• Los días previos a la Guerra de Malvinas


    =Incidente en Georgias del Sur


Es así como se fueron sucediendo los hechos, que llevaron a que la Argentina reaccionara y recuperara las islas:

El Empresario Constantino Davidoff, que por entonces se dedicaba a levantar sistemas telegráficos submarinos, había vislumbrado un suculento negocio en el remoto archipiélago.

"Me enteré que en las Georgias del Sur había gran cantidad de materiales abandonados de factorías balleneras... diques flotantes y todo tipo de maquinaria que podían ser útiles para instalar tres talleres de reparaciones navales en la Patagonia", dijo Davidoff.


Luego de ser fundada la empresa argentina Georgias del Sur S.A., administrada por Constantino Davidoff, negoció en 1979 con una empresa de Edimburgo, Christian Salvesen Limited, con el objetivo de desguazar las instalaciones de factorías balleneras instaladas en Leith, Stromness y Husvik, ubicadas en la isla San Pedro (Georgias del Sur). Tras la firma, las autoridades británicas en las islas fueron anoticiadas del hecho, sin provocar protesta alguna.
Los días previos a la Guerra de Malvinas

 

Incidente en Georgias del Sur


El incidente de las Islas Georgias del Sur, que aparentemente fue el elemento desencadenante del conflicto de Malvinas, estuvo ligado a la operación comercial privada y gestada por el comerciante argentino.
Los días previos a la Guerra de Malvinas

Constantino Davidoff, empresario argentino dedicado a la industria de la chatarra, en septiembre de 1979 firmó en Londres un contrato con la empresa Christian Salvensen & Co, de Edimburgo, el cual compraba las instalaciones balleneras abandonadas en las islas Georgias en un valor de US$ 200.000. Esto suponía que sería un excelente negocio, pues las ganancias (supuestamente) serian de la suma de U$S 10.000.000.

Para desmantelar la ex-ballenera se necesitaba llevar personal y equipo. Davidoff, a través de la embajada inglesa en Buenos Aires, trató de que le facilitaran el buque Antártico HMS Endurance de la Armada Británica (considerado por los británicos el “Guardián de las Falklands”). Pero ellos se negaron e inmediatamente la Armada Argentina se puso a disposición de él.

En diciembre de 1981, tras haberse negado la Embajada británica de Buenos Aires, viajar con un transporte a las islas, Davidof pide al gobierno argentino se le facilitara aprovechar la expedición anual del Rompehielos Alte. Irizar hacia la Antártida para que efectuara una parada en Georgias.
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Durante diciembre de ese año Davidoff zarpó en el Rompehielos Almirante Irizar con destino a las islas Georgias para realizar un inventario de las instalaciones a desmantelar. Con anticipación había notificado a la Embajada Británica que iba a pasar y detenerse en el archipiélago. (en ese primer viaje hubo un altercado diplomático, debido a que Davidoff debía notificarse en Grytviken, aunque no pasó a mayores). Este breve viaje sirvió para tomar algunas fotos y ver las antiguas factorías.

Aunque el gobierno inglés fue notificado de lo que sucedería, optó por no proceder ni realizar incidentes, ya que creía que cualquier movimiento empeoraría la situación con Argentina, que ya estaba muy delicada. Por tanto, aceptaron la llegada de Davidoff a las islas, junto a 6 personas. La permanencia allí fue de tan solo 7 horas.

Al llegar a Buenos Aires, el empresario envía una nota ante la Embajada británica alegando que su único objetivo era terminar sus negocios lo antes posible sin provocar problema alguno y pide que se le asesore en cuanto a cómo proceder a futuro, ya que pensaba terminar sus trabajos comerciales.

Por su parte la intención del gobierno argentino era justamente, evitar cualquier inconveniente respecto al tema con Davidoff. Hasta aquí, ninguno de los dos países quería problemas, sin embargo, veremos más adelante que Gran Bretaña cambió de parecer.

Davidoff, decide entonces emprender su viaje a las Georgias con su grupo de obreros, (entre ellos españoles, chilenos y uruguayos). Avisa previamente el día 11 de marzo a la Embajada británica que se hará presente en Georgias y que será embarcado en el ARA Bahía Buen Suceso. Que el buque no tenía propósitos militares ni armamento y que su utilización sería solo comercial. La embajada británica autorizó el viaje y no objetó los motivos de este.

Los hombres de Davidoff estaban provistos de las "tarjetas blancas", que era el elemento a usar por los isleños que viajaban al continente y por los argentinos a Malvinas, según lo establecía el Acuerdo de Comunicaciones firmado en 1971 por ambos países.

El mismo 11 de marzo zarpa el "Bahía Buen Suceso" a las Georgias con los obreros y sus equipos, que permanecerían en las islas por cuatro meses. Davidoff quedaría en Buenos Aires.
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Veremos más adelante como el gobernador de las islas Rex Hunt, con una serie de mensajes falsos y exagerados, provoca el accionar del gobierno británico, seguido del manejo de la prensa inglesa, manipulada por los intereses de los grupos económicos que manejaban las islas. Sumado a esto, la Embajada británica en Buenos Aires, realiza un doble discurso: a la Argentina le afirma que el incidente estaba superado, mientras que, por el otro lado, incitaba al gobierno de Thatcher a tomar medidas injustificadas, para desalojar a los trabajadores de la isla.

Son entonces el gobernador, la prensa, y la embajada que instan a que el gobierno imperial tome medidas, sin interiorizarse en el tema ni tratando de resolver el incidente directamente con Argentina. Grave error si es que se pretendía llegar a un arreglo. Aunque sabemos, como ya se ha explicado, había intereses en juego, que harían que el gobierno de Thatcher se viera interesado en crear un conflicto bélico.

"Para sentirse agredida Gran Bretaña provocó un incidente en Georgias tan torpemente ejecutado que quedó al descubierto enviando a su flota a finales de marzo contra los obreros, con lo que obliga al gobierno argentino a preparar un plan de defensa", dijo el empresario Constantino Davidoff.


El 2 de marzo de 1982 el diario La Nación anunció: “Nueva política para las Islas Malvinas. El gobierno endureció su actitud al reservarse el derecho de tomar otras medidas sino dieran resultado las reuniones mensuales propuestas para acelerar verdaderamente al máximo la negociación”. “Se contemplarán los intereses isleños”.

Así se comienza a vislumbrar la posición de la Argentina ante el problema de la soberanía de las Islas Malvinas, además se anunciaron otro tipo de medidas a tomar.

Mientras se endurece la relación con Gran Bretaña, Argentina fortalece su relación con los Estados Unidos, ante esto el diario La Nación publica en su primera plana, el 9 de marzo de 1982: “Las relaciones con los Estados Unidos. Destaco Enders su fortalecimiento reciente y dijo que hubo coincidencia en casi todos los temas tratados”.

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