. Las fragatas Ambuscade (un cañón Mk.8) y Yarmouth (dos cañones Mk. 6), dirigidas por el Capitán OAV Mc Cracken de la 148ª Batería, refuerzan el apoyo artillero en Longdon y Wireless Ridge, respectivamente.

A las 18,15 hs los doce Light Gun comienzan una preparación artillera de 30 minutos sobre las posiciones argentinas. Durante las doce horas anteriores se batieron posibles puntos fuertes y posiciones enemigas. Siete de las diez posiciones de ametralladoras principales son destruidas en estas acciones. Cuando los paracaidistas se preparan en la cima del Longdon son batidos por la artillería argentina, que les causa un muerto y varios heridos. Durante el avance a lo largo de la montaña de Wireless Ridge el fuego artillero británico cae sobre sus propias tropas, matando a un paracaidista. La 8” Batería lanza una cortina de humo para proteger a la infantería del 3º Para.

Un contraataque argentino es frenado por el fuego de los Light Gun y las piezas navales. Los cañones británicos consumieron unos 6.000 proyectiles ese día, principalmente en la zona de Wireless Ridge. Los paracaidistas no quisieron arriesgar más vidas de las necesarias y decidieron confiar en un potente apoyo directo artillero, al contrario de lo que se haría en el asalto sobre Monte Tumbledown.

- A las 19,30 hs comienza el avance desde la línea de partida para atacar la zona de Tumbledown y; allí el 2º de Guardias Escoceses es apoyado por nueve cañones Light Gun y las dos piezas navales Mk.8 de 114 mm. de las Fragatas HMS Active y HMS Avenger.

La fuerza artillera está compuesta por seis cañones de la 29ª Batería y otros tres de la 97ª, todos ellos del 4º Regimiento y bajo el mando del Mayor Gwyn. Los OAVs de la unidad son los Capitanes Nicol (flanco izquierdo) y Miller (flanco derecho). El fuego naval de las dos fragatas es dirigido por el Capitán Brown, VOAV de la 148ª Batería.

El mando británico del asalto, el Tcol. Scott, decidió lanzar su ataque sin una preparación artillera previa, para aprovechar el posible factor sorpresa. Una táctica que fue desechada en Wireless Ridge esa misma noche. En un principio, el avance no fue descubierto, pero a media ladera los argentinos desataron fuego de armas ligeras y apoyo de artillería de campaña. Sobre las 23,30 hs la situación se estanca, pero los Light Gun bombardean la zona delante de la Sección 15 y la Compañía HO de los escoceses, en el flanco izquierdo, abriendo hueco y permitiendo el avance. A las 05,15 hs del día 14 consiguen tomar la cima de Tumbledown. Los disparos de apoyo directo británico durante el asalto, dejaron fuera de combate 11 de las 14 posiciones de ametralladoras argentinas en el camino de los Guardias Escoceses. Durante los combates en la zona de Tumbledown/ William los británicos sufrieron 10 muertos y 56 heridos (incluyendo a 13 Gurkhas). Los argentinos perdieron unos 30 hombres, unos 70 fueron heridos y otros 30 fueron hechos prisioneros.
13 de Junio


(21,45 hs) El GAA 4 prepara sus fuegos de apoyo directo nocturnos con tres piezas menos, al estar declaradas no operativas por averías.

(22,00 hs) Durante 25 minutos, el GAA 4 dispara proyectiles ILELUM sobre las posiciones del RI 7, para que los VOAV corrijan el fuego de los proyectiles HE aprovechando el minuto de iluminación que brindan las bengalas de artillería.

Parece ser que los proyectiles ILLUM fueron lanzados a alturas inadecuadas, mermando el tiempo de iluminación sobre la zona, debido a fallos de los observadores avanzados.

Durante la noche la artillería argentina solamente era capaz de batir zonas y no puntos concretos, 
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al faltarle medios de observación nocturnos y corrección del tiro. El GAA 4 realizó acciones de fuego en esos minutos, complementado por los morteros de los RI 3 y 6 que batían Monte Longdon, zona de concentración de tropas británicas esa noche.

Este de la Isla Soledad (22,05 hs) Un bombardero Canberra Mk.62, Grupo 2 (Capitán Pastrán eyectado y prisionero; Capitán Casado fallecido sin eyectarse) es derribado por un misil Sea Dart del HMS Cardiff. Los Canberra eran los únicos aviones argentinos que realizaban bombardeos nocturnos sobre las posiciones británicas en las islas. Esa noche dos Canberra debían bombardear Puerto Harriet (donde se pensaba que estaba un C.G. británico) con bombas de 454 kg.
13 de Junio
Los dos lanzaron su carga. Un posible disparo de los lanzadores Rapier de San Carlos (RAF) es informado por los británicos contra los escoltas de los Canberra (dos Mirage III), sin resultado positivo. La fragata Yarmouth disparó dos salvas de sus dos cañones de 113 mm. sin resultado contra los Mirage.
13 de Junio


Monte Tumbledown (22,50 hs) El GA 3 inicia fuegos de apoyo directo a las tropas en la montaña: Unidades del BIM 5 (una sección de IM y otra de ingenieros anfibios), pelotones de infantería del ejército (grupos reducidos del RI 4/RI 12) y una compañía del RI 6, todos ellos agregados a la defensa de Tumbledown.

Tumbledown (23,02 hs) El GA 3 dispara proyectiles ILLUM sobre el monte y salvas de HE sobre los atacantes británicos.

Puerto Argentino (23,50 hs). Los cañones a.a. HS-831 de la Batería B (GADA 101), rechazan, con sus piezas de 30 mm. y ametralladoras de 12,7 mm., una incursión anfibia en la Península Camber, de unos 80 hombres del Escuadrón D del SAS y del SBS. El objetivo parecía ser unos depósitos de combustible de la Armada o un ataque de diversión para apoyar los asaltos finales sobre la capital del 2º Batallón Paracaidista a través de Wireless Ridge. La retirada británica es apoyada por 36 disparos en eficacia de la 29ª Batería.
13 de Junio
Durante los combates fallecen, por fuego artillero británico, los soldados Planes y Romero del GADA 101.






Tumbledown, la última y sangrienta batalla que duró dos días

Por el Gral Martín Balza


Entre el 13 y el 14 de junio de 1982, las tropas británicas asaltaron las últimas posiciones argentinas que quedaban en su camino a Puerto Argentino. Las peleas a bayoneta calada para defender cada pozo de zorro y los que combatieron con heroísmo hasta agotar el último proyectil.
13 de Junio

La posición del general Balza en Malvinas, durante la última batalla de la guerra.


El domingo 13 de junio de 1982 amaneció claro y soleado, el avance al último bastión de las posiciones argentinas en Puerto Argentino era inminente, y se había iniciado con la caída de los montes Longdon, Dos Hermanas y Harriet y la intensificación de fuegos de hostigamiento naval, aéreo y de la artillería británica desde cuarenta y ocho horas antes. El último y más intenso combate de toda la guerra sería librado contra las posiciones ocupadas por el Batallón de Infantería de Malvinas 5 (BIM 5) en los cerros Tumbledown, William y Sapper Hill, e incluiría los más intensos duelos entre la artillería terrestre de ambos bandos.

El BIM 5 estaba a órdenes del capitán de fragata Carlos H. Robacio, poseía un excelente adiestramiento adaptado al ambiente geográfico, tenía su dotación de hombres, material y armamento al completo; además, su sistema logístico tuvo muy pocas alteraciones debido a que era abastecido directamente por aviones de la Armada. Su asiento de paz era la ciudad de Río Grande (Tierra del Fuego).

Poseía una batería de obuses Oto Melara (105 mm), a cargo del capitán de fragata Mario Abadal, que estaba integrada al sistema unificado de control y dirección de fuego terrestre junto con los grupos de artillería del Ejército (GA 3 y GA 4), este último a órdenes del teniente coronel Carlos A. Quevedo, que concurrió a la guerra convaleciente de una seria intervención quirúrgica. Con el BIM 5 realizamos estrechas coordinaciones cuyos resultados se vieron, principalmente, a partir del viernes 11 de junio.
13 de Junio
Un cañón argentino en los momentos finales de la batalla de Malvinas

Los días 12 y principalmente el 13 de junio la artillería terrestre británica había accionado intermitentemente con fuegos diurnos de hostigamiento sobre las posiciones del BIM 5 y del GA 3 y GA 4, y nocturno con fuego naval. Al respecto, el general Jeremy Moore dijo: “La Batalla continúa ahora mediante la artillería de uno y otro bando, pero nuestras fuerzas bombardean de forma más intensa”, lo que se acercaba a la realidad. Por su parte, el mayor Jonathan Bailey de la Real Artillería Británica, aseguró: “Debe recordarse que durante los últimos dos días de la batalla de Port Stanley (sic), cinco baterías (30 cañones de 105 mm) dispararon el equivalente de munición de instrucción que recibe un regimiento para cuatro años” (Bailey, J., Military Review –EEUUU, julio/ agosto 1984, pág. 73).

Parte de la prueba documental de lo expresado fue registrada por el corresponsal Nicolás Kazansew y su equipo, que lamentablemente en las islas y luego en el continente fue sometida a una incomprensible censura, privándonos –a diferencia de los británicos– de un valioso material para interpretar un momento clave de nuestra historia contemporánea.

Aproximadamente hacia el mediodía de ese 13 de junio, día de mi cumpleaños, estaba junto a la batería A, a cargo del teniente primero Luis A. Caballero, cuando recibimos varias ráfagas (decenas de proyectiles) disparadas por la artillería enemiga; polvo y turba oscurecieron el soleado día. Muy próximo a mí estaba el cabo Ángel F. Quispe, y juntos corrimos hacia mi puesto de mando (un contenedor “forrado” con tambores llenos de tierra y turba). Quispe quedó atrás, y segundos después se produjo una pausa del fuego inglés.

Con el médico del GA 3, teniente primero Fernando Nieves, corrimos hacia él, estaba boca abajo y lo dimos vuelta, sangraba por la boca, la nariz y los oídos. Estaba muerto por la acción de la onda explosiva de los proyectiles. Después de la señal de la cruz, cortamos la mitad de su chapa de identificación, se lo introdujo en una vieja colchoneta –pues los responsables de la logística del Ejército no habían provisto bolsas de plástico para transportar cadáveres– y se lo envió al lugar de reunión de muertos en Puerto Argentino.
13 de Junio
El fuego de la artillería enemiga se reanudó a los pocos minutos pero con menor intensidad, y cesó por unas horas. Aprovechamos para volver a dirigirnos a la batería A temiendo lo peor, pero no fue así, solo tuvimos dos suboficiales y cuatro soldados heridos que fueron evacuados al Hospital Militar, que en esos momentos estaba saturado de pacientes. Alguien de la batería graciosamente gritó: “¡Vamos todavía!”, sin conocer seguramente esa apuesta de optimismo del poeta del tango Juanca Tavera. Recuerdo que cuando veía a mis litoraleños cargar y tirar, y lanzar sus sapucai minimizando el fuego enemigo, comprendí el cariño de nuestros marinos y aviadores por sus buques y aviones. Es que en la guerra, un soldado es un toro; si confía en su capacidad, solo resta animarse. Un periodista inglés del diario Daily Express de Londres calificó a los combates del 13 de junio como "un episodio terrorífico, desesperado y al mismo tiempo trágico, que aparejó un número de muertos y heridos no especificados entre los ingleses (Alonso Piñeiro, A.; Historia de la guerra de Malvinas, pág. 198). Pero faltaba lo más duro, que sucedería durante la noche.
13 de Junio
Mientras esto ocurría nos enteramos por radio de que en Buenos Aires lo que más preocupaba era que la selección argentina había perdido 1 a 0 con Bélgica en el Mundial de Fútbol de España. La distorsionada, cuando no falsa acción comunicacional impuesta por la Junta Militar, impidió que nuestro pueblo tomara la real dimensión del esfuerzo y sacrificio de sus soldados en Malvinas. Aunque cueste creer, esa tarde aterrizó el último vuelo de nuestra Fuerza Aérea, un Hércules C-130 que nos trajo otros dos cañones pesados (de 20 km de alcance) que por primera vez yo había solicitado al general Oscar Jofre a mediados del mes de abril, y él había rechazado mi pedido diciendo: ¿para qué los quiere, si no va a ver enfrentamiento? En ese mismo avión regresaron al continente todos los capellanes militares, permaneció solo el Padre Gonzalo E. Pacheco de la Fuerza Aérea; las primeras misas en el campo de prisioneros de guerra en San Carlos las ofició un capellán católico inglés.
13 de Junio
13 de Junio

La batalla de Tumbledown del 13 de junio 1982 en la mirada del artista Steve Noon


A partir de las primeras horas del día 14, la Guardia Escocesa atacó Tumbledown, pero se encontró con una resistencia jamás pensada. Se concretó entonces el accionar conjunto entre el BIM 5 y el GA 3, que exigió gran coordinación y estrecho contacto. Por su parte, con sus fuegos, el GA 4 batía fuerzas británicas que atacaban por el sector noroeste de Puerto Argentino. La batería del BIM 5 había quedado fuera de combate.
13 de Junio
Fue una noche larga, confusa e interminable. La oscuridad, iluminada por el rojo de los proyectiles trazantes de las ametralladoras y el resplandor en la boca de nuestros obuses y cañones al salir los proyectiles del tubo, daba a la noche un espectáculo dantesco y similar a miles y miles de fuegos artificiales. Según Charles Lawrence, corresponsal del Daily Telegraph de Londres, “la artillería argentina dejó tirados a heridos y muertos pertenecientes a las unidades británicas”.
13 de Junio
Los Gurkas tomaron el monte William con débil resistencia. Los Guardias Galeses ocuparon finalmente Sapper Hill, pero “tuvieron que permanecer seis horas tratando de cruzar un campo minado bajo el fuego de la artillería argentina” (Watson, B. y Dunn P., Military Lessons of the Falkland Island War, pág. 164). No obstante, si bien el enemigo avanzaba con grandes dificultades, para nosotros la situación era insostenible. Avanzada la madrugada, Robacio solicitaba apoyo de fuego casi sobre sus tropas, lo que imponía la máxima precisión para evitar bajas por fuego propio, y el nerviosismo y el cansancio se acentuaba en el Centro de Dirección de Fuego del GA 3. Era imprescindible colocar una “cortina de fuego de artillería” entre el ataque inglés y el BIM 5, que combatió hasta el amanecer y su repliegue se realizó en orden. No se reportaron bajas por “fuego amigo”.

Simultáneamente, tuvimos que apoyar a una pequeña fracción del Escuadrón de Exploración 10, a órdenes del capitán Rodrigo Soloaga, 
13 de Junio
que recibió la misión de bloquear a pie el avance inglés en la zona de Wireless Ridge, lo que estaba fuera de toda posibilidad del Escuadrón. En esa oportunidad, Jofre dispuso un contraataque con el RI 3, un disparate total; ante la insistencia de Jofre, el teniente coronel David U. Comini, que marchaba también a pie, respondió: “Reitero que el regimiento no está listo. Se preparó durante casi dos meses para una defensa al sur de Puerto Argentino, e imprevistamente en una cerrada noche me ordenan pasar a la ofensiva en el oeste. Esto es un caos y hay que tomar una decisión que excede mis atribuciones”. Esta respuesta es casi totalmente textual, la escuché en mi radio y la compartí plenamente.

La situación era irreversible. Después de una encarnizada lucha, la dislocación psicológica era evidente: estábamos acorralados desde el oeste por tierra, y por el mar, al norte, al sur y al este. El adversario disponía de total movilidad y apoyo de fuego naval y aéreo, mientras que nosotros carecíamos totalmente de ello. Su poder de combate relativo era superior en una relación de 7 a 1. El cerco total y el aniquilamiento estaban logrados por los británicos. En ese contexto, el general Mario B. Menéndez habría advertido al general Leopoldo F. Galtieri que: “…por la actividad que han desplegado los ingleses durante el día (13 de junio), esta misma noche lanzarán el ataque definitivo y consecuentemente entre hoy y mañana se juega la suerte de Puerto Argentino”. “Muy bien —replicó Galtieri—, ponga todo lo que tenga alrededor de la Capital. Allí resistiremos” (Cardoso et al., The Secret Plot, pág. 293), también citado por Freedman, L. y Gamba, V., Señales de Guerra, pág. 382). Me abstengo de cualquier comentario sobre esa incomprensible respuesta. La rendición fue, a mi juicio, quizás la única decisión correcta que tomó Menéndez.
13 de Junio

Un soldado inglés custodia a combatientes argentinos después de la rendición el 14 de junio de 1982


Los británicos fueron un digno adversario, seguramente confiaban en la victoria, pero no ahorraron sacrificios para obtenerla, y nosotros, conscientes de la inutilidad de la lucha, jamás vacilamos en seguir combatiendo. El heroísmo fue el mismo en ambos bandos. Durante la guerra, los ingleses fueron mis enemigos, pero con el más alto respeto. Sigo pensando que la guerra es una renuncia a las escasas pretensiones de la humanidad. Para nosotros, esa mañana del lunes 14 de junio de 1982 fue el fin de un comienzo, que todavía continúa. 






El ataque aéreo al comando de campaña británico

13 de Junio


El día en que el jefe inglés salvó su vida por un minuto

La situación en el teatro de Operaciones Malvinas


El enemigo ya tenía a la vista la población de Puerto Argentino y avanzaba desde tres direcciones: Harriet - Tumbledown. Longdon - Wireless Ridge Murrell - Cortley Hill.

Además, una columna de 1.000 hombres y treinta vehículos livianos de apoyo (tipo Scorpion y Land Rover), avanzaba por la península de Freycinet con dirección sur.

La artillería argentina(GA 3 y GA Aerot 4) tiró, en forma casi ininterrumpida, sobre las posiciones enemigas en North Basin, Monte Longdon y Drunken Rocks; también apoyaron el combate del BIM 5 y R 17. Desde sus posiciones, los artilleros vieron el repliegue de parte de la infantería que se retiraba de la primera línea.

Un Hercules abortó un primer intento de aterrizaje, tocó tierra en un segundo intento, a las 19:10 hs. Se bajó un cañón Citefa 155mm y munición. Se ordenó embarcar. Entre el pasaje viajaban los integrantes de la ROA que habías sido desactivada el día anterior y los efectivos reemplazados de la batería. Una alarma roja obligó a suspender la operación, cortar motor y buscar refugio. A las 20:00, se ordenó nuevamente el embarque, dando prioridad a los heridos en camilla; se vieron bengalas en la aldea; el teniente Reyes, el CP Cardoso y el C Albornoz no pudieron embarcar. Este fue el último cruce del conflicto.

El jefe de escuadrón comentó: - ya no hay como pararlos, tienen mejores medios a su disposición, mientras el duelo de artillería continuaba. Estaba fallando el abastecimiento de agua debido a la rotura de las cañerías.

El Ejército se replegaba; el enemigo estaba a 3,5 Km de los límites de la aldea; las avanzadas se hallaban a la altura del ex-cuartel de los Royal Marines en Moody Brook.


Ataque aéreos en apoyo a las fuerzas terrestres


Cuatro A-4B Skyhawk, indicativo "Nene", armados con tres bombas BRP. Misión: tropas Monte Dos Hermanas. Tripulación: (1) Capitán Antonio Zelaya, (C-230); (2) Teniente Omar Gelardi, (C-227); (3) Teniente Luis Cervera, (C-212); (4) Alférez Guillermo Dellepiane, (C-221). Despegaron de San Julián, a las 10:35. En el reabastecimiento, regresó el guía por absorción de combustible en la turbina. Los "Nene" quedaron a cargo del Nº 3, Teniente Cervera.

Partieron hacia el objetivo material, donde llegaron detrás de los "Chispa".

Cuatro A-4B Skyhawk, indicativo "Chispa", armados con tres bombas BRP. Misión: tropas en el Monte Dos Hermanas. Tripulación: (1) Capitán Carlos Varela, (C-222); (2) Teniente Mario Roca, (C-250); (3) Teniente Sergio Mayor, (C-235); Alférez Marcelo Moroni, (C-237). Despegaron de San Julián a las 10:41. Navegación y reabastecimiento normal.


Los reabastecedores


Hercules KC-130, TC-69. Tripulación: Vicecomodoro Luis Litrenta, Capitán Guillermo Distéfanis, Mayor Francisco Mensi, Cabo Principal Juan Perón, Cabo Principal Juan Tello, Suboficial Auxiliar Hugo González, Suboficial Auxiliar Vicente Luis Reynoso, Suboficial Auxiliar Manuel Lombino. Despegó de Río Gallegos a las 09:15 y se dirigió al puesto de control de reabastecimiento aéreo al regreso de los A-4B Skyhawk.

Hercules KC-130, TC-70. Tripulación: Vicecomodoro Eduardo Pessana, Primer Teniente Gerardo Vaccaro, Mayor Eduardo Gómez, Cabo Principal Mario Cemino, Cabo Principal Francisco Martínez, Suboficial Auxiliar Oscar Ardizzoni, Suboficial Auxiliar Mario Amengual, Suboficial Principal Andrés Manyszyn. Despegó de Río Gallegos, a las 09:15, arribó a las 14:25.


Relata: Cap. Carlos Varela


-En el reabastecimiento se notó la experiencia acumulada en todas las misiones , 
13 de Junio
anteriores ya que se la hizo en poco tiempo y sin hablar una sola palabra, como autómatas, yo tenía un avión sin pintar, el único, por lo que lo apodamos “El Tordillo” por lo que resulto fácil formar a mis numerales, en el rasante sobre el mar encontramos llovizna lo que hacía que mi avión se perdiese de vista, pero no mi estela sobre el agua, de acuerdo a lo que luego me comento Cervera, entramospor el Noroeste sobre la península San Luis encontrando casi de inmediato a un Sea King Ingles al cual le pase muy cerca, mi objetivo estaba en la parte noroeste de la ladera de los cerros conocidos como “Dos Hermanas”, sobre el terreno navegamos a muy baja altura, mi hora de ataque era a las 12:15, a las 12:13 el operador del radar de Malvinas pregunto si había alguien en la frecuencia a lo que solo yo conteste con mi indicativo

- “Chispa”

-Inmediatamente me informa

- ¡Atento Chispa, tiene una PAC de Harrier al este de Puerto Argentino a unas 15 millas, hay otra al norte de la entrada de la Bahía de la Maravilla, una tercera, al sur a la altura de Bahía Agradable y una cuarta al norte de la entrada al Estrecho de San Carlos!
13 de Junio

El capitán Varela tripulaba un A-4B sin pintar, recubierto por pintura antióxido bautizado como ¨El Tordillo¨


-La situación no podría ser más tétrica, tuve un segundo de indecisión, pensando que muchos de los que comandaba podrían no regresar si continuaba, pero luego pensé que un piloto de combate no puede volverse a dos minutos del blanco y seguí hacia el objetivo mientras le pedía al operador que me mantuviese informado sobre las PAC, me dijo que no me tenía en pantalla debido a que volábamos a baja altura, lo que me tranquilizo porque al enemigo también le resultaría difícil detectarnos, se ve que sus observadores adelantados eran efectivos por que dos de esas patrullas pusieron rumbo hacia nosotros, unos 30 segundos antes del blanco me hizo aumentar mi concentración un soldado Ingles que asomo sobre una loma caminando distraídamente que al verme quedo tan sorprendido que no se movió, podría decir que claramente su cara de sorpresa, del otro lado de la elevación observe una especie de campamento color verde, armazones de radar y helicópteros estacionados, aparentemente estaban muy tranquilos y nadie los molestaba los puse dentro de mi mira y arroje mis bombas mientras ordenaba a mis numerales hacer lo mismo.
13 de Junio

Relata : Teniente “Tucu” Cervera


Mi escuadrilla despego primero sin el Alférez Dellepiane 
13 de Junio
que tuvo que cambiar de avión por una falla que hubo en la puesta en marcha, una vez subsanado el inconveniente despego luego con la escuadrilla del Capitán Varela, en la navegación hasta el reabastecedor, los pensamientos y recuerdos para con mi familia fueron infinitos, ya que era el único momento del vuelo que podía distraer mi atención en mis sentimientos hacia ellos.

En absoluto silencio de radio procedimos a realizar el reabastecimiento de nuestros aviones y fue cuando vi a mi jefe de escuadrilla Capitán Zelaya sin completar su recarga, desacoplar en forma violenta y comenzar un brusco descenso; consultado lo ocurrido, me contesta que tenía una sobre temperatura en el reactor debido a la ingesta de combustible por una fuga en el reabastecimiento y ya que en esas condiciones no podía continuar con la misión tuvo que regresar a la base y nuevamente quedé al mando de la escuadrilla para cumplimentar la misión asignada.

A partir de esos momentos el Capitán Varela a cargo de la escuadrilla ¨Chispa¨ me pide ir adelante debido a su mayor experiencia, así, él paso a comandar el ataque y yo debía mantenerme a 15/30 segundos atrás, para no tragarme las esquirlas de sus bombas.
13 de Junio
Terminado el reabastecimiento de todos los aviones comenzamos el descenso manteniéndome a la vista de los Chispas y controlando mi navegador OMEGA si nos manteníamos en la ruta correcta, cosa que se cumplió al pie de la letra en tiempo y espacio.

El descenso se dificultaba debido a la nubosidad en varias capas que se encontraba en la zona, cuando los Chispas perforaban la capa yo los perdía de vista, era entonces donde yo me aferraba al régimen de descenso y rumbo que llevábamos hasta salir de las nubes y encontrar a los Chispas adelante y abajo mío, así de esta forma pasamos aproximadamente cinco capas de nubes.

Una vez a ras del agua me era más fácil mantenerme a la vista de la escuadrilla que me precedía debido a que ellos iban tan bajo, que el chorro de sus reactores dejaban una notable estela en el agua, como si fueran cuatro lanchas, era realmente impresionante verlos tan pegados al agua. Así llegamos a la Isla Soledad por la parte noreste y entramos de norte a sur, ya sobrevolando tierra firme escuchamos al controlador de nuestro radar en Malvinas preguntando ¿ hay alguien en el aire? A lo que respondimos los dos jefes de escuadrillas dando nuestro rumbo de aproximación y posteriores intenciones con respecto al objetivo a batir.

Fue entonces cuando el radar nos da la valiosísima información donde estaban las patrullas aéreas de combate (PAC) inglesas; 
13 de Junio
una sección de Sea Harrier sobrevolando en la zona de Bahía Agradable, una en la desembocadura sur y otra en la desembocadura norte del estrecho de San Carlos, cosa que nos hacia ver que estábamos rodeados y que no tendríamos por donde salir después del ataque.

Contemplando la situación, le dije al Capitán Varela que si le parecía bien volviéramos por el mismo lugar que habíamos entrado sabiendo que estaba desprotegido, corriendo el riesgo al hacer un 180º sobre el enemigo, pero desde ya menos peligroso que las PAC, a lo que contesto afirmativamente.

Mientras transcurría nuestra breve comunicación, 
13 de Junio
ya estábamos muy cerca del objetivo y cada vez se me hacia más complejo seguir y mantener la distancia con los Chispas, ya que los cambios de rumbo eran frecuentes y lo ondulado del terreno no me permitía verlos con claridad. Yo empeñado en eso, me llenó de sorpresa cuando escucho al Capitán Varela dar la orden a su escuadrilla de “tirar!!, tirar!!”, fijo mi atención en ellos y veo las explosiones de las doce bombas lanzadas. Fue entonces cuando bruscamente y lamentándome por mis numerales, puse rumbo hacia las explosiones ya que allí estaba nuestro objetivo.


Ya en la aproximación final comencé a disparar mis cañones 
13 de Junio
como medida preventiva y defensiva ya que el avispero de los Ingleses había sido tocado y sorprendido con la guardia baja. Ya estando muy próximo al objetivo el humo de las bombas de los Chispas no me permitía ver con claridad el mismo y sobrevolando el lugar, ví aproximadamente unos 4 o 5 helicópteros destruidos como así también casillas y refugios; observando al mismo tiempo como tropas inglesas corrían en todas direcciones, por lo que decidí no tirar ya que me parecía un desperdicio hacerlo donde ya todo estaba prácticamente destruido.
13 de Junio


Pasado el humo y la confusión reinante ví más helicópteros y tropas que ya comenzaban a correr y ahí fue donde di la orden a mi escuadrilla de lanzar nuestras bombas. En mi escape me cruce con un helicóptero Sea KING que volaba en forma perpendicular de derecha a izquierda a la misma altura mía; como yo traía la mira regulada con 260 mils para bombardeo rasante, comencé a disparar a ojo con mis cañones y veía el reguero de munición trazante perderse en esa mole que es el Sea King; ya estando muy cerca del helicóptero cuyo piloto llevaba casco celeste y punto de chocarlo se terminó mi munición y pude esquivarlo con cierta facilidad.



Relata: Teniente Sergio Mayor


"Nunca sabíamos qué era exactamente el blanco. 
13 de Junio
Sólo si era terrestre o marítimo. Para ese día teníamos asignado un ataque terrestre a las 12.15. Salimos ocho aviones, pero por un problema uno se volvió. Yo era el numeral tres e iba detrás del líder, que era el capitán Varela. Volamos todo el tiempo a dos o tres metros de altura sobre el agua y sin comunicarnos por radio, ya que era la única manera de que los ingleses no nos detectaran".

Cuando estaban llegando a las islas, en la radio se escuchó la voz del operador del radar de Malvinas, que preguntaba:

-¿Hay alguien en frecuencia?

-Los "Chispas"—, respondió el jefe de escuadrilla Varela, refiriéndose al nombre en clave que tenían asignado para esa misión, luego de dudar un segundo porque preferían no hablar por radio para evitar delatarse. Varela agregó una pregunta:

-¿Usted nos tiene en pantalla?

-No

-Entonces ellos (por los ingleses) tampoco.


Al llegar a la isla los aviones siguieron con el vuelo rasante, pero ya no a una altitud fija, porque debían contornear las irregularidades del terreno, siempre a unos 800 kilómetros por hora y separados a 10 metros de distancia uno del otro. Cuando cruzaron Bahía Anunciación, que es la siguiente hacia el norte luego de la de Puerto Argentino, Mayor vio un muelle, una casa y un helicóptero en funcionamiento.

"Inmediatamente después de verlo, el radar empezó a anunciar las distintas PAC (Patrulla Aérea de Combate) que venían hacia nosotros. En total serían unos seis aviones Sea Harrier. El helicóptero dio el alerta"

-¿Qué piensa un piloto en el momento que se entera que otro avión viene a derribarlo?

-La sensación es: "Que me dejen llegar al blanco para que valga la pena el esfuerzo".
13 de Junio


Entonces Varela se encontró de frente con un soldado inglés que se quedó paralizado mientras los aviones lo peinaban. Era el anuncio de que habían llegado: un campamento inglés con una hilera de carpas a un lado y una hilera de helicópteros al otro. Menos de un segundo después cada uno de los siete aviones descargaron sus tres BRP, bombas de 250 kilos, de acción retardada por un paracaídas que se abre al soltarla. En ese momento Mayor sintió la explosión de un misil entre su avión y el de Varela. Vio que Varela se "alivianaba", desprendiéndose de los tanques de combustible de reserva que cuelgan en las alas y de los porta-misiles que cuelgan del fuselaje. Lo imitaron los otros seis aviones que lo seguían. Desde el campamento todos les disparaban con sus ametralladoras.

Varela hizo una curva en "U" y emprendió el regreso por donde había venido, disparando con sus ametralladoras. Los demás lo siguieron. "Vi que desde un helicóptero me disparaban, lo encaré y le disparé. Veía las manchitas marrones en el fuselaje que le iba dejando. Eran los impactos. Eso habrá durado una fracción de segundo."

El campamento de Moore había sido detectado por el radar argentino de Malvinas debido al gran movimiento de helicópteros —al momento del ataque habían más de 20— y así se habían fijado las coordenadas del blanco. Pero ninguno de los pilotos sabía antes del ataque que allí estaba Moore, el jefe de las tropas británicas. Solo se enteraron de esto meses después. "Gracias a ese bombardeo se retrasó la embestida final contra Puerto Argentino", asegura Mayor, quien revela que "antes de salir ya sabíamos que Puerto Argentino estaba a punto de caer".
13 de Junio
La hora de vuelo de regreso cada cual la hizo por su cuenta, ya que la formación había quedado desarmada. Tenían el combustible justo para llegar. Excepto el último avión de la cuadrilla, que era el que había recibido más fuego. Tenía su tanque averiado y tuvo que realizar la última media hora de vuelo "enchufado" a un Hercules de que le pasaba combustible, mientras el tanque seguía perdiendo.

El Alférez Dellepiane sin los tanques suplementarios y voló en zigzag con rumbo 360º, 
13 de Junio
hasta la salida de la Isla Soledad; luego, puso rumbo 290º, localizando una fragata detenida en la boca Norte del Estrecho de San Carlos. Colocó rumbo 250º, voló veinte minutos más y se dirigió al reabastecedor, con nivel de vuelo 420. Observó que el escaso combustible remanente no alcanzaba para llegar al Hercules KC-130. Al informar la novedad, el vicecomodoro Litrenta se lanzó hacia Malvinas a buscarlo. Se encontraron, pudo engancharse al  avión reabastecedor y llegar al continente sano y salvo.
13 de Junio
Esta heroica misión fue la última del conflicto para los A-4 Skyhawks argentinos, el 14 de junio, las heroicas tropas terrestres argentinas sin refuerzos, tuvieron que deponer las armas.

La heroica Fuerza Aérea y la Aviación Naval Argentina le hicieron un duro costo a la flota británica la cual creyó que lo suyo sería un placentero paseo por las costas de nuestras Islas Malvinas.

Fuente: http://malvinasguerraaerea.blogspot.com/







La última misión de "Piano"


La boca reseca, el corazón galopando en su pecho, las sienes que laten, la mirada dirigida a Río Gallegos y las manos aferradas a los cuernos de mando de su avión de combate. Todo eso en una reducida fracción de tiempo es lo que recuerda el alférez Guillermo Dellepianne, a quien sus compañeros y amigos desde siempre llamaron “Piano”.
13 de Junio
Un 12 de mayo de 1982 despega desde la Base Aérea de Río Gallegos una formación de ocho aviones A- 4B Skyhawk cuya misión es atacar a dos embarcaciones de la Armada Británica.

El plan diseñado era que cuatro aviones vuelen delante abriendo camino, mientras que los cuatro restantes avanzarían a escasa distancia, para rematar la acción de los primeros. Con el alma en vilo, cinco minutos antes de llegar al blanco escucharon que los cuatro aviones que iban al frente iniciaban el ataque.

Nada se veía en el horizonte, pero de inmediato “Piano” intuyó que a sus compañeros no les había ido nada bien. En dos minutos supieron  que tres aviones habían sido alcanzados por la artillería antiaérea enemiga y se desplomaron entre hongos de fuego y estampidos de agua, mientras que el cuarto aparato emprendía el regreso por las suyas.
13 de Junio
Era un día negro, pese a la mañana soleada. En pocos instantes “Piano” advirtió que le estaban disparando desde los dos buques ingleses. No hubo tiempo para el shock de la pérdida de sus camaradas, ni de pensar en el riesgo de la misión. Con la mente en el blanco se centró en su plan de ataque.

Contuvo el aliento verificando velocidad y altura y en el momento exacto en que pasaba por por encima de uno de los buques, mientras recibía y eludía disparos de todo tipo, apretó el botón y soltó una bomba de mil libras.

Las bombas impactaron en el destructor y le abrieron agujeros horribles y profundos. Quedó fuera de servicio, pero eso “Piano” lo supo mucho después, porque en ese instante solo procuraba salir del infierno de metralla y misiles, a toda la velocidad posible.

Cuando una escuadrilla dispara los aviones se dispersan y cada uno regresa como puede. Piano se sintió solo unos minutos. De pronto divisó la aeronave de su jefe y en silencio emprendieron el retorno a una distancia de unos doscientos metros uno de otro, con el infierno atrás y el continente delante.
13 de Junio
Pero de repente un misil surgido de la niebla pulverizó al avión de su jefe, dando una vuelta de campana y perdiéndose para siempre en las heladas aguas del Atlántico Sur. Piano vio todo y aceleró a toda potencia buscando el continente.

En su descenso araba el mar mientras pensaba que ahora solo dependía de sí, ya no estaba la protección de su líder y ángel guardián. Voló un largo rato así, hasta que – estando seguro que no lo seguían – llamó al Hércules C-130 para reaprovisionarse de combustible, esa maniobra en la que muchos fallaban y era esencial para tener autonomía de vuelo.

Cuando llegó a Río Gallegos le esperaba una amarga misión, de esas de las que nadie quiere encargarse. Era muy duro entrar a la habitación de un compañero muerto, juntar su ropa, hacer su valija y dejarla en el hall del hotel donde pernoctaba el Escuadrón para que la Fuerza la retire.

Piano había cumplido además un designio de su padre, también integrante de la Fuerza que había muerto, un 5 de diciembre de 1980, cuando un ala completa del Edificio Cóndor se desplomó cobrando la vida de 17 personas y dejando a decenas de personas con lesiones de variada gravedad.

Los mecánicos y auxiliares siempre despedían a los pilotos de combate con banderas y aclamaciones, y el cortejo de regreso de la Base que, con éxito o sin éxito, con muertos o sin ellos hacían en un Jeep o en una camioneta F-100, cantando canciones contra los ingleses.
13 de Junio
No tenían la menor idea de cómo iba la guerra. Cuando los trasladaron desde Río Gallegos a San Julián sufrieron cierta tristeza, ocuparon una hostería y anduvieron en esa pequeña ciudad que en  esas horas vivía en un estado de alerta total.

Y fue precisamente un nublado domingo 13 de junio en que recibieron la orden de partir nuevamente hacia Malvinas. Las condiciones del avión conspiraron con la partida de Piano. Hubo una rotura de un caño hidráulico y hubo que optar por otro A-4B.

Pero el alférez  Dellepianne no quería quedarse en San Julián y pese a no poder despegar junto a sus compañeros pidió permiso al jefe de la segunda escuadrilla para formar parte de la misión. Con el visto bueno jerárquico se aprovisionó de combustible con el Hercules C-130 y puso rumbo a las islas.

Piano no pensó cuando le comentaron que los ingleses ya estaban desembarcados y la lucha era cuerpo a cuerpo. Quería cumplir la misión. El cielo estaba infestado de aviones ingleses lo cual tornaba más difícil el objetivo.

Precisamente ese objetivo estaba la zona del Cerro Dos Hermanas donde se había montado un enorme campamento enemigo.

Allí estaba el vivac del jefe de las fuerzas operativas británicas, Jeremy Moore. Era casi marchar a una trampa mortal, donde lo más atinado era pegar la vuelta, pero los pilotos tomaron la decisión de continuar.
13 de Junio
Los A-4B iban a 800 kilómetros por hora y a 200 metros uno de otro. Temían que una fragata misilística les cortara el paso. Iban sin armamento para enfrentar a un buque, ya que sus explosivos eran para objetivos terrestres, con espoletas.

Pronto fueron detectados por los radares británicos y los Harriers partieron a cazarlos. Piano voló rasante y descargó sobre el campamento enemigo las tres bombas de 250 kilos, sintiendo que le tiraban con todo el armamento a mano, incluso con armas cortas.

Era un festival de fuegos artificiales. Los pilotos se desprendieron de sus tanques de reserva y porta misiles e iniciaron su regreso hacia el norte, cada uno eligiendo su rumbo. Piano se escurría entre piruetas y acrobacias, hasta que sintió impactos en el fuselaje de su máquina.

A la altura del Monte Dos Hermanas se topó con un Sea King y le disparó dos veces. Salieron los disparos impactando las aspas del helicóptero. Lo dejó fuera de combate, pero su cañón ya no funcionaba.

Eludió con maestría el ataque del segundo Sea King y tuvo tiempo de alertar al jefe de la escuadrilla de los ataques con misiles.

Pero de pronto se dio cuenta que se quedaba sin combustible, ya que los disparos habían perforado los tanques del avión.

Esas dudas entre eyectarse sobre las islas o marchar al continente con el mínimo combustible, lo llevaron a tomar la decisión de ponerse en frecuencia con el Hércules y pedirle que lo aprovisione.
13 de Junio
Dos efectivos ese día desobedecieron órdenes e hicieron caso omiso de las instrucciones de mando. El piloto de “La Chancha”, el Hércules C-130 y un oficial de San Julián que partió en helicóptero mar adentro a buscar al alférez Dellepianne.

Piano escuchó “vamos a buscarte” y se esperanzó, pero el indicador de combustible le quitaba el optimismo. Necesitaba el doble de lo que tenía para llegar. Sacaba cuentas y cuentas en medio de la desesperación.

“Dale pendejo que ya llegás” escuchaba que le decían, mientras él rogaba y seguía sacando cuentas. El último vistazo le indicó una capacidad de vuelo de dos minutos. “Comida para los peces” pensó.

Le venían imágenes de su padre, aquel muerto en el absurdo desplome del Edificio Cóndor. “No me abandones viejo”, decía Piano y en esos ruegos se encontraba cuando divisó la figura del Hércules con su combustible salvador.

Hubo maniobra maestra para ponerse en posición y llegar a la recarga.  El corazón había bajado sus pulsaciones, latía con calma y alegría. La misma con la que fue recibido en San Julián ese día, el penúltimo de la guerra.

Festejaron hasta tarde y Piano cuando se despertó se enteró que Puerto Argentino había caído y la guerra terminado. Gracias a una licencia providencial a los dos días ya estaba en Buenos Aires.

La ciudad permanecía hundida entre la ira y la depresión, pero además en la indiferencia. Le dieron la Medalla al Valor en Combate y permaneció dentro de la Fuerza haciendo una carrera silenciosa y llena de capacitaciones.

El destino lo llevo en el año 2010 como Agregado Militar en el Reino Unido. Allí fue recibido con respeto y admiración por parte de sus adversarios en la guerra del 82. Incluso tuvo la posibilidad de conversar telefónicamente con el piloto del Helicóptero Sea King que derribara en San Carlos. “Me alegré de no haberlo matado”, dijo Piano.

Fue una de las tantas enseñanzas que tuvo este piloto de la Fuerza Aérea Argentina. Más allá del rótulo de “héroes”, los que combatieron fueron hombres con sus valores y temores, con sus flaquezas y arrojos.

De aquel joven veinteañero combatiendo al extremo queda su esencia  de arrojo y valor. El tiempo se llevó cabellos y entregó kilos a quien también fue Director de la Escuela de Guerra de la Fuerza Aérea Argentina.

Fuente: eldiarionuevodia.com.ar/


 





Ingenio argentino: Los bombarderos Canberra llevaban señuelos antimisiles de fabricación casera durante la Guerra de Malvinas

13 de Junio

Los "Chaff" para los Canberra


Los bombarderos Canberras llevaban señuelos para misiles fabricados con una máquina de hacer tallarines durante la Guerra de Malvinas.

Ingenio, conocimiento y capacidad de aplicar lo aprendido


Las fuerzas armadas modernas utilizan señuelos o chaff para perturbar y apartar los misiles guiados por radar de sus objetivos. La mayoría de las aeronaves militares y de los buques de guerra tienen dispensadores chaff como sistema de autodefensa, los Canberra (bombarderos de gran altura empleados durante la guerra) no estaban equipados con dichos equipos y su seguridad se veía comprometida durante las misiones.

Durante el conflicto de Malvinas ninguna aeronave militar o civil contaba con estos dispositivos de disuasión pero entonces cabe preguntarse, ¿cómo fue posible degradar la reconocida eficacia de los misiles de última generación británicos, que ya habían ocasionado importantes derribos a tanto a los cazabombarderos Skyhawk y Mirage durante sus ataques a la flota británica? La respuesta se encuentra en la persistente actitud de tripulantes y técnicos de la II Brigada Aérea , para suplir las carencias defensivas de sus aviones y dotarlos de elementos que los protegieran contra esos mortíferos misiles.
13 de Junio
Si los Harrier poseían chaff y bengalas, ¿por qué no los Canberra? El problema era doble pues nunca se había contado con estos elementos defensivos y había que conseguir los Chaff y fabricar los lanzadores.


Conocimientos fundamentales


Ellos llevaron a la práctica los conocimientos teóricos de guerra electrónica recientemente obtenidos e inculcados por la Escuela Superior de Guerra de la Fuerza Aérea. En efecto, las maniobras evasivas de los pilotos, eran acompañadas por lanzamientos simultáneos de chaff y bengalas con paracaídas. Constituían un sistema defensivo ideado, desarrollado y construido artesanal y urgentemente, en abril de l982, en la Base de Paraná, previendo una escalada bélica del conflicto Malvinas.

Todo comenzó por iniciativa del propio jefe de tripulantes de los bombarderos Canberra, quien tenía conocimientos y la imprescindible bibliografía para calcular las dimensiones y el volumen de los chaff, según el tipo de misil a neutralizar.
13 de Junio

La fragata HMS Coventry lanzando un misil Sea Dart. El 25 de mayo de 1982 fue hundida por un ataque del G5C


Luego, veinte días antes del inicio de las hostilidades, la Jefatura de Inteligencia proporcionó la frecuencia de emisión de los radares que utilizaban las fragatas misilísticas y la Armada, la correspondiente al control de tiro del Sea Dart, el Marconi 909, y los valores magnéticos e infrarrojos de la cabeza del misil. De esa manera, se determinó la longitud que debían tener las delgadas laminillas, el problema era cómo fabricarlas.

Con todos estos datos, en la II Brigada se formó un equipo encargado de planificar y desarrollar el equipamiento de chaff y bengalas para sus aviones Canberra y Lear Jet.


La necesidad tiene cara de hereje


El jefe del escuadrón Técnico de la Base Aérea Militar Trelew, mayor Fernando Rezoagli regresó a Paraná para desarrollar el sistema y, en un relato personal, cuenta como convocó a su casa a los compañeros del colegio secundario del hijo y les entregó un rollo de papel aluminio y tijeras. Durante horas cortaron tiritas hasta reunir un considerable volumen que no alcanzó por lo que debió buscar otra forma más rápida y eficiente.

Surgió el ingenio argentino. Las láminas tenían el ancho de un tallarín.

Para desarrollar los chaff era necesario obtener láminas de papel metalizado grueso. En los depósitos de la misma Brigada había grandes rollos de ese material, utilizado para cubrir los tubos de chorro de las turbinas y disipar el calor de sus gases de escape.
13 de Junio
Sorprendido, el personal de la fábrica de pastas “Vía Nápoli” de la ciudad de Paraná, un día vio llegar a los hombres de la unidad con uno de los rollos, y su máquina cortadora fue la encargada de realizar la primera prueba.

Decidido el método, una cortadora de tallarines fue facilitada a la brigada y se comenzó el trabajo casi en forma industrial. En su dimensión longitudinal; las tiritas fueron cortadas con tijeras, en grandes mesas, por personal femenino.

Mientras tanto, el comodoro Valenzuela trabajaba en el diseño de los lanzadores y en la preparación de bengalas aptas para los misiles guiados por rayos infrarrojos. Para los lanzadores se utilizaron los cartuchos de arranque de los aviones, colocados en un tambor horizontal con siete unidades que se ubicaban en la cola del avión, para lo que fue necesario agujerear el piso.
13 de Junio

Laminillas de aluminio que servían de señuelo ( Chaff ) para contrarrestar ataques de misiles


También se adaptaron espejos retrovisores en las punteras de ala de los Lear Jet, para visualizar las estelas de los misiles que podían atacarlos de atrás.


La fabricación de las bengalas


Para fabricar las bengalas, por pedido especial, se obtuvo de Fabricaciones Militares, un grano de pólvora que —una vez lanzado en paracaídas— quemaba a 500º C durante 15 segundos. Eran 100º C más que la temperatura de los gases de escape de las turbinas de los aviones: parámetros suficientes para atraer a los sensores infrarrojos del guiado de los misiles y desviarlos unos 2 km de sus trayectorias hacia los aviones, los que ya deberían estar en plena maniobra evasiva.

En los cartuchos se colocaba primero la bengala con un paracaídas, luego se completaba su volumen con Chaff y finalmente una tapa plástica que sostenía todos los elementos para evitar que se cayeran.
13 de Junio

Los cartuchos con las laminillas de alumunio enrolladas en su interior y la carga para ser disparados del  avión


El iniciador eléctrico era el mismo de los cartuchos de arranque. Se conectó a los iniciadores con una manguera de cables que llegaba hasta el tablero del navegador donde estaban numerados los lanzadores de 1 a 7, cada uno tenía su llave de activación y una luz roja que indicaba que había sido disparado. Lógicamente, no se podía seleccionar Chaff o bengala, siempre se eyectaban los dos juntos.

Se trasladó el equipo a Trelew, se probó el lanzador y las bengalas infrarrojas y, para el 1° de mayo, todo estuvo instalado. El piloto podía accionar el sistema cuando veía el misil, ya sea desde el lanzamiento, cuando la cubierta del buque se iluminaba por los fogonazos o cuando observaba, en la oscuridad de la noche, un halo con centro negro dirigiéndose hacia su avión.
13 de Junio

Soporte donde iban colocados los cartuchos dispensadores de chaff


Ese día, dos escuadrillas de tres aviones cada una, fueron enviadas a bombardear los buques que atacaban las posiciones en Puerto Argentino. La primera de ellas, indicativo “Ruta”, logró divisar al portaaviones HMS Invincible, su jefe advirtió el lanzamiento de un misil y, mientras realizaba un viraje a baja altura, lanzó sus Chaff. El proyectil se desvió, hizo impacto en el agua, detrás del avión aunque alcanzó a producirle algunas averías en la punta del plano que no impidieron su regreso a salvo. La segunda, con el indicativo “Rifle”, partió inmediatamente después que los “Ruta” y fue interceptada por Sea Harrier. En esta ocasión, los aviones ingleses lograron ubicarse dentro del alcance necesario para lanzar sus Sidewinder y derribaron al Canberra tripulado por el teniente Eduardo De Ibáñez y el primer teniente Mario González quienes se eyectaron pero no pudieron ser rescatados. Así, el escuadrón sufrió las primeras bajas en el Batalla Aérea de Malvinas.

Esta primera experiencia, y el sistema de detección temprana establecido por la flota, el poderoso arsenal misilístico de las naves y las constantes Patrullas Aéreas de Combate para interceptar los ataques aéreos hizo que los Canberra, por sus características, no pudieran participar de los siguientes ataques a la flota.
13 de Junio
Con los nuevos elementos, el escuadrón veló sus armas. Luego del desembarco inglés del 21 de mayo en San Carlos y afianzadas las tropas ingleses en el terreno, los Canberra fueron los elegidos para realizar misiones que ningún otro avión argentino estaba en condiciones de llevar a cabo: Bombardeos Nocturnos.

Los vuelos comenzaron el 26 de mayo. Durante cinco días, las tropas desembarcadas en San Carlos fueron bombardeadas, noche tras noche, por antiguas aeronaves que gracias a su nuevo sistema de defensa, se transformaron en indetenibles. El 31 se realizaría la última misión en esa zona porque, a las dificultades lógicas de este tipo de bombardeo, se sumaba la situación meteorológica de la zona – casi siempre adversa – todo lo cual hacía que los lanzamientos no tuvieran la exactitud deseada, y en el lugar se encontraba gran cantidad de prisioneros de guerra argentinos capturados tras la caída de Darwin.

A partir de ese momento, las tropas inglesas en los montes que rodean a Puerto Argentino fueron el objetivo nocturno de los Canberra y su efectividad fue tal que el almirante Woodward debió iniciar una acción imprevista que se llamó “Operación Cambelow”. Durante la noche, una fragata y un portaaviones se acercaban a las islas para poder lanzar sus patrullas aéreas de combate con la máxima anticipación posible en un intento de interceptar los bombarderos argentinos.
13 de Junio

Canberra Mk 62 B 109 sobreviviente de la última misión de la Fuerza Aérea Argentina sobre Malvinas


Esto tampoco detuvo a los tozudos hombres del escuadrón. Se acercaba el asalto final y aún así, todas las noches, los observadores de Puerto Argentino, podían ver los montes iluminarse de explosiones y sus almas asediadas no se sentían solas. En estas horas, la actuación del Escuadrón Canberra fue de gran importancia, no sólo por los daños y bajas que el poder de sus bombas causaba en el enemigo, sino también para levantar la moral de las tropas argentinas.

El último día de combate de la Fuerza Aérea Argentina, también tuvo como protagonista al Escuadrón Canberra. A las 21:30 del 13 de junio, dos aviones, matrículas B-108 y B-109, decolaron de Río Gallegos para apoyar el accionar de las defensas terrestres en Puerto Argentino. Al llegar al blanco, el B-109 pudo realizar su lanzamiento sin problemas pero, apenas hubo lanzado sus bombas el B-108, tripulado por los capitanes Roberto Pastrán y Fernando Casado, fue alcanzado por un misil que destruyó parte del avión. El otro había alcanzado a lanzar sus chaff y bengalas y logró regresar indemne a su base. Al día siguiente cesaron las hostilidades.
13 de Junio

Canberra B-108 derribado por un misil Sea Dart, del Hms Exeter. Fue el último avión argentino caído en Malvinas


Cuando los prisioneros argentinos regresaron al continente, debieron llenar, por escrito, “Interrogatorios a Personal que participó en el Teatro de Operaciones Malvinas”. Uno de los puntos a completar era “Comentarios del Enemigo” y, al revisarlos, pueden observarse varias referencias al Canberra en las que se escuchó decir que debían haber sido renovados en su equipamiento por lo exacto de sus bombardeos y su accionar eficiente.

El sistema de contramedidas electrónicas, que había comenzado a tomar forma por el empeño de unos jóvenes adolescentes de Paraná probó su efectividad, a un punto tal que, los únicos dos aviones Canberra derribados fueron los que no pudieron lanzar los Chaff fabricados por la tallarinera ni las bengalas caseras.
13 de Junio

Izquierda Chaff en el aire - Derecha el efecto de interferencia que produce en el radar ocultando al avión que los lanzó


Actualmente, la tallarinera industrial y los lanzadores de bengalas y chaff, pueden observarse en la sala histórica de la II Brigada Aérea, como muestras del ingenio, capacidad y profesionalismo de su personal, para crear una mínima posibilidad de defensa en el combate.

Esta ingeniosa idea salvó la vida a los pilotos de los Canberra durante la Guerra de Malvinas.

El ingenio es un arma mucho más poderosa que cualquiera que haya inventado el hombre y como dice el dicho ¨más vale maña que fuerza¨.

Fuente: http://malvinasguerraaerea.blogspot.com/







La Última Batalla Aérea

13 de Junio
La última misión de la Fuerza Aérea Argentina sobre Malvinas fue protagonizada por dos bombarderos MK.62 Canberra y una pareja de interceptores Mirage III L para cobertura. Este ataque final tuvo lugar en la noche del 13 de Junio prácticamente a horas de la capitulación de las fuerzas argentinas en las islas. Uno de los pilotos de los Canberra, el Capitán (entonces Primer Teniente) Jorge Rivolier, brinda su testimonio sobre ese vuelo.

"Esa última misión nació de un requerimiento de Malvinas, porque en la noche del 13 de Junio ya se estaba peleando por la posición de Puerto Argentino. 
13 de Junio
El vuelo se había programado en altura. Prácticamente todos nuestros ataques eran nocturnos pero se hacían en rasante, que resultaba ser la forma más efectiva. Tan es así que nunca pudieron derribar un Canberra en vuelo rasante nocturno. Pero otra cosa es ir a tirar en altura, donde quedábamos constantemente registrados por todos los buques de alerta radar. Pedimos entonces la escolta de una sección de interceptores Mirage III, lo que fue aceptado."

Poco antes de las diez de la noche despegan los Canberra –el "Barco" 1 tripulado por los Capitanes Pastrán (Piloto) y Casado (Navegador) y el Baco 2 con Rivolier acompañado por el Primer Teniente Annino como navegador- y 15 minutos después lo hacen los M-III, a los mandos del Mayor (ahora Vicecomodoro) Sánchez y el Capitán González. Los bombarderos, llevaban su habitual carga de bombas de 500 kg y los Mirage cada uno 2 misiles aire-aire Matra R-550 Magic.
13 de Junio


Tal como estaba previsto, pasan por el extremo sur del estrecho de San Carlos y al pasar la isla Bougainville, en un punto determinado sobre el mar, viran hacia el norte para alcanzar el blanco, que estaba situado a unos 7 km de Puerto Argentino.

"A mí siempre me cupo la duda, aún ahora, después de tanto tiempo que los ingleses nos dejaron llegar porque quizás creyeron que se trataba de una maniobra de diversión, tal como las efectuadas por el Escuadrón Fénix, recuerda Rivolier. Entramos así en el rumbo y, por la diferencia de potencia con el avión guía, yo me quede un poco atrás y subí unos trescientos metros. Como tenía mis dudas sobre si estaba bien o no para el lugar donde debía tirar, que estaba determinado por coordenadas, le pregunto al radar Malvinas cómo iba y éste me confirmó la posición que habíamos estimado por instrumentos."

"Eran cerca de las once de la noche y unas 5 millas antes de llegar al punto tiramos, porque hay que tener en cuenta que las bombas en su caída libre hacen un vuelo. Yo fui el primero en tirar porque el Barco 1, esto lo supe después, se había desviado un poco al este. Cuando viro para salir por el mismo lugar por donde había entrado, veo cinco resplandores intensos que correspondían las explosiones y pocos segundos después veo otra serie de resplandores. Que era el otro Canberra que también había tirado."
13 de Junio
"Hasta ahí todo había andado bárbaro, los Mirage nos estaban cuidando y de repente cuando los ingleses se dieron cuenta de que no era una maniobra de diversión, que realmente habían tirado con bombas, dijeron "a estos tipos los tenemos que bajar" y ahí empezó el drama de los misiles. El operador del radar Malvinas nos advirtió -cañitas voladoras en el aire- y el jefe de la sección de Mirage nos confirmó luego que dio cinco misiles. Yo personalmente sólo vi uno."
13 de Junio


"Entonces eyecto los tanques suplementarios (de combustibles) y cuando estoy en el viraje veo una luz roja que se aproxima desde la derecha, indudablemente era un misil. Le digo al navegador que largue las contra medidas y así lo hace, pero el misil no nos alcanza porque aparentemente había superado su alcance y agotó el combustible."

"Luego de varios cambios de rumbo, el radar Malvinas canta que había un PAC (Patrulla Aérea de Combate) en el aire pero que estaba relativamente lejos, unas 80 millas, lo suficiente como para poder colocar rumbo sur y alejarnos sin que nos alcanzaran. Superado todo esto, se ve que el radar de Malvinas tenía la certeza de que algo había ocurrido con uno de los Camberra por eso nos pregunta qué Baco era el que contestaba. Contesto que era el 2 y me pide que busque al 1 en esa frecuencia de radio. Lo busque en las dos frecuencias previstas pero nunca contestó. Me ordenan entonces regresar a la base."

Al Canberra perdido le había entrado un misil por el portabombas, que impacto en el tanque número uno y ahí estalló. El avión quedó sin control y empezó a caer desde unos 12.000 metros de altitud. El Capitán Pastrán ordena eyectarse y él mismo lo hace cuando ya estaban a unos 4.000 metros, pero el navegador, Capitán Fernando Casado, por alguna razón no pudo hacerlo y muere en su avión, que se estrella en la isla Bougainville. En cuanto a Pastrán, cayó en el mar cerca de la costa y tras llegar a tierra caminó hasta el día siguiente, cuando los británicos lo tomaron prisionero.
13 de Junio
Los 2 Mirage aterrizan en el continente 5 minutos antes de la medianoche y el avión del capitán Rivolier lo haría poco después ya iniciado el 14 de Junio. La última misión ya había concluido. 






C-130 Hércules en Malvinas: “El primero y el último”

13 de Junio

Relato del Com.(R) Roberto F. Mela


El Com. (R) Roberto F. Mela se desempeñó como navegador de aviones C-130 Hercules durante el conflicto de Malvinas. Fue el único oficial superior de la FAA que integró en forma regular tripulaciones de aviones en zona de combate, recibiendo por su actuación la medalla La Nación Argentina al Valor en Combate.

"Yo era comodoro recién ascendido y estaba finalizando el Curso Superior de Conducción en la Escuela Superior de Guerra Aérea, cuando el 30 marzo del ‘82, el Com. Carlos Beltramone, con quien había volado muchísimo, me notificó que habría un vuelo secreto en los próximos días y que me había pedido como su navegador. Pero no me dio más detalles, sólo que debía presentarme en El Palomar (sede de la I Brigada Aérea) el 1º de abril por la tarde.

En esa reunión previa al vuelo, o briefing, nos enteramos de que al día siguiente se iba a realizar la ocupación de Malvinas. Aparte de lo que uno pudiera pensar política o estratégicamente, todos estábamos muy emocionados. Además, esto significaba que la Fuerza Aérea Argentina iba a realizar su primera experiencia bélica real.
13 de Junio


Yo era el navegador de ese avión, el primero que tenía que aterrizar en Malvinas, el TC-68 con el indicativo Litro Uno. El vuelo transcurrió en calma, aunque no sin cierta tensión, ya que sabíamos que no estábamos a cubierto total y que la operaclón no dejaba de ser riesgosa. Ya cerca de las islas y cuando casi amanecía, nos pusimos en contacto radial con los buques de nuestra flota, que nos dijeron que debíamos aguardar porque la situación todavía no era clara y que aún se combatía en las cercanías del aeropuerto. Establecimos entonces un punto de espera al este de la capital de las islas y ahí estuvimos orbitando casi dos horas.
13 de Junio


A las 8:43 del 2 de Abril tocamos tierra malvinense sin novedad. Por mi parte, emocionado al extremo, descendí del avión y me dirigí rápidamente al edificio de la estación aérea. Ahí encontré la bandera principal del hasta ese momento llamado Aeropuerto Stanley, de grandes dimensiones y en buen estado de conservación. Era el primer trofeo de guerra tomado por la Fuerza Aérea Argentina en acciones bélicas reales. Actualmente dicho trofeo se encuentra enmarcado en el Salón de Honor del Cuerpo de Cadetes de la Escuela de Aviación Militar.

Al Escuadrón C-130 Hércules le cupo el privilegio de protagonizar el primer aterrizaje de un avión argentino en las Malvinas después del desembarco, el mismo 2 de Abril. Pero el azar quiso que también cumpliera el último operativo desde el aeródromo de Puerto Argentino, en la noche del 13 de junio, prácticamente a horas de la rendición.

El 13 de junio a las 15:20 h despegamos de Comodoro Rivadavia con el TC-65 con indicativo Pato, rumbo a Puerto Argentino.

Todo transcurrió normalmente, salvo la habitual tensión, y cuando estábamos a unos 30 km de nuestro destino pudimos ver desde la cabina una extraordinaria luminosidad, ya había oscurecido, al oeste de la capital isleña, producto del bombardeo de artillería y de las bengalas. Nos pusimos en contacto radial y nos autorizaron a entrar. En ese momento dijimos "estamos locos, pero entremos". Es que llevábamos un cañón de 155 mm para el Ejército, su munición y personal de relevo de nuestra artillería antiaérea, todo lo cual sabíamos era muy necesario.

Ya en tierra nos dirigimos al extremo de pista más cercano a Puerto Argentino, donde habitualmente hacíamos las descargas, pero nos dijeron que fuéramos al otro porque ahí ya caían algunas granadas. Así que dimos media vuelta y fuimos a la otra cabecera.
13 de Junio


Súbitamente ¡alerta roja!: una patrulla de Harrier se acercaba al lugar. Llegó la orden terminante de evacuar el Hércules, por lo que cortamos motores y corrimos, en plena oscuridad, a buscar refugio a los lados de la pista. Permanecimos casi una hora esperando un ataque que al final no se produjo. Exactamente a las 20:30 h nos avisó el radar de Malvinas que los Harrier se habían alejado y nos ordenaba despegar de inmediato. Corrimos hasta el avión, pusimos en marcha los motores en tiempo récord, un rápido carreteo por la pista sembrada de esquirlas y a las 20:35 estábamos en el aire con nuestra carga de casi setenta evacuados, entre ellos dos periodistas de la televisión argentina.

Cuando salimos nos pegamos tanto al agua que el altímetro marcaba por debajo de cero. No sé cómo hicieron los pilotos (los entonces capitanes Víctor Borchert y Hernán Daguerre), pero una vez en el aire nos sentíamos más confiados porque estábamos en nuestro elemento. Aterrizamos en los primeros minutos del 14 de junio, poco más de nueve horas después de la partida. Dormimos algunas horas y al despertar nos enteramos de que Puerto Argentino había caído.
13 de Junio

C-130 de la Fuerza Aérea Argentina pasa cerca de unos IA-58 Pucará en Puerto Argentino, las Islas Malvinas


Reflexionando, a dos décadas del conflicto, puedo decir que fue para mí un gran privilegio haber intervenido en él, máxime con la jerarquía que tenía en ese entonces. Tengo paz en el alma y satisfacción por lo que hizo la FAA, reconocido por neutrales y enemigos. Fuimos superados, pero debemos recordar que el arte de vencer se aprende en las derrotas, siendo por ello preferible la pérdida sentida antes que la ganancia vergonzosa. Nosotros fuimos al campo de batalla a buscar nuestra propia fortaleza, y si el presentimiento es un mensaje que nos manda el futuro, sabemos que la vida es una misión y al morir esa misión se transmite a nuestros hijos. Por eso, la razón acabará por tener razón: "Las Malvinas serán argentinas".






Domingo 13 de Junio de 1982 (Página Oficial de la FAA)

El parte meteorológico


En el continente, abundante nubosidad media y baja con techos entre 100 y 300 metros, la visibilidad reducida de 5 a 8 Km., con precipitaciones. La entrada de aire polar sobre toda el área de operaciones produjo actividad convectiva dispersa con chaparrones de aguanieve.

En Malvinas, el cielo se presentó nublado, registrándose chaparrones aislados de aguanieve; buena visibilidad, ocasionalmente reducida por chaparrones. Los techos oscilaron entre 00/600 metros. La temperatura entre 0º C en la noche y 6º C al mediodía.


La situación en el teatro de Operaciones Malvinas


El enemigo ya tenía a la vista la población de Puerto Argentino y avanzaba desde tres direcciones:

Harriet - Tumbledown.
Longdon - Wireless Ridge
Murrell - Cortley Hill.

Además, una columna de 1.000 hombres y treinta vehículos livianos de apoyo (tipo Scorpion y Land Rover), avanzaba por la península de Freycinet con dirección sur.

A las 09,00 horas habían conquistado los objetivos de Tumbledown y Wireless Ridge.

La artillería (GA 3 y GA Aerot 4) tiró, en forma casi ininterrumpida, sobre las posiciones enemigas en North Basin, Monte Longdon y Drunken Rocks; también apoyaron el combate del BIM 5 y R 17. Desde sus posiciones, los artilleros vieron el repliegue de parte de la infantería que se retiraba de la primera línea.

El enemigo empleó con éxito la bomba Paveway (láser guiada), que había intentado operar el día anterior y había fallado. Ahora disponía de un ECA láser, operando desde tierra para la iluminación del blanco. Atacaron un puesto de control de infantería Argentina en las laderas de Monte Longdon. El ECA era el Mj Mike Howles. El procedimiento aéreo fue lanzamiento por "toss-bombing". No hubo impacto directo en el primer ataque, pero sí lo hubo en el segundo intento. Durante la tarde se efectuó un ataque sobre Moody Brook, posición de artillería argentina.
13 de Junio
Un Hercules abortó un primer intento de aterrizaje, tocó tierra en un segundo intento, a las 19,10 hs. Se bajó un cañón Citefa 155mm y munición. Se ordenó embarcar. Entre el pasaje viajaban los integrantes de la ROA que habías sido desactivada el día anterior y los efectivos reemplazados de la batería. Una alarma roja obligó a suspender la operación, cortar motor y buscar refugio. A las 20,00, se ordenó nuevamente el embarque, dando prioridad a los heridos en camilla; se vieron bengalas en la aldea; el teniente Reyes, el CP Cardoso y el C Albornoz no pudieron embarcar. Este fue el último cruce del conflicto.

El jefe de escuadrón comentó: - ya no hay como pararlos, tienen mejores medios a su disposición, mientras el duelo de artillería continuaba. Estaba fallando el abastecimiento de agua debido a la rotura de las cañerías. El Ejército se replegaba; el enemigo estaba a 3,5 Km de los límites de la aldea; las avanzadas se hallaban a la altura del ex-cuartel de los Royal Marines en Moody Brook. 


Ataque en apoyo a las fuerzas terrestres
Los reabastecedores


Hercules KC-130, TC-69. Tripulación: Vicecomodoro Luis Litrenta, Capitán Guillermo Distéfanis, Mayor Francisco Mensi, Cabo Principal Juan Perón, Cabo Principal Juan Tello, Suboficial Auxiliar Hugo González, Suboficial Auxiliar Vicente Luis Reynoso, Suboficial Auxiliar Manuel Lombino. Despegó de Río Gallegos a las 09,15 y se dirigió al puesto de control de reabastecimiento aéreo al regreso de los A-4B Skyhawk.

El reabastecedor del Vicecomodoro Litrenta recuperó al "Nene 4", tripulado por el Alférez Dellepiane, que regresaba sin combustible. Luego, el Hercules KC-130 arribó a Río Gallegos, a las 14,20.

Hercules KC-130, TC-70. Tripulación: Vicecomodoro Eduardo Pessana, Primer Teniente Gerardo Vaccaro, Mayor Eduardo Gómez, Cabo Principal Mario Cemino, Cabo Principal Francisco Martínez, Suboficial Auxiliar Oscar Ardizzoni, Suboficial Auxiliar Mario Amengual, Suboficial Principal Andrés Manyszyn. Despegó de Río Gallegos, a las 09,15, arribó a las 14,25.

Cuatro A-4B Skyhawk, indicativo "Nene", armados con tres bombas BRP. Misión: tropas Monte Dos Hermanas. Tripulación: (1) Capitán Antonio Zelaya, (C-230); (2) Teniente Omar Gelardi, (C-227); (3) Teniente Luis Cervera, (C-212); (4) Alférez Guillermo Dellepiane, (C-221). 
13 de Junio
Despegaron de San Julián, a las 10,35 hs. En el reabastecimiento, regresó el guía por absorción de combustible en la turbina. Los "Nene" quedaron a cargo del nº 3, Teniente Cervera.

Partieron hacia el objetivo material, donde llegaron detrás de los "Chispa". Atacaron casi en línea con dicha escuadrilla, de Norte a Sur, observaron su lanzamiento y efectuaron el propio. Divisaron tropas y helicópteros que transportaban módulos de gran tamaño, color verde oscuro (puestos de comandos), a los que dirigieron su armamento (bombas). En el escape rasante, el Alférez Dellepiane vio un Sea King, a su izquierda y arriba; lo atacó pero sólo salió un disparo. Increíblemente, éste único disparo le pegó a una de las palas del Sea King que debió aterrizar de emergencia y esperar su recuperación al día siguiente. Con rumbo 330º/340º, Dellepiane vio otro helicóptero, hizo rearme pero los cañones siguieron sin funcionar. Cervera, por su parte, luego del lanzamiento, también atacó con cañones (a él si le funcionaron), a helicópteros en tierra y en vuelo. Se produjeron impactos.

Salieron por derecha, al tiempo que recibían información de Malvinas de patrullas aéreas de combate al Norte de San Carlos, nivel de vuelo 180, y otra, en Fitz Roy.

El Alférez Dellepiane eyectó tanques y voló en zigzag con rumbo 360º, hasta la salida de la Isla Soledad; luego, puso rumbo 290º, localizando una fragata detenida en la boca Norte del Estrecho de San Carlos. Colocó rumbo 250º, voló veinte minutos más y se dirigió al reabastecedor, con nivel de vuelo 420. Observó que el escaso combustible remanente no alcanzaba para llegar al Hercules KC-130. Al informar la novedad, el vicecomodoro Litrenta se lanzó hacia Malvinas a buscarlo. Se encontraron, enganchó y reabasteció.

Regresaron todos a la Base Aérea Militar San Julián. Arribaron a las 13:45.

Cuatro A-4B Skyhawk, indicativo "Chispa", armados con tres bombas BRP. Misión: tropas en el Monte Dos Hermanas. Tripulación: (1) Capitán Carlos Varela, (C-222); (2) Teniente Mario Roca, (C-250); (3) Teniente Sergio Mayor, (C-235); Alférez Marcelo Moroni, (C-237). Despegaron de San Julián a las 10,41. Navegación y reabastecimiento normal.

Llegaron al objetivo antes que los "Nene", éstos los siguieron a muy poca distancia. Atacaron módulos (en los cuales estaban los generales J. Moore y J. Thompson y su Estado Mayor), al Norte del Cordón Rivadavia, próximo a Monte Dos Hermanas.

El nº 2 observó la explosión de las bombas del guía. Vieron helicópteros y tropas en tierra. Al salir, divisaron y atacaron a dos Sea King, al parecer sin daños. En la salida avistaron dos misiles dirigidos al guía, quién los evadió. Ya al Norte del estrecho, advirtieron la misma fragata que localizara "Nene". Fueron informados por el Centro de Información y Control Malvinas de las patrullas aéreas de combate existentes.

Retornaron; arribaron a San Julián, a las 13,30 horas.

Tres M-5 Dagger, armados con dos bombas BRP. Misión: ladera Monte Longdon. Tripulación: (1) Capitán Carlos Maffeis, (2) Teniente Daniel Valente, (3) Primer Teniente Mario Callejo. Despegaron de Río Gallegos a las 11,00.

Después del despegue regresó el nº 3 por fallas en la retracción del tren de aterrizaje. En ruta, las precipitaciones reducían la visibilidad. En la Isla San Jorge avistaron una patrulla aérea de combate y un helicóptero enemigo. Apreciaron que de continuar quedarían delante de la patrulla. El guía eyectó bombas; el numeral bombas y tanques. Emprendieron regreso. No apreciaron ataque de la patrulla. Arribaron a Río Gallegos, a las 13,00.

Tres M-5 Dagger, indicativo "Gaucho", armados con bombas BRP. Misión: ladera Monte Longdon. Tripulación (1) Capitán Norberto Dimeglio, 
13 de Junio
(2) Primer Teniente César Román, (3) Teniente Gustavo Aguirre (este último no decoló por falla de frenos). 1 y 2 despegaron de Río Gallegos a las 11,00. En ruta, la lluvia los obligó a desviarse

Próximos a las islas, vieron un helicóptero en vuelo rasante. La sección eyectó cargas externas y lo atacó. El piloto de helicóptero ejecutó hábiles maniobras evasivas y eludió los dos pasajes de cañones de los Dagger. (Se trataba del Sea Lynx XZ 233- piloto Lt. C.HS Clayton, de la fragata Cardiff que operaba en el Estrecho de San Carlos). Regresaron a GAL, donde arribaron a las13,00 horas.


Se previeron seis salidas de M-5 Dagger de Río Grande con escolta de Mirage M-III de Río Gallegos.


Dos Mirage M-III, indicativo "Tritón", armados con misiles Matra/Magic. Misión: cobertura Puerto Argentino. Tripulación: Capitán Carlos Arnau, Capitán Guillermo Ballesteros. Despegaron de Río Gallegos a las 15,13. La sección sobrevoló la Isla San José.
13 de Junio


En enlace con el radar Malvinas y sobre el Estrecho de San Carlos, fueron vectoreados para interceptar una PAC que Malvinas estimaba a 40 millas náuticas. Pero no hicieron contacto con radar de a bordo. Escucharon comunicación M-5 Dagger/ Malvinas, que requería cobertura o de lo contrario que abandonaba la misión. Al no confirmar avistaje con radar de abordo, Malvinas les ordenó regresar. Comprobaron interferencias en frecuencias de enlace. El 2 arribó a Río Grande a las 16:48 con falla de trasvase de combustible, mientras que el 1 arribó a las 17,04.

Tres M-5 Dagger, indicativo "Vulcano", armados con dos bombas BRP. Misión: artillería en Puerto Harriet. Tripulación: (1) Capitán Roberto Janett, (2) Primer Teniente Carlos Antonietti, (3) Capitán Rafael Robles, este último no decoló por técnica (es destacable que el Capitán Robles, al ver que no podía despegar en su avión, solicitó al Primer Teniente Antonietti que le diera el suyo pero no fue autorizado). Despegaron de Río Grande, a las 15,15.

Tres M-5 Dagger, indicativo "Zeus", armados con dos bombas BRP. Artillería en Puerto Harriet. Tripulación: (1) Capitán Carlos Rohde, (2) Primer Teniente José Gabari, (3) Capitán Carlos Moreno (este último no despegó por lesionarse una mano). Despegaron de Río Grande a las 15,15.

Ambas arribaron a Río Grande, a las 17,15. 


Los últimos ataques de la Fuerza Aérea Sur


Con el objeto de apoyar a la defensa terrestre de Puerto Argentino la FAS, en coordinación con el CIC Malvinas, ordenó a una sección de Canberra con escolta de Mirage III el que sería el último ataque de la guerra. Fue una operación impecablemente planificada, supervisada por los organismos del sistema de control aerotáctico y ejecutada con todo arrojo por los tripulantes. Como postrer muestra de entrega a la patria, el capitán Fernando Casado murió heroicamente en combate en esta misión.

Dos Canberra MK-62, indicativo "Baco", armados con cinco bombas MK-17 de 1.000 lbs c/u con espoleta SSQ. Misión: Bombardeo horizontal sobre Port Harriet House (51º 39' S / 58º 08' O). Tripulación: (1) Capitán Roberto Pastrán, Capitán Fernando Casado. (2) primer teniente Roberto Rivollier, primer teniente Jorge Annino. Despegaron de Río Gallegos a las 21,30.
13 de Junio


En la corrida final (de sur a norte), el 1 se desvió un poco al este, el 2 lo perdió de vista. Lo sobrepasó y llegó antes al objetivo material, que confirmó con su Doppler y las indicaciones del radar Malvinas. Lanzó las bombas y viró a la izquierda, confirmando la explosión de las mismas.

Hasta ese instante no existía fuego antiaéreo, pero inmediatamente después se inició una intensa reacción. Fue en ese momento cuando el 1 sobrevolaba el objetivo material y efectuó su lanzamiento; a los pocos segundos fue alcanzado por un misil que le destruyó parte del avión y entró en tirabuzón chato.

El piloto Capitán Pastrán logró eyectarse, no así el navegador Capitán Casado que cayó y se estrelló. El Capitán Pastrán cayó en el mar, próximo a la costa, infló su bote, desembarcó y fue hecho prisionero.

El 2 evadió el intenso fuego antiaéreo con bengalas señuelos y Chaff mientras escapaba hacia el oeste. Vio los resplandores del intenso cañoneo en Puerto Argentino. Apreció que el fuego antiaéreo provenía de buques en Fitz Roy. Malvinas le informó que era perseguido por una PAC (70 MN al este que luego se alejó a 85 MN).

Las bombas cayeron, otra vez, muy próximas al puesto de control de los generales británicos.

El "Baco 2" arribó a Río Gallegos a las 00:05 del día 14 de junio.
13 de Junio
Dos Mirage III, indicativo "Plutón", armados con Matra/Magic. Misión: cobertura a Puerto Argentino. Tripulación: Mayor José Sánchez, Capitán Ricardo González. Despegaron de Río Gallegos a las 21,50 hs.

Después de enlazar con Malvinas fue guiado, en escolta atrás y a la izquierda de "Baco", hasta el lanzamiento de las bombas. Visualizó cañoneo a Puerto Argentino e iluminación de faro de buque, probablemente en Bahía Anunciación. Luego del ataque se observó intenso fuego de artillería antiaérea y/o misiles, algunos de ellos explotaron abajo y otros arriba. Se pudo observar lanzamiento de bengalas desde Fitz Roy que se confundían con misiles. Malvinas informó que tenía a los dos "Bacos", el 1 con radial 180º, y el 2 con radial 130º, separados 40 MN. Los piloto de Mirage destacaron la tranquilidad de la sección "Baco" durante el cumplimiento de esta misión.



Del libro "Falkland Air War" de la Royal Navy


La última acción significativa del conflicto para el 800 Sgdn tuvo lugar en la noche 13/14 de junio. Fué lanzada desde el HMS "Hermes" a las 20,35 y nuevamente a las 22,32 hs a causa de ecos desde el sudoeste. En la primera ocasión los intrusos regresaron cuando la PAC, se aproximaba.
13 de Junio
En la segunda ocasión los aviones se dirigían al oeste de Puerto Argentino.

Los aviones eran una sección de Canberras (Grupo 2) con una escolta de dos Mirage III.

A las 22,55 hs estuvieron en alcance de los Sea Dart a bordo de la HMS Exeter y HMS Cardiff.

Fue entonces cuando uno de los pilotos de la PAC (Sea Harrier) Mike Blisser fue testigo del fogonazo cuando un Sea Dart del HMS Exeter impactó y destruyó un Canberra (B-108). El piloto (Cap Roberto Pastrán) se eyectó con seguridad pero su navegador (Cap Fernando Juan Casado) no pudo hacerlo y murió. La HMS Cardiff había disparado a los Mirage III pero a diferencia de la otra, sus Sea Dart resultaron cortos.






Las horas finales de la guerra de Malvinas: batallas sangrientas, caos, heroísmo y una orden imposible: “¡Contraataquen!”

13 de Junio



Por Marcelo Larraquy
Periodista e historiador (UBA)


El combate que definió la suerte del conflicto del Atlántico Sur duró tres días. En ese lapso, la desorganización se apoderó de la mayor parte de los regimientos que defendían -con más valor que medios- Puerto Argentino. La última e insólita comunicación entre Galtieri y Menéndez y la rendición inevitable
13 de Junio

En Monte Longdon, desde donde se divisa Puerto Argentino, sucedió la batalla más sangrienta de la guerra


(…) En la noche del 13 de junio de 1982, cada soldado trataba de salir de la guerra como podía. Llevaban dos días de combate. Explosiones constantes, tiros, el avance de la infantería, bengalas, millones de balas que se cruzaban, soldados heridos arrastrándose, buscando protección detrás de una roca. La guerra era la guerra. Pero ya sin organización, sin instrucciones, sin jefes, sin nadie que dijera adónde debían ir.

Los ingleses avanzaban sobre todas las posiciones argentinas; bombardeos, cañonazos de artillería, y en el desbande, el “fuego amigo” se cruzaba entre los soldados que bajaban corriendo y los que seguían con un FAL disparando en la noche, desde la última línea de defensa, en Moody Brook. Monte Longdon ya se había perdido.

Un capitán, que manejaba la logística del Regimiento de Infantería 7, de esos oficiales que antes del combate obligaban a los soldados a ponerse los borceguíes y les negaban la comida, ya había escapado hacia Puerto Argentino. Todavía se mantenía en pie la carpa de las provisiones, en la que se recibían pedidos de ayuda. Desde afuera, en medio del tableteo de las ametralladoras, la radio se escuchaba nítida, desesperada, al rojo vivo.

¡Manden refuerzos... tenemos heridos!

Tenía todos los micrófonos colgando. Adentro no había nadie. (…)
13 de Junio

Campamento argentino en Monte Longdon


Tres días antes


Según el alto mando británico, Puerto Argentino, desde la primera a la última línea de defensa, contaba con nueve mil hombres. Alrededor de cinco mil estaban desplegados en distintas posiciones del cordón montañoso. Para un ataque sobre posiciones fijas suele calcularse una relación de tres a uno. En distintas colinas se excedía esa proporción. En monte Longdon se mantuvo.

El ataque sobre esa colina, ubicada a catorce kilómetros de Puerto Argentino, estaba preparado para la noche, cuando las tropas argentinas eran más vulnerables por falta de visores nocturnos. Como había sucedido en (la batalla de Puerto) Darwin. El plan era atacar sin interrupciones, atravesar todas las posiciones argentinas, forzar su repliegue y llegar hasta Wireless Ridge esa misma noche. Las distancias no eran muy largas. Los montes Tumbledown, Sapper Hill y Guillermo estaban defendidos por ochocientos marinos del Batallón de Infantería de Marina 5, con apoyo de doscientos soldados de dos compañías adscriptas, los Regimientos de Infantería 3 y 6. Estas fuerzas se enfrentarían contra cerca de diez mil soldados británicos, entre ellos, los regimientos de las guardias escocesa, galesa y nepalesa (gurkhas). Los comandos 45 y 42 atacaron Dos Hermanas y el monte Harriet. Los Para 2 y Para 3, desde distintas posiciones, avanzaron sobre monte Longdon, defendido por el Regimiento de Infantería 7, comandado por el subteniente Juan Domingo Baldini.

Cada soldado inglés dispuesto para el ataque cargaba un peso de casi cincuenta kilos sobre su espalda. Pasadas las nueve de la noche del 11 de junio, cuando ya llevaban más de una hora de marcha hacia Longdon, el cabo Brian Milne ingresó en un campo minado, a seiscientos metros de la primera línea enemiga.

Perdió una pierna. Para las tropas argentinas fue el alerta de que los ingleses ya estaban encima. En ese momento, la niebla no les permitía una visión mayor de siete metros. Baldini, en su carpa, estaba sintonizando Radio Colonia, que transmitía la repetición de la misa del papa Juan Pablo II en Luján. El radar terrestre había sido apagado. Cada vez que se encendía recibía proyectiles.

A partir de la explosión de la mina, Longdon se transformó en campo de batalla. Se inició el fuego naval, de artillería y de misiles antitanque; las fuerzas argentinas respondieron con granadas, ametralladoras y morteros.

Aun cuando las diferencias de tropa y de poderío armado eran considerables, los soldados argentinos intentaron no desprenderse de sus colinas. Cuando perdían una posición, contraatacaban. Ocurrió durante la madrugada del 12 de junio en todas las alturas, en especial en Tumbledown y en Longdon. Con el transcurso de las horas, las distancias del enfrentamiento se fueron reduciendo. Se combatía con granadas, fusiles, bayonetas. Hasta que llegaron al cuerpo a cuerpo.

Abajo, sobre la ladera de Wireless Ridge, el Regimiento de Infantería 7 recibía el apoyo de fuego de los morteros de las compañías A y B y de la Compañía Comando. Un observador adelantado daba la información sobre la posición enemiga y se ordenaba el fuego. El alcance de la artillería inglesa era de 17 kilómetros. El de la argentina, 10,5.
13 de Junio

La mañana después de la terrible batalla de Monte Longdon y la atención de los heridos. (AFP)


Para la mayoría de los soldados, la del 11 de junio fue la primera acción de guerra de sus vidas. A poco de iniciarla, se revelaron las deficiencias materiales. La base de los morteros se hundía, impedía la continuidad de tiro y enseguida llegaba la réplica británica, con detectores de calor que permitían señalizar la posición de los morteros argentinos. La guerra, para muchos de los que estuvieron en el pozo a la espera del enemigo, duró apenas algunos disparos, y luego debieron replegarse frente a la avalancha del fuego inglés, en medio de explosiones constantes. Las posiciones argentinas en las colinas y las laderas soportaron seis mil disparos de artillería esa sola noche.

Con la presión de los misiles antitanque, la artillería y el avance de la infantería, la situación se volvió insostenible en las alturas. Se fueron perdiendo. Baldini intentó recuperar monte Longdon con un grupo de soldados. Uno de ellos, Flores, que salió con su arma, recibió varios impactos. Lo hirieron. Baldini salió de su posición para auxiliarlo. Lo mataron. En la madrugada, el Regimiento 7 de Infantería había perdido a su jefe.

El teniente Néstor Quiroga asumió el mando y continuó la orden de contraataque y el frente de combate se estabilizó por unas horas. Pero, al amanecer, los soldados fueron quedando encerrados entre los regimientos británicos, sin posibilidad de retroceder. La lucha fue hombre a hombre. Algunos soldados, que permanecieron guarecidos, fueron buscados directamente en sus pozos; los tomaron prisioneros; otros fueron ejecutados o ultimados con un bayonetazo en el ojo.

A las seis y media de la mañana ya estaba dada la orden de repliegue en el Longdon y los soldados bajaron a Wireless Ridge con protección del fuego de artillería propio. Solo setenta y ocho lograron hacerlo. Los doscientos restantes que componían el Regimiento 7, tras nueve horas de batalla en el monte, habían sido muertos, tomados prisioneros o estaban heridos. Los ingleses ya podían visualizar la residencia de Menéndez en Puerto Argentino. Estaba a un tiro de artillería. En la mañana del 12, los montes Dos Hermanas y Harriet también habían sido tomados, con veintidós soldados argentinos muertos, ciento diecinueve heridos y doscientos prisioneros.
13 de Junio

La retirada de las tropas argentinas, llevando heridos


La tregua inesperada


Los ingleses supusieron que debajo del monte Longdon habría una fortaleza. Decidieron permanecer en la posición conquistada, reagruparse, reabastecer municiones, instalar puntos de observación, pero no avanzar, como indicaba el plan original. Temían ser sorprendidos por un contraataque argentino, que no sabían desde dónde llegaría.

En ese “tiempo muerto”, distantes a centenares de metros, las tropas de uno y otro bando se observaron durante todo el día. Casi no cruzaron fuego. Pero la fortaleza de la última defensa, en Wireless Ridge y Moody Brook, había sido debilitada. Después de la batalla de Longdon, muchos soldados no encontraron a sus jefes, que abandonaron sus posiciones y bajaron a Puerto Argentino sin dar aviso.

En la noche del domingo 13 de junio, todos los batallones británicos en combate se lanzaron a la toma de las últimas posiciones de defensa argentina. Avanzaron con tanques de guerra para romper el fuego de las trincheras.

En monte Tumbledown, el Batallón de Infantería de Marina 5, con ciento cincuenta hombres comandados por el capitán Carlos Robaccio, combatió en condiciones de desigualdad frente a ochocientos integrantes de las tropas británicas, compuestas por gurkhas y paracaidistas. Apoyados con el fuego de artillería de los tenientes coroneles Martín Balza y Carlos Alberto Quevedo, los hicieron retroceder y ganaron algunas posiciones de altura. Incluso les derribaron dos helicópteros.
13 de Junio
Pero en Wireless Ridge a las dos de la mañana nevaba y el desbande era generalizado. Las comunicaciones inalámbricas de los radiooperadores se habían cortado y el único timbre que sonaba era el de la retaguardia, la guarnición de Puerto Argentino comandada por el general Oscar Yofre, que en forma frenética ordenaba el contraataque: “Junte gente y vaya al frente”. Para evitar confusiones, Yofre había ordenado que cualquiera que sorprendiera a alguien con uniforme argentino dando una orden de repliegue tenía autorización para liquidarlo. Yofre quería recomponer las tropas y defender la posición a cualquier costo.

Los partes de guerra que le llegaban de los radiooperadores de Moody Brook, en cambio, le presentaban otra realidad: “Perdí contacto con mi propia tropa, pido replegarme”. Y cada soldado que bajaba de Wireless Ridge, aun sin orden de repliegue, lo hacía como podía. Entre los cañonazos de la artillería enemiga, bajo las bengalas lanzadas en paracaídas que iluminaban el fuego del campo de batalla, corriendo desde la cresta hacia el valle, protegido entre roca y roca, y tratando de no cruzarse con una bala de FAL del fuego “amigo”, porque entonces nadie veía nada, no había una organización, una instrucción, una orden que indicara para dónde ir. Todavía se mantenía en pie la carpa de las provisiones adonde llegaban los pedidos de ayuda, aunque no había quién los recibiera. Desde afuera, la radio se escuchaba nítida, desesperada, al rojo vivo.

“¡Manden refuerzos... tenemos heridos!”

A las siete de la mañana del 14 de junio, los británicos ya tenían posesión del monte Longdon y el corredor de Wireless-Moody Brook. Los soldados del Regimiento 7 de Infantería que habían sobrevivido caminaban hacia Puerto Argentino, con el temor de ser fusilados por desertores. Llegados al casco urbano, en un puesto de la policía militar debían informar el regimiento al que pertenecían y se les indicaba dónde refugiarse. Adentro del gimnasio comunal se produjo el reencuentro de la tropa del Regimiento 7 de Infantería. Estaban exhaustos, conmovidos, nerviosos. Un mayor preguntó al grupo: “¿Quién me acompaña arriba a recuperar la posición?”.

Después de caminar quinientos metros, el grupo que había partido regresó.
13 de Junio

Un inglés custodia a dos soldados argentinos después de la rendición


A esa hora, el 14 de junio, en Tumbledown, el Batallón de Infantería de Marina 5 había logrado reorganizar el dispositivo de defensa y seguía resistiendo. También el Regimiento 3 y el 25. El capitán Carlos Robacio le informó la novedad a Menéndez y le reclamó baterías de obuses, morteros, cañones antitanque, municiones. Se mantenía con la moral alta, como toda su tropa. Pero recibió la orden de repliegue hacia Puerto Argentino. Por unas horas la desoyó, y siguió combatiendo hasta el mediodía —volverían a derribar un helicóptero—.

El Batallón 5 de Infantería de Marina sería el último contingente en rendirse. Dejaría setenta y un muertos en el campo de batalla. Las fuerzas británicas ya estaban en las afueras de Puerto Argentino, sobre Moody Brook, a pocos centenares de metros de la residencia de gobierno. En algún momento, en la guarnición de Puerto Argentino, se pensó trasladar las tropas hacia el aeropuerto, a diez kilómetros, y utilizarlo como el escenario de la última batalla.

A las nueve, Menéndez decidió comunicarse con el secretario general de la Presidencia, general Héctor Iglesias, en la Casa Rosada. Le dijo:

-Esto se acabó. Se combatió duramente hasta las últimas horas. El grupo de artillería ha sido pulverizado. Las alternativas que quedan son aceptar la resolución 502 y retirarnos con nuestras banderas; aceptar la matanza... la resolución debe ser tomada en breve lapso para salir con honor. Me avisan que los ingleses están a cuatro o cinco cuadras de acá.
13 de Junio

Menéndez capitula ante Jeremy Moore


Menéndez quizá reducía la distancia para poner en evidencia el cuadro de situación. Quería que la Casa Rosada tuviera una visión más real de lo que estaba sucediendo. Iglesias se comprometió a informarle a Galtieri. Menéndez volvió a llamar. Habló directamente con él.

-Esta defensa no tiene sentido, no tiene futuro. Le planteé al general Iglesias que hay muchos hombres que vuelven hacia la retaguardia heridos y ya sin munición y desorganizados.

Galtieri seguía pensando en el contraataque.

-Debe haber agrupamientos propios del Ejército e Infantería de Marina que deben orgánicamente seguir subsistiendo en la retaguardia de las primeras fracciones inglesas. Creo que debe impulsarse, ellos también están en una situación crítica, tanto como la nuestra, y el impulso de la voluntad de combatir, saliendo de los pozos hacia adelante y no hacia atrás, atacando los flancos de la penetración enemiga, aunque sea con pocas fracciones y con algún fuego puede detener la penetración inglesa. Emplee todos los medios que tiene, el Regimiento 3, el 25 y contraataque. Use todos los medios que tiene a su alcance y continúe el combate con toda la intensidad posible, moviendo al personal fuera de los pozos. Cambio.

Menéndez se lamentaba de “no lograr dar una sensación de lo que hemos vivido durante toda la noche”. Explicó que el contraataque del Batallón de Infantería de Marina 5 había sido rechazado y otras compañías ya habían desaparecido.
13 de Junio

Soldados argentinos prisioneros en Puerto Argentino


-La tropa no da más. Está peleando a brazo partido en las trincheras, yo lo he visto. Mire, mi general, lo que usted me dice esta tropa no lo puede cumplir.

Galtieri dijo aceptar sus reflexiones. Sin embargo, le explicó que era el comandante conjunto de las Malvinas, con su misión, su personal, los reglamentos y la autoridad para resolver. El comentario no era menor. En el código militar de conducta, la rendición no se puede establecer sino con la pérdida de la mitad de los hombres y de las tres cuartas partes de las municiones.

Menéndez estaba convencido de que Galtieri no tomaba dimensión de la coyuntura. Insistió:

-Mi general, a esta tropa no se le puede exigir más, después de lo que han peleado. [...] No hemos podido mantener las alturas, no tenemos espacio, no tenemos medios, no contamos con los apoyos que corresponden [...] tenemos que acceder a la gran responsabilidad para con los soldados que van a morir combatiendo un combate sin posibilidades, por el término de pocas horas más y que va a costar muchas vidas. Esto debo decirle como comandante de Malvinas. Cambio.

Galtieri pidió un tiempo para reflexionar. Lo llamaría más tarde.
13 de Junio

Los cascos de los soldados argentinos. La guerra había concluido


Poco después, Menéndez recibió un mensaje del bando inglés para iniciar conversaciones. Le proponían un cese de fuego hasta las 13 horas; mientras tanto, ellos no entrarían en Puerto Argentino. Se lo comunicó a Galtieri. Este aceptó que hablara sin que firmara o discutiese ningún documento sobre rendición o capitulación. A las 3.15, Menéndez se reunió con el capitán Rob Bell y el teniente coronel Michael Rose, emisarios del comandante Jeremy Moore. Por presión de Londres, los británicos ofrecieron una “rendición incondicional”. Menéndez rehusó entregarse en esos términos. Ofreció firmar una “rendición con condiciones”. Los británicos aceptaban que las fuerzas argentinas se retiraran con sus banderas y estandartes, y dirigidos por sus propios comandantes.

A las 9.15 de la noche, hora de las islas, Moore y Menéndez firmaron la rendición. Eran dos generales. Por sus rostros y sus uniformes, se advertía que uno venía de una larga y trabajosa batalla. La expedición no había resultado un paseo. El otro general parecía recién llegado a las islas.

La guerra había terminado.

La apuesta por la recuperación de las islas Malvinas, a todo o nada, había dejado seiscientos cuarenta y un muertos y mil seiscientos cincuenta y siete heridos en la tropa argentina. (…)

Fuente: Infobae
www.marcelolarraquy.com








Los últimos días de la guerra de Malvinas: la visita de Juan Pablo II, la discusión entre Menéndez y Galtieri y el ataque final

Por Juan Bautista Tata Yofre


Los días previos a la rendición coincidieron con la llegada relámpago del Papa con el implacable avance inglés, las órdenes de contraataque del General Galtieri y el estado de ignorancia del pueblo sobre lo que realmente estaba sucediendo en las islas.

13 de Junio

13 y 14 de junio días de las ultimas batallas en Malvinas. Las tropas argentinas y su heroica resistencia


El martes 8 de junio de 1982, el gobierno británico tuvo que reconocer que en Bluff Cove y Fitz Roy había perdido la fragata “Plymouth” y los buques de desembarco “Sir Galahad” (hundido) y el “Sir Tristam” seriamente dañado. Muchos hombres murieron y muchos más sufrieron serias quemaduras. También los aviones ametrallaron a los efectivos que tocaban tierra, destruyendo su material. Al estallar el buque “Sir Galahad” las esquirlas alcanzaron a una gran cantidad de efectivos. “Fue el día más negro de la flota inglesa” me diría el comodoro Gilberto Oliva años más tarde. En esa jornada, se concretaron varios ataques de la Fuerza Aérea Sur (FAS). Todos coordinados desde la Sala de Operaciones del componente Aéreo en Malvinas con la sala de Operaciones del continente, conectadas durante todo el conflicto. “Los equipos eran confiables, contó Oliva, y por si éramos escuchados o interferidos, utilizábamos un vocabulario informal y hasta familiar con mi hermano Carlos –también oficial aeronáutico—que estaba en el continente.”

“Estamos muy fuertes [...] los argentinos debemos sentirnos líderes de Occidente”, dijo exultante el ministro del Interior, Alfredo Saint Jean, durante una ceremonia, sin tomar conciencia de que se estaban viviendo las vísperas de la rendición argentina en Puerto Argentino. Ese mismo día se conocía que monseñor Paul Marcinkus, responsable de la seguridad de Juan Pablo II, había llegado a Buenos Aires para ultimar los detalles de la visita papal que comenzaría el viernes 11.
13 de Junio

Sala de la Fuerza Aerea en Malvinas. A la izquierda el entonces mayor Gilberto Oliva. Entre otros, también integraban el equipo los oficiales Oscar Luis Aranda y Luis Correa


El jueves 10 fue el “Día de Afirmación de los Derechos Argentinos en las Malvinas” y en Buenos Aires se lo celebró con escenas que manifestaban un gran sentimiento patrio y enorme entusiasmo. A las 18, en la Plaza de Mayo, se encendieron las luces de la fachada del Banco de la Nación Argentina, mientras la multitud ensayaba cánticos contra Gran Bretaña y los Estados Unidos. Con el paso de los minutos, la gente comenzó a corear: “Borombombón, borombombón, salí Galtieri, salí al balcón”. No salió al balcón, pero en la puerta de Balcarce 50, de viva voz, dijo: “Yo siento la palabra del pueblo, al observar esta gente que llegó a la Plaza de Mayo”.

Quizá fue el gran día de Nicanor Costa Méndez, el personaje central en los matutinos del viernes 11, en los que aparece sonriente abrazado a Galtieri y apretujado por la multitud. Faltaban pocas horas para que llegara a Buenos Aires el Papa Juan Pablo II y al coronel Bernardo Menéndez le tocó organizar su seguridad y otros detalles con monseñor Paul Marcinkus, “el banquero de Dios”, en la sede de la Nunciatura. Por la noche, en el Luna Park, una Comisión Popular de Defensa de la Soberanía de las Malvinas, con la heterogénea presencia de Simón Lázara, Luis Brandoni, Humberto Volando, Néstor Vicente y Vicente Solano Lima, realizó un acto donde se pronunciaron innumerables discursos.

El viernes 11, a la noche, desde Londres se anunció el inicio del ataque final a Puerto Argentino a través de golpes de comando. Las páginas principales de los matutinos del viernes 11 de junio se dedicaron a ensalzar la llegada del “Mensajero de la Paz”, Juan Pablo II, su misa en Palermo y la multitudinaria misa que ofrecería en Luján por la tarde. También haría una visita protocolar a la Junta Militar en el Salón Blanco de la Casa Rosada. El vespertino La Razón del viernes 11 dedicó casi todas sus páginas a su llegada a Buenos Aires, esa mañana, y su visita, revestida con mensajes de paz en tiempos de guerra. El presidente Galtieri lo esperó en Ezeiza; gente de todas las condiciones sociales se volcó a las avenidas para vitorearlo. Recorrió la avenida General Paz, 9 de Julio, Rivadavia, Callao, Alvear, Libertador. “La visita relámpago del Papa a Buenos Aires es proféticamente un viaje de paz”, escribió L’Osservatore Romano.
13 de Junio

Leopoldo Galtieri y Costa Méndez en la Plaza de Mayo


El Santo Padre dio dos misas públicas. Una en Luján en la tarde del mismo día en que arribó y otra al día siguiente, frente al Monumento de los Españoles. Ambas fueron multitudinarias, pero el gobierno, junto con algunos obispos, desalentó la de Luján. “En realidad, los dirigentes han querido poner de manifiesto es que la misa de Palermo, con sus palcos colmados de funcionarios, habría de tener, respecto de la celebrada anteayer, un tinte de mayor compromiso con el nivel gubernativo”, se escribió en La Nación del 13 de junio en su página 8.

-¿Cómo se concertó la visita del Papa?, le pregunté a Galtieri el 18 de agosto de 1982.

-Como recordará, Juan Pablo II tenía previsto –desde antes del conflicto- una visita a Gran Bretaña. Da la casualidad que la misma se realiza justo cuando nos encontrábamos en pleno enfrentamiento. A mí, personalmente, me cae mal que él no postergue el viaje. Entonces, por aquellos días, es llamado al Vaticano el cardenal Raúl Primatesta, quien lleva la inquietud de la Iglesia argentina en el sentido de que el Papa no podía aparecer avalando con su presencia en Gran Bretaña la posición de la señora Thatcher. Es allí, en ese momento, que Juan Pablo II decide venir a Buenos Aires. El no podía aparecer, con su viaje a Londres, dando la sensación que se hallaba lejos espiritualmente de la Argentina y de América Latina.
13 de Junio

De derecha a izquierda: Galtieri, Anaya, Lami Dozo y monseñor Marcinkus miran al Papa Juan Pablo II


-¿Cuál fue para usted la posición de la Iglesia argentina durante la guerra?

-La Iglesia se encontraba espiritualmente, ideológicamente, de acuerdo con el Gobierno.

-¿El Papa trató con usted el tema de Malvinas?

-No, no hizo ninguna referencia. Sólo conversó conmigo, en la corta entrevista que mantuvimos en el aeropuerto, el tema del Beagle, pues éste era su problema. Me pidió que aceleráramos una respuesta. Yo dije que era cuestión de sentarnos en una mesa con los chilenos y no levantarnos hasta que se produjera una “fumata”. Es evidente que su presencia, en los momentos trascendentales (viernes y sábado previos a la caída de Puerto Argentino) nos perjudicó.”



Una evaluación de la inteligencia naval sobre la próxima visita papal


En la madrugada del sábado 12 de junio de 1982, desde las posiciones argentinas se produjo el lanzamiento de un misil Exocet MM-38 que, luego de recorrer casi treinta y cinco kilómetros, alcanzó al destructor HMS “Glamorgan”, que se alejaba después de cañonear la costa. Le destruyó el hangar del helicóptero y numerosos sistemas de a bordo, y la dejó fuera de combate. El periodista “Chacho” Rodríguez Muñoz diría: “La especial singularidad del lanzamiento del Exocet MM-38 consiste en que fue efectuado desde un tráiler, un simple acoplado de creación argentina, llamado ITB (instalación de tiro berreta) por sus inventores, un equipo de técnicos de la Armada Argentina conducido por el entonces capitán de navío (ingeniero) Julio Pérez y la colaboración, entre otros, de Carlos Ries Centeno, Mario Abadal y Rodríguez”.

Según información de fuentes británicas, el Exocet impactó en el “Glamorgan”, pero no explotó. Se afirma que la explosión se debió a un helicóptero Wessex que, al entrar en contacto con el fuego, se incendió. Lo cierto es que, si explotó o no, no es hoy en día un hecho certificable. No obstante, el buque quedó fuera de combate. A bordo del “Glamorgan”, trece tripulantes perdieron la vida y hubo también numerosos heridos.
13 de Junio

Informe a la Junta Militar sobre los hechos del 13 de junio de 1982


El sábado 12 se realizaría una de las últimas reuniones del Comité Militar porque el conflicto armado estaba por terminar. La cita fue en el edificio del Estado Mayor Conjunto de la avenida Paseo Colón. Se le informó a Galtieri de la fuerte ofensiva británica del 11 y la madrugada del 12, con la participación de tres batallones o una brigada, con apoyo de artillería, aviones Harrier y helicópteros. En la segunda edición de La Nación, del domingo 13, se publicó en la tapa el comunicado que emitió el Estado Mayor Conjunto a la 01.20, en el que informa que el día anterior los británicos “conquistaron Monte Dos Hermanas y parte de Monte Harriet. [...] El enemigo en su avance ha penetrado 3,5 km dentro del dispositivo de seguridad propio; esta situación no configura por sí un hecho determinante de éxito o fracaso, pues depende de la concepción operativa de la defensa”. Se estaba peleando en las puertas de Puerto Argentino: no se lo decía y el gran público no lo intuía. Los soldados argentinos carecían de todo: alimentos, municiones, y en la mañana del 13 de junio “un diluvio infernal de acero se abatió sobre los defensores, dañándolos severamente y destruyendo su armamento y comunicaciones como paso previo al avance de la infantería”, relató años más tarde el historiador Isidoro Ruiz Moreno.

En la misma jornada se publicó que Galtieri había conversado telefónicamente con el gobernador Mario Benjamín Menéndez. Unos pocos meses más tarde, el almirante Jorge Isaac Anaya relató las circunstancias y los términos del diálogo telefónico entre Galtieri y el asediado Menéndez. Anaya llegó a la Casa de Gobierno y se encontró con el Presidente entre excitado y deprimido, estados de ánimo que se sucedían alternativamente: “‘Parece que Menéndez se rinde. Y ahora he pedido una comunicación con él; me la tienen que dar. En instantes nomás, existe esa comunicación. Yo puedo decir lo que recuerdo de la comunicación, pero seguramente no es exacto. El general Menéndez le dijo que el general [Jeremy] Moore le había ofrecido una rendición honrosa, con banderas, con las armas —si no me equivoco, también decía— y el general Galtieri le dijo: ‘Le ordeno que contraataque’. El general Menéndez le contesta algo así como: ‘El estado anímico no me permite hacerlo; el estado anímico de la tropa no permite hacerlo’. Si bien no recuerdo con precisión los términos de la comunicación sí puedo decir que el general Galtieri le dijo: ‘Le ordeno que contraataque’; inclusive, creo, que se lo dijo dos veces. Cuando le dijo: ‘El estado anímico’, le reiteró: ‘Le he ordenado que contraataque’; ‘No puedo, mi general’ y entonces le contestó Galtieri que él era el comandante militar. ‘Usted sabe qué es lo que tiene que hacer; cuando regrese al continente le voy a pedir cuentas según los reglamentos militares’, o algo por el estilo. Exacto no es; el espíritu fue ese”, dijo meses más tarde Galtieri a los miembros de la Comisión Rattenbach.

Entre los días domingo 13 y 14 de junio, el Instituto Gallup realizó un sondeo referido al conflicto de Malvinas. El 75% de la encuesta se realizó durante el domingo, y 25% restante durante el día lunes. “En este último día —reflejó la introducción del trabajo— sólo hasta las 13 horas, dado los acontecimientos, procediéndose al editing y supervisión de las encuestas durante el resto del día. El tamaño muestral fue de 952 casos” (de ciudadanos mayores de 18 años). La encuesta entregada al Palacio San Martín, el 15 de junio de 1982, demostraba crudamente el estado de ignorancia y desorientación en que se hallaba gran parte de la ciudadanía porteña. En resumen:

• Como usted sabe es inminente el ataque británico a Puerto Argentino. Usted cree que en esa batalla:

  1. Triunfará la Argentina 79%
  2. Triunfará Gran Bretaña 4%
  3. NS/NC 17%

• En cuanto a la importancia de la visita del Papa Juan Pablo II a la Argentina, considera usted que la misma es:

  1. Muy importante 69%
  2. Importante 21%
  3. Poco importante 3%
  4. Nada importante 4%
  5. NS/NC 3%
13 de Junio

Informe privado del ingeniero Alsogaray de junio de 1982


La visión del ingeniero Álvaro Alsogaray


En el Informe Nº 77, que realizaban el ingeniero Álvaro Alsogaray y el contador Luís Alberto Porzio para importantes clientes privados, que abarca gran parte de mayo y llega al 21 de junio de 1982, se incluye como Anexo I, tres carillas que Alsogaray tituló: “El pensamiento político-económico del Ministro de Economía a comienzos de junio de 1982”. Porzio recuerda que éste trabajo se hizo tras un largo almuerzo entre Alemann y Alsogaray –al que asistió Jorge Eduardo Bustamante—realizado en el Ministerio de Economía el jueves 10 de junio, cuatro días antes de la caída de Puerto Argentino. También rememoró que Alsogaray retornó sorprendido –por decir lo menos—con el grado de irrealidad que notó en los dos miembros del gabinete económico de Galtieri. Tras una corta siesta –que el ingeniero nunca rehuía—escribió: “Las expectativas del Ministro son: 1) El conflicto puede durar. Es dudoso que Gran Bretaña tenga un éxito inmediato. El Hermes y el Invencible están prácticamente fuera de combate y la aviación no tiene bases en portaviones. Las operaciones desde tierra (Prado del Ganso) son difíciles y de corto plazo; 2) Si el conflicto se prolonga la situación del gobierno inglés y en particular de la Sra. Thatcher peligra. La primera ministro tiene actitudes churchillianas y procede en función de sus recuerdos de la guerra y de sus vivencias respecto del nazismo; de ahí su calificación de dictadura aplicada al gobierno argentino.

Bajo el título “Evolución política”, Alsogaray relató a sus calificados suscriptores que “si el conflicto termina mal, el Dr. Alemann prevé grandes complicaciones políticas. De lo contrario cree que el gobierno podrá conducir bien el proceso, sin apartarse mayormente de lo programado.” Bajo el punto 2 dice: “Cree el Dr. Alemann que los oficiales combatientes jugarán un papel importante en el futuro político del país, con una especie de derecho de veto, y que no estarán de acuerdo con una pronta entrega del gobierno a los políticos.” Tras la caída de Puerto Argentino, Álvaro Alsogaray realizó, el 16 de junio, personalmente para los abonados, una exposición en la que se extendió en algunas premisas:

- La primera premisa es que el gobierno, convenientemente reorganizado, debe consolidarse y mantenerse en plena aptitud para gobernar evitando la anarquía.

- La segunda premisa es que el apoyo irrestricto e incondicional brindado al gobierno a partir del 2 de abril estuvo relacionado exclusivamente con el problema de Malvinas.

- La quinta premisa es que la “hibernación política” de los últimos seis años ya no tiene razón de ser ni posibilidad de sostenerse.

Al finalizar sostuvo que “estamos viviendo un momento histórico equivalente al de después de Caseros. Se trataba entonces y se trata hoy de decidir el destino del país después de décadas de decadencia y absolutismo. Durante los últimos treinta y cinco años éste ha estado representado por los avances del Estado sobre las actividades privadas, operados a través de una burocracia y una tecnocracia creciente y dominadora. Este avasallamiento de las libertades individuales por parte del Estado nos ha arrastrado a la presente crisis. Esa es la raíz del mal”.


Fuente: Infobae


 







Combates en las cercanías a Puerto Argentino y bombardeo nocturno contra tropas británicas

13 de Junio

13 de junio de 1982 – El enemigo se encuentra a no mas de 3km de la capital. Avanzan desde tres flancos hacia el centro urbano. Las posiciones en los cerros que rodean la capital se ven sobrepasadas, iniciando el repliegue. La Fuerza Aérea Sur continua sus ataques.


Frente: Puerto Argentino

13 de Junio

La jornada presenta un clima frio con temperaturas entre 0º y 6º, con precipitaciones y visibilidad reducida. En las adyacencias a la capital, las fuerzas británicas avanzan desde tres direcciones: desde los montes Harriet-Tumbledown, Longdon-Wireless Ridge y Murrell-Cortley Hill. Desde la península de Fresynet avanza una columna de aproximadamente 1000 hombres acompañados por vehículos de apoyo Land Rover y blindados Scorpion.

Hacia horas de la mañana, los montes Tumbledown y Rireless Ridge habían sido ocupados por el enemigo luego de una intensa resistencia. El Regimiento de Infantería Nº 6 (RI 6) efectúa reabastecimiento de munición, y completa su desplazamiento hacia la zona del Batallón de Infantería de Marina Nº 5 (BIM 5).  Mención aparte para el Grupo de Artillería 3 (GA 3 )y Grupo de artillería Aerotransportado 4, que ejerce una férrea defensa de la zona, apoyando el repliegue del Regimiento de Infantería Nº 7 (RI 7) y (BIM 5).

El enemigo destaca una sección de aviones Harrier que ataca a los Cañones de 155mm. Se combate intensamente hasta agotar munición, sin poder ubicar las baterías enemigas que cambian constantemente de posición. En horas de la mañana, el GA 3 solo cuenta con una pieza en servicio. En horas de la tarde, el Escuadrón de Exploración de Caballería Blindada 10 ejecuta a pie una marcha para ocupar las alturas de Moody Brook, a fin de dar apoyo a tropas propias que continúan el repliegue con apoyo de la artillería.

En esta oportunidad, el enemigo demostrando su capacidad ofensiva, hace empleo de por primera vez en la contienda de una bomba Paveway guiada por láser. Luego de un intento fallido el día anterior, un nuevo ataque logro impactar en el Puesto Comando de infantería propia en la ladera de Monte Longdon.
13 de Junio

Cañon Citefa 155mm


Mientras tanto, en el centro de la capital, en la zona del hipódromo, los vehículos blindados Panhard efectúan fuego sobre las alturas de Moody Brook. Posteriormente, efectúa un repliegue sobre la zona edificada a fin de evitar que sean destruidos.


Operaciones de la Fuerza Aérea Sur: Puente Aéreo y bombardeos a tropas enemigas


A las 02:00hs. despega de Comodoro Rivadavia el Hércules C-130 matricula TC-66. Arriba a Malvinas a las 06:00hs en medio de una alerta roja por fuego de artillería terrestre. Completa la descarga de un cañón CITEFA de 155mm con su respectiva munición, despegando de Malvinas a las 06:30hs.

En horas de la noche, arriba el Hércules TC-65 matricula TC-65 indicativo Toro. Arriba a la BAM Malvinas a las 20:00hs, luego de descargar otro cañón y municiones de 155mm. La FAS concentra sus operaciones aéreas contra objetivos terrestres frente a un desenlace que es inminente. Durante la jornada, se suceden las siguientes Ordenes Fragmentarias.

OF 1319, integrada por cuatro A4-B indicativo NENE, armados con tres BRP. Objetivo: ataque a tropas enemigas en el Monte Dos Hermanas. Despegan de la BAM San Julián a las 10:35. Arriban al objetivo realizando la corrida de tiro después de la Escuadrilla CHISPA. Divisan tropas y helicópteros transportando módulos de Puesto de Comando, los que fueron bombardeados.

OF 1329, indicativo CHISPA, en idéntica configuración que la escuadrilla NENE. La ella. CHISPA arriba primero al objetivo fijado. Atacaron los módulos donde es encontraba el Estado Mayor Británico, al norte del cordón Rivadavia, próximo al Monte Dos Hermanas.

Las escuadrillas de aviones A4-B realizaron reabastecimiento en vuelo con los KC-130 Hércules de la Fuerza Aérea.
13 de Junio

A4-B en reabastecimiento en vuelo, rumbo a Malvinas


OF 1317, integrada por tres M-5 Dagger, armados con dos BRP. Despegan de Rio Gallegos a las 11:00hs. Objetivo: Ataque a tropas en la ladera de Monte Longdon. En la aproximación a las Islas avistan una PAC de aviones Harrier y un helicóptero, por lo que proceden a eyectar tanques suplementarios y armamento lanzable, emprendiendo el regreso a la BAM Rio Gallegos.

OF 1318, tres M-5 en idéntica configuración que la escuadrilla anterior, despegan a las 11:00hs. En la ruta meteorología adversa a causa de lluvias los desorienta. Próximos a las islas, detectaron un helicóptero Sea Linx que fue atacado en dos oportunidades con cañones por los Dagger, el cual los elude con maniobras evasivas. Finalmente, regresan a Rio Gallegos a las 13:00hs.

Por su parte, el sistema Mirage III ejecuto misiones de cobertura.

OF 1325, integrada por dos Mirage III armados con misiles Matra Magic. Misión: cobertura aérea sobre Puerto Argentino. Despegaron de Rio Gallegos a las 15:13hs. Fueron dirigidos para interceptar a una PAC de Harrier, pero no pudieron hacer contacto con el radar de a bordo. Al no confirmar avistaje con el radar propio, desde la BAM Malvinas se ordena el regreso.

OF 1324, tres M-5 Dagger, indicativo VULCANO, armados con 2 bombas BRP. Misión: ataque a artillería en Puerto Harriet. Despegan de la Base de Rio Grande a las 15:15
13 de Junio

Mirage V Dagger en alistamiento rumbo a un nuevo bombardeo sobre tropas enemigas.


OF 1323, integrada por tres M-5 Dagger, indicativo ZEUS en idéntica configuración de armamento que la escuadrilla VULCANO. Despegan de la Base de Rio Grande a las 15:15, arribando ambas arriban a las 17:15hs. La presencia de PAC de aviones Harrier provoco que los VULCANO y ZEUS se alejen del objetivo, sumado a las malas condiciones climáticas. Finalmente, emprenden el regreso hacia Rio Grande.

El apoyo a la defensa de Puerto Argentino requiere la necesidad de incrementar los bombardeos sobre tropas enemigas. Los aviones Canberra tienen una destacada participación esta jornada.


Bombardeos Nocturnos sobre Port Harriet


OF 1326, integrada por dos Canberra MK-62, indicativo BACO, armados con cinco bombas MK17. Despegan de Rio Gallegos a las 21:30. El BACO Nº2 arriba primero al objetivo, lanzando sus bombas y realizando el escape sin recibir fuego antiaéreo. Por su parte, el BACO Nº1 llega con posterioridad al blanco (se habían distanciado por meteorología). Luego de efectuar el bombardeo, fue alcanzado por un misil que derriba el avión.
13 de Junio

Los Canberra (indicativo BACO) realizan una nueva misión de bombardeo nocturno.


Los BACO tuvieron la escolta de dos Mirage III, indicativo PLUTON, armados con misiles aire-aire Matra Magic. Despegaron de Rio Gallegos a las 21:50, estableciendo contacto con l radar Malvinas, visualizando los bombardeos sobre Puerto Argentino.

Durante la jornada, también realizan misiones de exploración y reconocimiento los aviones Fokker F-27 matrículas T-42, T-76, TC-75 y TC-78, Boeing 707 TC-91, DHC Twin Otter T-82 y Aerostar TS-60.

También el Comando de Aviación Naval ejecuta un vuelo de exploración empleando un avión EMB Patrulla matricula 2P-201 en horas de la madrugada. Seguidamente lo hace un Grumman Tracker matricula 2S-26 sin obtener contactos enemigos. A las 14:54hs, nuevamente el 2P-201 ejecuta un vuelo en trayectoria sur. Asimismo, la 2da Escuadrilla Aeronaval de Caza y Ataque ordena destacar una sección de aviones Super Etendard a Rio Grande para el guiado de aviones de ataque.


Fuente: https://www.zona-militar.com/










El despliegue del Escuadrón Panhard

13 de Junio

Una vez concluida la campaña de recuperación de las Islas Malvinas, por proposición del Comandante del Teatro de Operaciones Malvinas, se ordena el traslado de ocho (8) Vehículos de Combate a Ruedas Panhard  AML 90, del Destacamento de Exploración de Caballería Blindado 181 y dos unidades del Escuadrón de Exploración de Caballería Blindado 9.

El  AML 90 es un vehículo blindado a ruedas construidos por la empresa francesa Panhard. Armados con un cañón DEFA 921 calibre 90 mm y dos ametralladoras calibre 7.62 mm, posee como característica destacada su maniobrabilidad, su ligero peso (en orden de combate es de 5,5 toneladas), su autonomía (alcanza un máximo de 600kms) y su velocidad, que en caminos pavimentados puede desarrollar unos 100 km/h.
13 de Junio

Momento en que los Panhard inician su marcha desde Esquel hacia Comodoro Rivadavia.


La orden de operaciones Nro. 01/82 del 07 de abril de 1982 detallaba “Simultáneamente se mantendrá una Compañía de Infantería Helitransportada como reserva para ser empleada en apoyo a los puntos fuertes de ambas islas y un Escuadrón Blindado (PANHARD) para ser empleado en apoyo de PUERTO STANLEY y alrededores”

Durante la campaña Malvinas se destacaron un total de 12 AML Panhard hacia las Islas Malvinas, los cuales ocho (8) pertenecían al Destacamento de Exploración de Caballería Blindada 181 (C 3) con Cuartel en Esquel – Provincia de Chubut, dos (2) al Escuadrón de Exploración de Caballería Blindada 9 con Cuartel en Río Mayo – Provincia de Chubut y dos (2) al Escuadrón de Exploración de Caballería Blindada 10 con Cuartel en La Tablada – Provincia de Buenos Aires.


El arribo a Malvinas


Los blindados del Dest Expl C Bl 181 abandonan su asiento de paz el día 5 de abril, debiendo afrontar una marcha de 600 km, arribando el día siguiente en horas del mediodía. Cabe destacar que los vehículos realizaron su traslado por sus propios medios hasta arribar al Comando de la IXna Bridada de Infantería, en el centro de la Ciudad de Comodoro Rivadavia. Allí aguardaron hasta el día 9, donde comenzó el traslado hacia Puerto Argentino a bordo de los C-130 Hércules de la Fuerza Aérea Argentina.

Cada vuelo transporto dos (2) unidades, arribando sin novedades a la Base Aérea Militar Malvinas (BAM Malvinas), Cabe destacar que el aerotransporte de estos VC era la primera vez que se realizaba en el país, desarrollándose de manera satisfactoria, demostrando una de las principales virtudes del Panhard: su flexibilidad.
13 de Junio

Vehículo AML 90-Panhard en las Islas Malvinas


Los dos primeros vehículos llegan en la tarde del 9 de abril. En la mañana del día 10, se presentan en el Puesto Comando de la IXna Brigada de Infantería, donde se les asigno ocupar un edificio escolar, lugar donde el personal del Escuadrón se alojo luego de realizar algunas mejoras referentes a la habitabilidad.

Allí permaneció el Escuadrón Panhard mientras el avance británico hacia Puerto Argentino luego de el desembarco en San Carlos se incrementaba día a día. Hacia el día 12, la zona de reserva quedo expuesta al tiro de artillería de campaña británica, lo que lleva a que el escuadrón sea replegado hacia las proximidades del hipódromo de Puerto Argentino.


Los combates frente a la artillería británica


Con el comienzo de las hostilidades en la madrugada del 1º de mayo, los Panhard permanecen como reserva en la zona de Moody Brooke, con excepción de cuatro vehículos, que en dos secciones se asignaron a unidades de infantería, luego de ser requeridos por dos Regimientos de Infantería que tenían como misión defender las costas de adyacentes a Puerto Argentino.
13 de Junio

Vehículo AML 90-Panhard en las Islas Malvinas


Una vez arribados al hipódromo, reciben fuego de artillería, donde caen heridos el Jefe de la sección AGUILA, Subteniente Tamaño, el Cabo 1º Alegre y el Soldado Iglesias. Luego del ataque, los vehículos se repliegan hacia la zona urbana bajo la orden del Subteniente Chércoles, quien era Jefe de la sección COBRA.

En horas de la tarde, regresan al hipódromo, donde abren fuego sobre la ladera de Wireless Ridge ante el avance de la infantería británica, reiterando el repliegue previamente mencionado, y volviendo a atacar, puesto que tras los disparos del cañón de 90mm del Panhard, la artillería británica respondía con fuego en la zona.

La última misión la cumplen en la mañana del 14 de junio. Los Panhard se dirigían a cubrir el repliegue del Batallón de Infantería de Marina Nº5 (BIM 5) en la ladera del Cerro Zapador. En plena acción, el cese del fuego los sorprende. Las dificultades del terreno limitaron el radio de acción de los blindados a rueda, que, a pesar de la meteorología adversa y los sucesivos ataques -tanto por el cañoneo naval como bombardeos de aviones Harrier- prestaron servicio hasta el final de la contienda.


*Créditos de las fotografías: a quien corresponda.
Fuentes consultadas: Informe Oficial del Ejercito Argentino – Conflicto Malvinas
Agradecimiento al Coronel (VGM) Tamaño por su colaboración.



Fuente: https://www.zona-militar.com/










Comunicados del Estado Mayor Conjunto


Comunicado n° 155: El Estado Mayor Conjunto comunica que en el día de ayer, 12 de junio de 1982, la Cancillería Argentina hizo llegar a las autoridades británicas, a través de la Embajada de la República Federativa del Brasil una nota protesta por el bombardeo que los buques de aquel país realizaron hacia la población de Puerto Argentino, lo que significó un saldo de dos muertos y cuatro heridos, así como el ataque de aeronaves inglesas contra el buque Bahía Paraíso, que transportaba heridos y personal de la Cruz Roja Internacional.

Entre sus aspectos la citada nota manifiesta:

1. Mal puede el Gobierno británico solicitar al Gobierno argentino que asuma las responsabilidades relativas a la protección de la población civil cuando las propias fuerzas británicas bombardean a las mismas personas que pide sean protegidas.
2. Poco se comprende también que, al mismo tiempo que se solicita al Gobierno argentino que facilite el acceso a Puerto Argentino de los miembros del Comité Internacional de la Cruz Roja, el Gobierno británico ataque el buque en el que los llevan a ese mismo lugar.
3. Por todo ello el Gobierno argentino desea denunciar estas acciones que constituyen graves violaciones a los Convenios de Ginebra y ponen en peligro la vida y la seguridad de la población civil de Puerto Argentino, así como también la de los miembros de la Cruz Roja Internacional que están en la citada localidad cumpliendo una.misión de carácter estrictamente humanitario y con conocimiento y acuerdo del Gobierno británico.

Comunicado n° 156: El Estado Mayor Conjunto comunica que durante la noche y hasta las 12,00 hs del día de la fecha, 3 de junio de 1982, en el área malvinas se han registrado las siguientes novedades:

1. No hubo enfrentamientos de elementos de infantería.
2. El fuego de artillería fue escaso.
3. Aviones de la Fuerza Aérea Argentina atacaron el área de Dos Hermanas.
4. La escasa actividad del enemigo se supone es debida al gran esfuerzo realizado durante el día de ayer, lo que ha obligado a reacondicionar sus medios para reiniciar el ataque.
5. Las fuerzas propias están reajustando su dispositivo y se hayan listas para entrar en acción.

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