Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y Atlántico Sur

De: Guillermo Arnaud (garnaud947@yahoo.com.ar)
Theresa May, Primer Ministro de Gran Bretaña, en 2018 en Mensaje de Navidad a los habitantes de Malvinas afirmó que el tema de la soberanía “no está para ser discutido”. Tiene razón, porque Gran Bretaña no tiene ningún derecho ni argumento de soberanía. Nos lo fueron usurpadas y queda el reclamo de devolución de los archipiélagos, negociar su oportunidad y condiciones.
Si bien en política todo es posible, no existe ninguna posibilidad de que nos devuelvan lo robado. La historia nos enseña que a la soberanía y a la integración de un Estado sólo la protege un país por medio de su capacidad militar. La usurpación nos desintegró y afectó nuestra integración, economía y desarrollo. Nuestra indefección, corrupción y crisis aleja la posibilidad de devolución de nuestros territorios.

 

            Descubierta América el Papa Alejandro VI acuerda al Tratado de Tordesillas de  1494 donando a España la  soberanía de los territorios y estableciendo el monopolio comercial y de navegación en los mismos. Gran Bretaña no reconoce la jurisdicción del Papa y por estar en favor de la libre navegación de los mares y de la libertad de  comercio internacional, lleva a cabo una agresión, robo y contrabando a los territorios de España y sus sucesores.

            Con el propósito de  establecer una  ruta al Pacífico con apoyo terrestre G.B. envió una expedición a la Patagonia al mando del cap. John Norbrough que en 1670 arribó a  Puerto Deseado, luego San Julián y Estrecho de Magallanes, regresando en 1671.

            En 1740 Inglaterra designa al capitán George Anson jefe de la expedición para atacar las colonias españolas en el Pacífico, pero impedido por tormentas sólo saqueó e incendió el puerto de Paita (Perú). El capitán Anson es el primero que en 1748 recomienda al Almirantazgo apoderarse de las Malvinas señalando  que “en tiempos de paz puede resultar de gran consecuencia para esta nación y en tiempos de guerra nos  convertiría en amos de los mares”. Informando la decisión de la Corona de ocupar Malvinas en 1765, John Perceval, Primer Lord del Almirantazgo señala la “gran importancia de la estación, la llave de todo el Océano Pacífico, dominando los puertos y el comercio de Chile, Perú, Panamá, Acapulco. Hará que en adelante nuestras expediciones a esos lugares nos resulten muy lucrativas, de carácter fatal para España”.

            Se conocen proyectos británicos de Nicholas Vansttart de 1716, de una expedición por el Pacífico; de Thomas Matland de 1800 para capturar Buenos Aires y Chile y emancipar Perú y Quito y de Robert Craufurud de 1807 para ocupar Buenos Aires y capturar Chile y Perú. En 1766 una expedición británica al mando del capitán John Macbride estableció una guarnición en la desembocadura del Río Negro como base para tomar Buenos Aires, Montevideo y Chile, pero fue abandonada ocho años después. En 1806 y 1807 las invasiones inglesas a Buenos Aires, ocasión en que los ingleses roban 20.000 toneladas de plata del tesoro del virrey Sobremonte y las exhiben por las calles de Londres, como ya lo habían hecho con las £30.000 robadas en Paita. El 2 de enero de 1833 ocurre la usurpación de Malvinas. Los tres archipiélagos y espacios marítimos son del interés nacional, estratégico y económico de Gran Bretaña y no son negociables.

            Respecto a negociaciones, las hubo, pero fracasaron. En tres oportunidades, Gobierno de J. Ramón Balcarce 1833, Presidente Julio A. Roca 1884 y Presidente M. Juárez Celman 1888, G.B. rechazó una propuesta de arbitraje. A partir de la Resolución 2065 (xx) de 1965 de  Naciones Unidas que invita a ambos países a negociar la “disputa”, y hasta 1982, Inglaterra lleva a cabo seis iniciativas de negociación, falsas, dilatorias, ilusas, costosas, mostrando que en última instancia la decisión final la tiene y tendré el Parlamento británico.

            Ante la temporaria imposibilidad de recuperar los archipiélagos ¿qué hacer? Abandonar el pedido de negociación para soberanía que tenemos, por un permanente reclamo de  negociación de devolución de los archipiélagos y sus aguas.

            Nuestros archipiélagos son Atlántico Sur y nuestra prioridad no es la soberanía, que la  tenemos, sino la plataforma marítima y el Océano Atlántico. La Argentina tiene más territorio en el mar que en el continente. Posee un litoral marítimo de más  de 5.000 kilómetros, que nos vincula al mundo, puente de salida de nuestra producción, en donde se encuentran once cuencas sedimentarias para la exploración de hidrocarburos.

            Las aguas del Atlántico bajo soberanía y jurisdicción argentina efectiva cubren 3.162.000 km². La plataforma continental en trámite ante la Comisión de Límites de la Plataforma Continental de Naciones Unidas comprende 1.783,278 km². El Reino Unido nos usurpa 1.638.000 km². Sumado da una extensión de 6,583.278 km². Las aguas y el suelo del Atlántico son muy ricos y nuestra industria pesquera debe ser promovida y protegida, fuente de ocupación laboral, de ingresos por exportaciones, instrumento de radicación industrial y poblacional. Los  archipiélagos, sus aguas, nuestra plataforma y el Atlántico Sur son de  nuestro Interés Nacional y Política de  estado.

            No teniendo soberanía Gran Bretaña ha creado la ficción de una nación independiente y su población, los “kelpers” y el resto de 13 nacionalidades, población trasplantada. La Argentina, con una extensión continental de 2.791.810 km²., 45.000.000 de habitantes y más de  dos siglos de independencia, no puede aceptar una nación malvinense ni negociar con los “kelpers”. Sólo debe tener relación con su Par, Gran Bretaña.

            La Argentina no reconoce las consecuencias del Brexit de Inglaterra. Con un Gobierno conservador-populista, está en crisis y busca nuevos mercados. Con realismo y conforme con el Interés Nacional es el momento de negociar acuerdos de intercambio, en particular de libre comercio. Asimismo gestionar la exclusión de Malvinas de la Unión Europea.

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